Cultura

Ella es una de las grandes voces de la literatura mexicana-americana en los Estados Unidos

Sandra Cisneros ingresa a la Academia Estadunidense de las Artes y las Letras

Escritora. La escritora Sandra Cisneros.

La escritora Sandra Cisneros es una de las artistas que ingresaron a la Academia Estadunidense de las Artes y las Letras, un reconocimiento que dice la autora de “The House on Mango Street” (“La casa en Mango Street”), que es algo que desde hace mucho tiempo quería formar parte.

Ella es una de las grandes voces de la literatura mexicana-americana en los Estados Unidos. Poeta, cuentista, novelista, ensayista, performer y artista cuya obra explora la vida de varias generaciones de migrantes de raíces mexicanas y latinoamericanos en su vida cotidiana. Nacida en Chicago, Illinois, de padre mexicano, y madre mexicana-americana, Cisneros se define como una ciudadana estadounidense con raíces mexicanas.

Sobre su ingreso, Sandra añade que “sentía que estaba esperando a que alguien me invitara a bailar. Me sentía como una tímida literaria en el rincón, porque nunca me invitaban”. “Hay algunos clubes de los que no me interesa formar parte, pero en este sí quería estar”, agregó, y señaló que amistades suyas como la poeta Joy Harjo ya estaban dentro, reporta la agencia AP.

De sus libros, además se pueden citar “Woman Hollering Creek and Other Stories” (“El arroyo de la Llorona y otros cuentos”).

Cisneros figura entre los 11 nuevos miembros de número elegidos este año, anunció la academia el pasado jueves. Entre los demás están el escritor de viajes Pico Iyer, los poetas Marie Howe y Carl Phillips, el narrador Rick Moody y el actual poeta laureado de Estados Unidos, Arthur Sze, quien se suma a predecesores como Harjo, Billy Collins y Tracy K.Smith.

La pintora abstracta Joan Snyder está entre los artistas visuales que serán incorporados esta primavera, junto con la pintora y grabadora Elizabeth Peyton, la arquitecta y educadora Mónica Ponce de León, el artista y cineasta Alfredo Jaar y el fotógrafo Stephen Shore.

“Ya sea a través del entorno construido, el lente de una cámara, la pincelada de un cuadro o los versos de la poesía o la prosa, estos nuevos miembros han puesto el foco en una forma de arte”, dijo el presidente de la academia, Kwame Anthony Appiah, en un comunicado. “Muestran lo que significa mirar de cerca la historia, el poder, la intimidad, el lugar. Su obra amplía el registro cultural, y nos enorgullece contarlos entre nosotros”.

La academia también sumó a tres artistas a una categoría honoraria que incluye, entre otros artistas extranjeros de Estados Unidos, a Meryl Streep y Bob Dylan: la autora y crítica rusa Maria Stepanova y la narradora argentina Luisa Valenzuela, ambas destacadas críticas de sus gobiernos, y la pintora Marlene Dumas, nacida en Sudáfrica y que ahora vive en los Países Bajos.

Los nuevos miembros serán incorporados durante una ceremonia en mayo en el complejo beaux arts de la academia en Upper Manhattan. La autora Zadie Smith pronunciará el discurso principal —el Blashfield Address.

La academia, una sociedad honorífica fundada en 1898, está dividida en categorías de literatura, música, arte y arquitectura. Tiene 300 miembros de número, y los nuevos integrantes son elegidos por los miembros actuales para cubrir las vacantes que se producen tras la muerte de alguno (no hubo vacantes en música durante el último año). Entre otros miembros de la academia hay desde los autores Robert Caro y Louise Erdrich hasta los músicos John Adams y Wynton Marsalis, y artistas como Jasper Johns y Maya Lin.

Un portavoz de la academia declinó decir quién nominó a Cisneros, y citó la política de confidencialidad de la organización.

Durante su entrevista, Cisneros se refirió a la reciente muerte del ganador del Óscar Robert Duvall. Recordó haberlo conocido en la década de 1990 en un evento en la Universidad del Norte de Texas que incluyó baile de tango, una pasión de larga data de Duvall. En un momento, él la invitó a bailar. Ella se negó.

“Estaba demasiado desconcertada para aceptar”, comenta. “La gente me pregunta si me arrepiento de no haber aceptado bailar con Duvall. No bailé con él, pero no tengo ningún arrepentimiento. Simplemente me alegró que me lo pidiera”.

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