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Un ejemplo, añade, al conmemorar el V centenario del descubrimiento de América, Miguel, con justicia y valor, propone no se llame más descubrimiento, sino Encuentro de dos mundos. Rompió la idea eurocentrista

Eduardo Matos Moctezuma: “Miguel León-Portilla, un innovador que rompió cánones y logró que se cambiaran rumbos”

Centenario El historiador Miguel León-Portilla. (UNAM)

Miguel León-Portilla (1926-2019) fue una figura multifacética, lo que le permitió ser el innovador que rompió cánones mediante planteamientos que cambiaron rumbos, dice el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma.

Un ejemplo, añade el Premio Crónica, es que cuando se iban a realizar las conmemoraciones por el V centenario del descubrimiento de América, “Miguel, con mucha justicia y con mucho valor, propone que no se llame más descubrimiento, sino Encuentro de dos mundos. Era una idea eurocentrista que rompió”.

Miguel también fue fundador de instituciones como el Instituto de Investigaciones Antropológicas, del Centro de Estudios Históricos de  Baja California, editor de revistas como Estudios de Cultura Náhuatl y formador de muchas generaciones de historiadores, antropólogos…

Breves apuntes para describir a Miguel León-Portilla -Premio Crónica en Academia y Cultura-, y este 22 de febrero se cumple el centenario de su natalicio.

Y para recordar al historiador, filósofo y antropólogo, el 16 de febrero a las 18:00 horas, El Colegio Nacional presentará el libro “Soy mi memoria”, de Miguel León-Portilla, que se publica de manera póstuma y escribió en 2019, cuando tenía 93 años, el mismo año de su fallecimiento.

En la presentación estarán, además de Eduardo Matos Moctezuma, Javier Garciadiego, director de la Academia Mexicana de la Historia y Premio Crónica; Elisa Speckman Guerra, directora del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, institución en la que Miguel llevó a cabo toda su labor, y Ascensión León-Portilla, la viuda de Miguel.

El volumen es editado por El Colegio Nacional, la Universidad Iberoamericana, la Academia Mexicana de la Historia, la Academia Mexicana de la Lengua y la Universidad Nacional Autónoma de México.

Centenario. El libro pòstumo de Miguel León-Portilla.

EL LIBRO

Matos Moctezuma señala que se trata de un libro en el que Miguel nos cuenta su trayectoria de vida, desde su nacimiento hasta cómo fue interesándose en los estudios sobre historia, arqueología, filosofía, antropología, etc. “Él menciona ahí y dedica capítulos correspondientes a los que considera sus grandes maestros: Manuel Gamio, por un lado, el gran antropólogo mexicano que por cierto era tío de Miguel, y al padre Ángel María Garibay, quien fue su maestro de náhuatl y director de su tesis cuando Miguel, en 1956, la presentó sobre Filosofía náhuatl.

De esta manera, Miguel hace un merecido reconocimiento a estas dos figuras, personajes destacados en el mundo de la cultura, de la antropología, de la historia, de la filología…, pero también es impresionante todo lo que va relatando de su vida, condimentado con el humor que era característico de él.

Su narrativa, agrega Matos Moctezuma, muestra su figura multifacética: gran historiador que tuvo un estrecho acercamiento a la arqueología, a la lingüística, a la antropología y otras especialidades. “Fue un hombre de un conocimiento muy amplio, de una vastedad enorme que se ve reflejado en sus escritos”.

Y también, explica, dentro de sus varias facetas, está la de fundador de instituciones. “Cuando llega a dirigir del Instituto de Investigaciones Históricas había un grupo muy destacado de investigadores, antropólogos y arqueólogos: Don Pedro Bosch-Gimpera, Juan Comas Campos, Santiago Genovés Tarazaga y Jaime Litvak King, entre otros. Siendo director planteó a la UNAM que era necesario existiera un Instituto de Investigaciones Antropológicas y, que por tanto, todos estos investigadores que se encontraban en históricas pasaran a formar parte de esa nueva institución, con un nuevo director”.

Matos Moctezuma dice que se atendió su petición y fue así como se creó el Instituto de Investigaciones Antropológicas. “El primer director fue un arqueólogo y amigo mío, Jaime Litvak King y a partir de ahí, el Instituto de Históricas continuó adelante y el de Antropológicas inició su camino. Fue una medida muy atinada esta propuesta de Miguel, que daba paso a una institución como Antropológicas de la UNAM, la cual ha dado tanto”.

¿Qué otras instituciones fundó?

Una de éstas fue el Centro de Estudios Históricos de  Baja California y que retomó la Universidad Autónoma de Baja California de (UABC) y se convirtió en el Instituto de Estudios Históricos. Miguel tenía mucho interés en la historia de la península de Baja California y finalmente lo llevó a proponer la creación de la institución.

Y, además, dentro de las Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM crea varias publicaciones. Te comento que cuando Miguel es nombrado director de Históricas, él mismo lo menciona en el libro de sus memorias, la institución estaba en una situación que le faltaba un buen empujón para que fuera lo que hoy es.

Miguel comienza a trabajar y a transformar, a plantear proyectos y eso lo lleva, por ejemplo, a las publicaciones. Junto con el padre Garibay, quien también era miembro de Históricas, publican los Estudios de Cultura Náhuatl, una revista de corte internacional, la cual él presidió hasta su muerte y en ésta han publicado una cantidad enorme -yo también- de antropólogos, historiadores y de otras especialidades afines.

La revista ha sido muy importante y lo sigue siendo para dar a conocer todo lo relativo al mundo náhuatl, desde la arqueología pasando por el arte y llegando a los aspectos lingüísticos. Es un medio valioso dentro del mundo académico para hacer llegar a una mayor cantidad de personas todo lo referente a ese mundo náhuatl tan rico.

De su iniciativa, añade, salieron otras publicaciones como Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México y Estudios de Historia Novohispana; participó como editor en Tlalocan. Revista de fuentes para el conocimiento sobre culturas de indígenas de México; así como asesor en California History, de la California Historical Society. Esta vertiente como editor, de Miguel, la tomó con una pasión enorme.

Otra de sus facetas es la de formador de nuevas generaciones. Es un rubro que hay que comentar y destacar. Él fundó el Seminario de lengua y cultura náhuatl, al que acudían muchos de los que después fueron destacados historiadores. Y no faltaban los arqueólogos entre sus alumnos y de otras especialidades.

EL V CENTENARIO

Matos Moctezuma señala que hay “un aspecto que no quiero pasar por alto y es el referido a la conmemoración del V centenario del llamado descubrimiento de América. Un término con el cual se daba a conocer e, inclusive en las escuelas primarias, nos decían que Cristóbal Colón descubrió América.

En ese tiempo, recuerda, Miguel es nombrado por el presidente Miguel de la Madrid como el coordinador de la Comisión Nacional Conmemorativa del V Centenario y entonces él va, con mucha justicia y con mucho valor, a proponer que ya no se le llame descubrimiento, sino que se llame “Encuentro de dos mundos”, porque ¡claro! el primer término de descubrimiento no dejaba de tener un sentido eurocentrista y Miguel quiere romper con eso.

Para esto, añade, hizo un primer intento y no prospera, pero en el segundo se acepta su propuesta y desde entonces es el que desde ese momento empieza a tener presencia.

“Esto fue importante porque cuando él escribe el libro “La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes” (1956), para sus tesis doctoral y después publicado por la UNAM y que lleva una cantidad enorme de ediciones, algunos de los filósofos no la aceptaban y se preguntaban ¿qué es eso de una filosofía náhuatl?, es decir, negaban que el indígena pensara y tuviera su propia visión del Universo.

Miguel enfrenta esto y se encarga de analizar, de ver en las fuentes históricas, en la arqueología…, toda una información rica que lo lleva a plantear esa idea de una filosofía náhuatl que después fue aceptada.

“Lo que vemos con esto, es que era un hombre con una faceta de innovador de que rompe cánones establecidos para proponer otros aspectos, hacer otros planteamientos”.

Centenario. Miguel León-Portilla y Eduardo Matos Moctezuma, (Carlos Ramos Mamahua.)

¿Cuántos años conviviste con Don Miguel?

Bueno, fueron muchos. Yo era alumno de la Escuela Nacional de Antropología y recién había leído su libro de filosofía náhuatl y me impactó mucho. En ese tiempo, en el suplemento de México en la cultura sale una entrevista con un filósofo y critica esto de la filosofía náhuatl. Entonces, León-Portilla y el padre Garibay iban a intervenir, pero antes se me ocurrió que con otro compañero de la ENAH, escribiéramos una nota y la mandáramos al suplemento, apoyando a Miguel León-Portilla. Lo hicimos y la mandamos.

La publicaron, aún la tengo, y nos dio un enorme gusto, pero más gusto nos dio que los periodistas fueron a entrevistar a Garibay y a León-Portilla para que opinaran sobre esa crítica que hacía este filósofo y lo que habían dicho los jóvenes, o sea nosotros, entonces la respuesta de ellos fue: “Pensamos que con lo que han dicho estos jóvenes es suficiente, porque ya le respondieron a este señor”.

Fue como un primer contacto con Miguel, pero no lo conocía personalmente, aunque había leído “Visión de los vencidos”, que no es una obra total de él, sino una antología que prepara con una introducción interesante. Después, para ingresar a El Colegio Nacional, ya conociendo a Miguel, él me apoya.

De ese tiempo, recuerdo grabamos el primer video que hace el Colnal sobre el Templo Mayor. Aún está por ahí y platicábamos sobre el templo, sobre los mexicas, etc. Cada vez tuvimos mayor relación y hubo algo que es muy interesante: Hacíamos diálogos Miguel y yo. Escogíamos un tema, sea historia o arqueología y el primero lo presentamos en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en Morelia. Luego lo repetimos en la Universidad del Estado de México, con el tema de la figura de Manuel Gamio en la Antropología Mexicana. Pero hubo uno que se le quedó muy grabado y me lo recordaba siempre. Fue cuando hicimos un diálogo sobre el Templo Mayor en el Museo Nacional de Antropología.

En ese momento, como ya eran muy conocidos los hallazgos, había cupo para 300 personas, pero querían entrar más. Los guardias cerraron las puertas y la gente pegando en los cristales de la entrada del Museo de Antropología. Estábamos listos para empezar y Miguel me comenta: oye, ¿qué hacemos? porque esa gente quiere entrar, pero ya no se puede y a lo mejor rompen todo. Al final hubo una solución.

Lo anterior es muestra del interés que tenía Miguel en el Templo Mayor y escribió, por cierto, el primer libro sobre este tema. Eso ocurrió en el primer año que estuvimos trabajando en 1978. Gastón García Cantú le solicitó el texto a Miguel y lo preparó. En éste va señalando aspectos relevantes sobre lo que ya había aparecido y lo que él conocía de las fuentes históricas. Es la primera publicación y después hay una segunda edición para la cual me pidió muy amable, un texto introductorio breve para ese libro que se titula “México-Tenochtitlan. Su espacio y tiempo sagrados”.

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