Cultura

El Premio Crónica habla de su reciente libro “En la tierra todo pasará y también en Medio Oriente”, que se presenta este 25 de marzo a las 17:00 horas en el Salón de la Academia de Ingeniería en la FIL de Minería

Carlos Martínez Assad: “Hoy, el camino hacia la paz está lleno de trampas”

Entrevista Carlos Martínez Assad señala que nadie es ajeno a las guerras que se registran en varias regiones del mundo.

“En la tierra todo pasará y también en Medio Oriente” es una reflexión sobre las guerras que se registran en el mundo y a las cuales nadie es ajeno por las consecuencias y pérdidas de vidas humanas, económicas, culturales y sociales, señala Carlos Martínez Assad.

Se trata de su reciente libro con cuatro capítulos: “La falsa idea de la paz prolongada”, “Las representaciones de la guerra”, “Aceptar y volverse parte de infierno” y “Un mundo en guerra” que muestran una radiografía de estos tiempos convulsos en diferentes regiones, especialmente en Medio Oriente.

El volumen se genera a partir de sus estudios como integrante del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y con la colaboración del personal del Seminario Universitario de las Culturas de Medio Oriente: Yololotl Valadez Betancourt y David Ordaz Bulos, para las lecturas requeridas y con Chistian Olvera Jiménez para apoyar los procesos técnicos.

EL VOLUMEN

Es significativo el inicio del libro, donde Martínez Assad, Premio Crónica, describe en síntesis estos tiempos de guerra: “El incierto camino hacia la paz está lleno de trampas. Hay que recordar lo sucedido hace 80 años para entender el mundo en que vivimos. La mañana del 6 de agosto de 1945, un bombardero B-29 de Estados Unidos, pilotado por el coronel Paul Tibbets, desde la aeronave Enola Gay –el nombre de su madre–, dejó caer la bomba nuclear Little Boy sobre Hiroshima. Tenía 3 metros de largo y una carga explosiva de 64 kilogramos de uranio-235, que produjo una explosión de 16 kilotones. Tres días después, el 9 de agosto, otra bomba nuclear fue lanzada sobre Nagasaki. Murieron entre 70 mil y 140 mil personas, aunque otras muchas fueron muriendo y más de 130 mil quedaron mal heridas. Ambas ciudades de Japón quedaron como dos referentes de lo que fue el final de la Segunda Guerra Mundial que, por lo demás, concluyó con entre 50 y 60 millones de víctimas”.

En entrevista, Carlos Martínez señala que el título del libro viene de las Sagradas Escrituras y se refiere a que por más terribles que sean los hechos, al final pasarán.

“Lo único que queda es la palabra y con ella se da cuenta de lo acontecido y contempla la posibilidad de que al final el mundo, que soporta tantas guerras, hambrunas, cataclismos, etc., terminarán por pasar”.

Por ejemplo, explica, en el caso de Medio Oriente, al que está dedicado en gran parte del libro, describe las dificultades que han enfrentado Israel, los territorios palestinos, Siria, Líbano, Irán, Irak, etc., además de sus líderes, que son personajes con sus acciones y sus derrotas.

Al mismo tiempo, explica el sociólogo que la grave guerra que vemos en Gaza y precedió la guerra de Rusia con Ucrania, son dos conflictos que tienen consecuencias para la población civil. “La cantidad de muertes, por dos guerras que tienen la peculiaridad de acontecer en el viejo mundo y con grandes dificultades para llegar a una solución, no son sólo un hecho local, tienen el involucramiento de países de Europa, Rusia, y de modo muy señalado a Estados Unidos, que en el momento actual aparece como el gran hermano que se propone resolverlo todo, sin considerar a los grupos involucrados, a las sociedades que finalmente han resultado las más afectadas”.

Volumen El libro.

REFLEXIÓN

Pero también, añade, el libro es ante todo una vía que invita a los lectores a reflexionar sobre estos acontecimientos y no mantenerse pasivos o conformes con estos hechos. “Aun cuando la distancia es amplia entre estos países y México,

nos afecta la muerte de tanta gente, la escasez de productos que puede derivar de la guerra Rusia y Ucrania, los principales proveedores de trigo, cebada…, para el mundo”.

Al mismo, añade, son productores importantes de petróleo y gas, que en estos momentos se convierten en algo que puede decidir el destino de los países. “Lo vemos en Cuba, donde la escasez de petróleo está cambiando completamente la configuración y las posibilidades de supervivencia de un país soberano, que tendría que respetársele. Sin embargo, vemos como el petróleo se usa como arma de guerra”.

El libro, agrega Martínez Assad, no es un tratado político que hable sólo de los liderazgos, esos personajes que han contribuido a provocar esta situación de crisis, en la que se encuentran varios países. “Es también una forma de mostrar todas las expresiones culturales, la riqueza que aporta la diversidad en esos diferentes países: una la composición pluriétnica, cultural, lingüística de sociedades milenarias.

Al mismo tiempo, indica, hay alusiones a su literatura, a su cine, a su patrimonio cultural, que es amplísimo en esos países y que de ninguna manera el mundo o las sociedades podría permitir que ese gran patrimonio cultural desaparezca, al contrario, tendría que hacer todo lo posible para mantenerlo y darle todos los recursos posibles porque son fundamentales para la historia mundial.

Finalmente, señala, el volumen es un reconocimiento a los reporteros, fotógrafos y todos los que se han acercado a estos hechos a costa de su vida para que el mundo pueda estar informado de lo que está sucediendo en todos estos lugares.

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