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El Santuario del Bosque de Niebla es un área de conservación para diversas especies de animales, que desconocemos que ahí habitan debido a sus hábitos nocturnos y sigilosos. Gracias a las cámaras-trampa los hemos podido registrar 25 especies, algunas de las cuales presentamos aquí

La vida secreta en el Santuario del Bosque de Niebla

Vida Tlacuache hembra con su cría.

En la periferia de Xalapa, donde la mancha urbana parece extenderse rápidamente, existe un refugio de 30 hectáreas que funciona como un pulmón cargado de aire fresco y una guarida indispensable para la vida silvestre. El Santuario del Bosque de Niebla (SBN), es un testimonio de la capacidad de la naturaleza para recuperarse. Lo que hoy vemos como un bosque frondoso de numerosos árboles y helechos, hace tan solo cincuenta años atrás, fue un paisaje de cafetales, cultivo de cítricos y algunos pequeños fragmentos de bosque mesófilo de montaña. Gracias a que en aquellas fincas se conservaron los árboles nativos para dar sombra, el ecosistema logró regenerarse, convirtiéndose en una pieza clave para la conservación.

Actualmente, el SBN se encuentra bajo el resguardo del Instituto de Ecología (INECOL), forma parte de la reserva ecológica “Parque Francisco Xavier Clavijero” y desde el año 2015 es considerado dentro del “Archipiélago de bosques y selvas de Xalapa” un conjunto de “islas verdes” que conectan la vida silvestre con los municipios vecinos de Banderilla, Coatepec, Emiliano Zapata, Acajete y Tlalnehuayocan.

A pesar de ser un fragmento pequeño y de estar rodeado por la creciente y ruidosa ciudad, el santuario es utilizado por diversas especies de animales, ya sea como refugio, para alimentarse o simplemente de paso, como un corredor a través del archipiélago. Muchos de sus habitantes, quizás los más carismáticos y que nos encantaría observar mientras damos un paseo en la reserva, son los mamíferos. Sin embargo, esto resulta muy difícil, debido a que la mayoría son nocturnos y bastante asustadizos. Muchos de estos habitantes “invisibles” a nuestras miradas solo los podemos registrar gracias a las cámaras trampa.

Por casi un año, estos dispositivos nos han revelado una larga lista de habitantes silvestres y cómo es su vida en el SBN y sus alrededores (INECOL). Hasta ahora hemos registrado 25 especies (10 aves y 15 mamíferos silvestres), así como varios perros y gatos. Estas especies domésticas, aunque nos resulten familiares, en el bosque actúan como invasores que alteran el equilibrio, cazando por instinto, marcando territorios y desplazando a las especies nativas de sus zonas de alimentación o refugio.

Vida Una chachalaca.

La buena ubicación de las cámaras y la paciencia son cruciales para el estudio de la fauna, después de varios meses de haberse colocado, debemos ir a revisarlas y ver que se registró. Así cuando menos lo esperas, ante el lente de la cámara trampa puedes atestiguar el patrullaje en el bosque por la zorra gris (Urocyon cinereoargenteus), una curiosa pareja de mapaches (Procyon lotor), una hambrienta y veloz comadreja (Neogale frenata) comiéndose a un momoto, un desvelado armadillo (Dasypus mexicanus) buscando insectos entre la hojarasca, un carismático cacomixtle (Bassariscus astutus), además de tres especies de tlacuaches (Didelphis marsupialis, D. virginiana y Philander vossi) cargando hojas con la cola o llevando a la cría en el lomo, todo esto mientras la ciudad duerme. ¿Te imaginabas a todos estos animales? ¿Y qué todo esto pasaba en el santuario durante la noche?

Durante el día, el escenario cambia, salen los extrovertidos del bosque y se llena con el movimiento de dos especies de ardillas (Sciurus aureogaster y S. deppei) y el conejo (Sylvilagus floridanus), además de un impresionante desfile de aves como las ruidosas chachalacas, momotos de colores brillantes, tucanetas, a veces se puede escuchar y ver al tucán de pico amarillo, aves de presa, pericos, oropéndolas, carpinteros y muchas especies de pájaros pequeños migratorios sobre todo en épocas de primavera-verano, lo mejor es que puedes observar y escuchar todo esto mientras caminas por los senderos del santuario.

El bosque también es un santuario, un refugio sagrado para la vida pequeña y más discreta. La humedad constante permite que al menos 13 especies de anfibios prosperen en los riachuelos y charcas, deleitando a los visitantes con los cantos de ranas y sapos. Las pequeñas salamandras se refugian durante el día, especialmente tras las lluvias o bajo troncos, musgo y hojarasca. En la hojarasca, varios reptiles como lagartijas y diversas serpientes (por fortuna ninguna venenosa) encuentran una gran variedad de alimento como insectos, ratones y anfibios.

A pesar de ser pequeño, el Santuario del Bosque de Niebla, nos trae grandes enseñanzas. Nos revela la importancia de los espacios naturales en una ciudad que crece sin pausa, no solo es un sitio recreativo y contemplativo para nosotros, es también un refugio para aquellos seres que han sido desplazados por el concreto. Conocerlos y observar cómo se comportan sin ser incomodos espectadores o invasivos, es el primer paso para protegerlos. Porque al final, cuidar el santuario es asegurar que Xalapa no pierda a sus habitantes silvestres, esa fauna que resiste y sobrevive entre los árboles cuando la ciudad, por fin, guarda silencio.

*Red de Biología y Conservación de Vertebrados

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