Cultura

Zenil, referente histórico del recinto y cuyo arte se vincula con la defensa de los derechos humanos y el homoerotismo. También habrá exposiciones de Nour Bishouty, Jorge Lopera, señala la directora Sol Henaro

El Museo del Chopo revisa el universo estético de Nahum B. Zenil

Pieza. Una de las obras de Nahum B. Zenil. (Museo del Chopo)

El Museo Universitario del Chopo presentó su programa expositivo para 2026. Durante el evento, Sol Henaro, directora general del Museo del Chopo, dijo que la programación artística busca un equilibrio intergeneracional y político al integrar a creadores locales e internacionales.

En conferencia de prensa, resaltó el trabajo de tres artistas principales que presentaron para esta nueva temporada que arranca este sábado 31 de enero; Nour Bishouty, Jorge Lopera y Nahum B. Zenil.

Bishouty, artista libanesa-palestina-canadiense quien reflexiona sobre las formas inesperadas de transmisión del conocimiento, las relaciones maternas y los linajes heredados de manera confusa.

Por su parte Jorge Lopera, historiador de arte y curador independiente, mostró una investigación sobre el no-objetualismo latinoamericano.

Dijo que que no cree que exista una emancipación del arte latinoamericano sobre las imposiciones de Occidente propiamente dicha, ya que el arte siempre se produce en condiciones situadas que responden a contextos globales, como la fuerte internacionalización de los años 90.

Nahum B. Zenil, referente histórico del museo cuyo arte se vincula con la defensa de los derechos humanos y el homoerotismo, habló sobre el vínculo artística intergeneracional.

Los tres artistas respondieron a Crónica sobre los desafíos de la herencia materna, la autonomía del arte latinoamericano frente a Occidente, y el diálogo entre la obra consagrada y las nuevas generaciones.

Muestra La presentación de la programación del Museo del Chopo y los artistas.

NOUR BISHOUTY; REIMAGINAR LA HERENCIA Y EL LINAJE

Nour Bishouty planteó reimaginar la maternidad y la herencia; explicó que en la última década ha habido un cambio visible en la cultura popular que se aleja del marco estandarizado de la maternidad como algo meramente tierno y abnegado.

Lurgo dijo al reportero que en su trabajo utiliza la figura del bagre como un símbolo del inicio de la humanidad para explorar los límites de la maternidad y plantear preguntas existenciales, a pesar de no ser madre ella misma.

Afirmó que es importante apoyarse en la tradición, pero también es vital pensar en la periferia y alrededor de esas ideas establecidas.

Madre improbable es la primera exposición individual de Nour Bishouty (Amán, 1986) en un museo y su primera presentación en México; la muestra incluye el estreno de su pelicula Catfish Mother Puddle of Juice (Bagre madre charco de jugo; 2025-2026) junto a una constelación de esculturas y dibujos recientes y nuevos. Filmada en la Ciudad de México y Toronto, la película funciona como una fábula narrada desde la perspectiva de un bagre; en ella, la relación entre madre e hija se transforma constantemente bajo una atmósfera de ensueño donde el tiempo no es lineal.

La artista libanesa-palestina-canadiense hablo sobre si el arte puede desafiar la comprensión de la herencia y el linaje materno.

Nour Bishouty explicó que en la última década hubo un cambio visible en la cultura popular que cuestiona la visión estandarizada de la maternidad como un acto puramente tierno y abnegado.

Explicó que en su trabajo utiliza un bagre taxidérmico como representación del inicio de la humanidad para explorar los límites de la maternidad y preguntas existenciales, a pesar de no ser madre ella misma.

La artista subrayó la importancia de apoyarse en la tradición y el linaje existente, pero enfatizó que es vital “pensar en la periferia y alrededor de esas ideas establecidas para generar nuevas narrativas”.

⁠⁠Desde Toronto, la artista palestino-libanesa utiliza sus propios relatos familiares para cuestionar los vacíos en la historia oficial y las formas en que Occidente interpreta el mundo.

Lo que comenzó como un proyecto fílmico sobre la anatomía única de las manos de su madre, evolucionó en una investigación sobre el lenguaje de los gestos.

Bajo la curaduría de Miguel A. López, la muestra responde a la vigilancia y violencia estatal con una propuesta que celebra la ambigüedad y las conexiones inesperadas entre los cuerpos

LA SOBERANÍA DEL ARTE LATINOAMERICANO

Por su parte el historiador de arte y curador Jorge Lopera comentó sobre la situación del arte latinoamericano y el mercado.

Al responder a Crónica sobre si el arte latinoamericano logró emanciparse de las imposiciones de Occidente o sigue atrapado en el objeto como mercancía, dijo que no cree que exista una emancipación propiamente dicha.

Argumentó que el arte siempre se produce en condiciones que responden a contextos globales, e indicó que en los años 90 hubo una fuerte internacionalización de la producción de la región.

Lopera reconoció que el arte sigue operando como mercancía, aunque resaltó la aparición de prácticas colectivas y micropolíticas vinculadas al activismo que reclaman soberanía frente a las violencias contemporáneas.

Recordó que el no objetualismo de los años 70, impulsado por Juan Acha tras su llegada a México, buscaba una autodeterminación colectiva que no rechazaba lo extranjero, sino que intentaba comprender ambos contextos de manera dialéctica.

Añadió que “acabamos de ver el 3 de enero una violación a la soberanía de Venezuela, por ejemplo, por parte de los Estados Unidos y ante eso el arte también tiene un rol de seguir manifestándose y diciendo cosas”.

La exposición del no-objetualismo explora las prácticas artísticas que transformaron el panorama del arte latinoamericano hace 50 años, que rompieron definitivamente con los lenguajes tradicionales para proponer nuevas formas de liberación visual.

EL ESPEJO DE LA IDENTIDAD

En su momento Nahum B. Zenil habló a Crónica sobre cómo debe dialogar su obra con los neoconservadurismos de las generaciones jóvenes.

Dijo que “el arte en general no tiene época y puede conversar con cualquier periodo o tendencia.

Reveló que se sintió halagado al ver su obra exhibida junto a la de autores jóvenes en el Museo Tamayo, lo cual le resultó una experiencia interesante y enriquecedora.

Luego compartió al reportero que en su propio espacio cultural también conviven obras de jóvenes que usan herramientas actuales con su propia producción tradicional. Esto demuestra que “ese diálogo intergeneracional ya está sucediendo de manera natural”.

El artista veracruzano Zenil irrumpió en la escena artística hace casi 60 años y utilizó el autorretrato como una sólida herramienta de crítica social.

Su obra está profundamente marcada por sus recuerdos de infancia en el circo y con su madre, una estética que utiliza para desafiar lo establecido.

De esta forma, Zenil logró liberar deseos y verdades que la sociedad de su tiempo solía prohibir; transformó su historia personal en un acto de rebeldía y orgullo.

Así, con un despliegue de más de 130 piezas que incluyen pintura, escultura y libros de artista, llega al recinto la muestra antológica de Nahum B. Zenil.

La exhibición recupera sus obras emblemáticas y ofrece el valor añadido de mostrar sus creaciones tempranas, además de una serie inédita de dibujos sobre la vulnerabilidad humana.

Es un esfuerzo conjunto que reúne joyas artísticas resguardadas por los museos más importantes del país, adscritos al INBAL, la UNAM y el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey.

CIUDADANÍA Y EMPATÍA PARA COMPRENDER

Con estas tres propuestas, el Museo Universitario del Chopo reafirma su vocación como un espejo de las complejidades de nuestro tiempo.

Mientras Nahum B. Zenil nos invita a una introspección singular sobre la identidad y la memoria nacional a través de su ‘Límpido espejo’, las manos de la madre de Nour Bishouty nos recuerdan que el gesto íntimo es una forma de resistencia frente al olvido.

A estos artistas se suma la voz de Jorge Lopera para completar un diálogo necesario donde el arte deja de ser objeto para convertirse en testimonio.

Visitar estas muestras es un acto de apreciación estética y un ejercicio de ciudadanía y empatía para comprender, desde diversos ángulos, las fibras que sostienen nuestra historia compartida.

¿Dónde ver las obras?

Sede: Museo Universitario del Chopo, UNAM.

Horarios: Jueves a domingo, 10:00 a 18:00 horas; Lunes y martes, cerrado.

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