Cultura

Reseña

Contemplar a la manada: un padre frente a las violencias masculinas

Durante tres días, Marco Norzagaray presentó la obra Contemplar a la manada en El77 Centro Cultural Autogestivo, un espacio que se transformó simbólicamente en un bosque al integrar una tienda de acampar y sonidos ambientales propios de este ecosistema, creando una atmósfera inmersiva para el público.

La función inició en una penumbra casi total, con la audiencia sumida en un silencio expectante. Ese mutismo fue interrumpido por el característico sonido de inicio de Netflix, que dio paso a la voz de un narrador hablando sobre la vida de los chimpancés, detonando así el arranque de la puesta en escena.

A partir de su experiencia al observar documentales sobre estos primates, Norzagaray reflexiona sobre las profundas similitudes entre los chimpancés y los seres humanos. Subraya prácticas como el acicalamiento mutuo, gesto que en los chimpancés fortalece los lazos sociales, pero que en los hombres suele verse como signo de debilidad debido a los mandatos del machismo y la necesidad impuesta de encarnar la figura del “alfa”.

El actor se reconoce como un hombre que no responde a ese modelo dominante, lo que ha representado para él un reto constante al relacionarse tanto con otros hombres como con mujeres. Desde esta honestidad, articula un diálogo íntimo con su hija —presente solo en la palabra—, a quien le narra historias que entrelaza con la vida de una joven chimpancé que, al entrar en su primer celo, decide abandonar su manada para buscar una nueva.

Este paralelismo sirve para profundizar en el tema de la migración, la ruptura con lo conocido y la complejidad de encontrar un nuevo espacio que habitar. La obra va hilando estas imágenes con las propias vivencias del autor, colocando sobre la mesa los dolores que también atraviesan los hombres, pero que rara vez se nombran, o no se nombran de la misma forma, como los abusos y las violencias emocionales.

A lo largo del montaje, Norzagaray sostiene un diálogo constante con el público y con esa hija ausente, cuestionándose si será posible protegerla de las violencias masculinas en un mundo atravesado por estructuras patriarcales. Contemplar a la manada se convierte así en un ejercicio escénico profundo, sensible y crítico, que interpela las nociones tradicionales de masculinidad y abre una conversación urgente sobre la crianza, el cuidado y la transformación social.

El 25 de febrero será la última fecha en CDMX para apreciar esta obra tan necesaria.

Tendencias