
La ceremonia de los Voladores y Juego de Pelota fueron prácticas rituales colaborativas y de participación comunitaria de los pueblos indígenas mesoamericanos, para simbolizar el tránsito entre los niveles del cosmos: los voladores de los superiores, y los jugadores de pelota de los inferiores.
Así lo expusieron los arqueólogos Sara Ladrón de Guevara y Gibránn Becerra al dictar la conferencia “De la cancha al vuelo: rituales de transición y movimiento en Mesoamérica”, que formó parte del ciclo La arqueología hoy, que coordina el arqueólogo Leonardo López Luján, miembro de El Colegio Nacional.
“Observamos ese movimiento del Sol y la Luna que está rodeando cada día los niveles superiores e inferiores, esto forma el tiempo y el movimiento. Entonces tenemos a los voladores ritualizando a los niveles superiores y a los jugadores de pelota ritualizando los niveles inferiores”, señaló la doctora en Antropología Ladrón de Guevara.Junto con Becerra, hablante de nahua y volador ritual de la Sierra Norte de Puebla, expuso los resultados de una investigación recientemente publicada por la revista Ancient Mesoamerica, que edita semestralmente el sello Cambridge University Press.La experta en iconografía y cosmovisión de las Culturas del Golfo —quien participó con anterioridad en el ciclo La arqueología hoy con una conferencia dedicada al Juego de Pelota— expuso que fue precisamente en el Aula Mayor de El Colegio Nacional, a partir de una pregunta del público, como inició la investigación que asocia a los Voladores con el Juego.
“Recordé que el maestro Gibránn Becerra estaba precisamente trabajando en ese tema, que su tesis doctoral es sobre estos dos rituales —la está elaborando en El Colegio de Michoacán—, y yo mencioné que había alguien trabajando precisamente esas dos ceremonias tan notables en nuestro territorio”, explicó.
En otra conferencia, Becerra explicó la sensación de ascender al palo para participar en el ritual de los Voladores y como en las alturas invade el paisaje sonoro circundante. Ladrón de Guevara recordó: “Ahí tuve una epifanía: ‘¡pero por supuesto! Es que sube a los niveles del supramundo’. Esos voladores, que tradicionalmente se vestían con plumas y que representaban aves, están llegando a los niveles de las aves, a los niveles superiores”.
“Y cuando desciende, desciende a nuestro nivel. Y sabemos que el Juego de Pelota, tradicionalmente, y a través del mito del Popol Vuh, es una entrada al inframundo”, dijo.La especialista se preguntó porque en El Colegio Nacional una persona del público asoció el Juego de Pelota con los Voladores, y pensó en el mural “Fiestas y ceremonias” que Diego Rivera pintó en Palacio Nacional, donde aparecen ambas prácticas unidas. Una fotografía de 1951 corroboró que en la explanada de la Pirámide los Nichos en la zona arqueológica de El Tajín se llevaba a cabo el ritual de los Voladores, muy cerca de las ruinas del Juego de Pelota.
“Después, las medidas del INAH de protección de los sitios arqueológicos hicieron que los voladores no pudieran volar más dentro de los sitios arqueológicos, como era su costumbre, y me parece muy interesante que pasaron al espacio ritual sagrado de los atrios de las iglesias, es decir, no perdieron ese espacio central sagrado que tenían en un sitio arqueológico, y lo asumieron en los espacios de sus pueblos”, explicó.A pesar de que sólo para el caso del Juego de Pelota, existe el relato del Popol Vuh que sustenta su origen mítico. Ladrón de Guevara insistió en la posibilidad de los niveles superpuestos que celebran las dos ceremonias: “Sabemos que había una cercanía con estos dos rituales, que se puede expresar en un plano urbanístico, en la arquitectura, pero que también se expresa en láminas de códices, como el Borbónico, donde vemos cómo en páginas contiguas se encuentra el Juego de Pelota, y en la lámina continua, el ritual del palo del Volador”.
Prácticas comunitarias y colaborativas
El Juego de Pelota, advirtió Gibránn Becerra, tiene una historia que alcanza los 3 mil años de antigüedad. “Hay un consenso general en que las primeras canchas de pelota, las primeras pelotas, fueron elaboradas en las tierras bajas tropicales, en las costas tanto del Pacífico como de la costa del Golfo y también sabemos que las primeras canchas edificadas provienen de la costa del Pacífico”.
“Por supuesto, hay otros contextos recién excavados en el altiplano oaxaqueño que también son muy tempranos, pero aquí lo importante es distinguir entre el juego como una práctica lúdica que puede practicar cualquier persona y el juego como un ritual colectivo, como un ritual comunitario que está enraizado, que está entretejido en la vida social”, dijo.
Pero a pesar de que actualmente una variante del Juego de Pelota, como el Ulama, pervive en el occidente de México, “muchas de las prácticas tradicionales del Juego en el Altiplano fueron prohibidas, restringidas y también la mitología y las narrativas asociadas a ellos se perdieron”.
El otro ritual, el de los Voladores, no tuvo la misma suerte para quedar documentado arqueológicamente. Pero, “a fines de los años 30, Guy Stresser-Péan inició el que quizás ha sido el estudio más largo y extenso sobre los Voladores en el Oriente, Centro de México y en Guatemala. Gracias a él tenemos datos que ya se han perdido en algunas regiones y el trabajo que él realizó ahora es un documento para la memoria propia de los Voladores”.
En ambos casos, sin embargo, las evidencias demuestran que efectivamente “hay una ritualidad, hay una ceremonia, pero también después de esto hay una participación comunitaria y una comida colectiva. Aquí en el Altiplano mexicano pronto los Voladores comienzan a llamar la atención de las primeras autoridades eclesiásticas por su profundo sentido ritual”, dijo.
El rito, sin embargo, fue adaptándose. “La fiesta de Voladores se adaptó a las restricciones coloniales y, en algunas ocasiones, se concibe como un elemento acrobático. Por eso, a veces algunos documentos y algunas revisiones llaman a la ceremonia ritual de Voladores como el juego del volador, como la acrobacia del volador, porque tuvieron que adaptarse en la época colonial”.
Acto seguido, Becerra detalló pormenorizadamente el sentido de la práctica de los Voladores, de la que él forma parte en la Sierra de Puebla. El arqueólogo y doctorante en Ciencias Sociales narró cada parte del proceso que permite llevar a cabo el ritual, desde la elección del palo, los permisos que se llevan a cabo para podarlo, así como su levantamiento en la plaza de la comunidad, que culmina con el ritual de los Volares, la última parte de un largo proceso.
Acto seguido, Sara Ladrón de Guevara asoció ambos rituales con la cosmovisión mesoamericana. “El ritual de los voladores marca una trayectoria circular en el descenso de los que practican este ritual. También se ha hablado de la correspondencia del tiempo, es muy reiterado el que se trate de una altura que permita dar 13 vueltas para formar el ciclo de 52, multiplicándose por los cuatro voladores que lo hacen, pero esto cuando uno revisa los rituales no ocurre”.En tanto, la estructura de una cancha del Juego de Pelota representa “la idea de la superficie terrestre que está conformada por cuatro rumbos y las esquinas están delimitadas por los puntos solsticiales, es decir, un año solar va a marcar los extremos norte y sur de la salida del sol en el este y de su ocaso en el oeste”.
“Sabemos también que la idea del cosmos mesoamericano era de una superposición de niveles, tenemos evidencias de estos niveles superpuestos. Sabemos que había niveles superiores, que había niveles inferiores, y que había los niveles del centro en donde vivimos los seres humanos. En los niveles superiores viven los dioses, y en los niveles inferiores viven los muertos y las deidades”, explicó.
De acuerdo con la idea del Tlaltipac, abundó, “la tierra es donde nosotros vivimos, y para arriba hay niveles, y para abajo hay niveles, y en este esquema tienen una forma piramidal hacia arriba y una forma piramidal hacia abajo. Y llama la atención también el movimiento de los cuerpos celestes”.
“Está el sol, porque el sol todos los días nace en el este, transcurre por los niveles donde vivimos los hombres, se va hasta el cenit (los niveles superiores), y vuelve a descender a los niveles inferiores cada tarde, cada noche. Entonces el sol transcurre y también la luna. Observamos ese movimiento del sol y la luna que está rodeando cada día los niveles superiores y los niveles inferiores, y esto forma el tiempo y el movimiento”.
En conclusión, agregó, “tenemos a los Voladores ritualizando a los niveles superiores y a los jugadores de pelota ritualizando los niveles inferiores. El Juego de Pelota y los Voladores muestran que la participación comunitaria y la cooperación es esencial para su continuidad. En su diversidad, ambos rituales enfatizan el tránsito entre los niveles del cosmos y entretejen mitos, principios ontológicos y cosmogónicos”.
La conferencia “De la cancha al vuelo: rituales de transición y movimiento en Mesoamérica”, la cual formó parte del ciclo “La arqueología hoy”, se encuentra disponible en el Canal de YouTube de la institución: elcolegionacionalmx.