
Hace un año, el sociólogo e historiador Carlos Martínez-Assad hizo el ejercicio de imaginar algunos posibles escenarios de desenlace para el conflicto palestino-israelí y aunque con “ligeros cambios”, actualmente considera que “lo que está sucediendo el mundo, no se aleja tanto de esos escenarios que pudimos prever en su momento”.
Aunque de tono pesimista, el libro “En la tierra todo pasará y también en Medio Oriente” (Editorial Del Lirio, 2026) surge “la necesidad de dejar un testimonio”.
Por más que el autor intentó que la publicación integrara episodios optimistas para contrarrestar el malestar, ni él ni su equipo de colaboradores pudieron encontrar “algo que levantara el espíritu”.
“Al contrario, toda la información pública caía en el ámbito de lo catastrófico”, dijo el Premio Crónica.
Durante la presentación de este libro, en el marco de la 47° Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM), el autor comentó con Luis López-Farjeat y Carlos Antaramian los contenidos y reflexiones que apuntan a la imposibilidad real de llegar a un acuerdo entre los grupos involucrados en el conflicto palestino-israelí.
“Lamentablemente no veo cómo pueda neutralizarse y pensar que una salida optimista esté a la vista. Vemos que en las negociaciones, hasta el último momento presionadas principalmente por Estados Unidos, se olvidó incluir a los palestinos: no hay posibilidad real que sin los actores más afectados lleguen a un acuerdo en que participen todos”
Esta perspectiva la ha construido a lo largo de su vida, pues “la historia del conflicto en esa región del mundo, particularmente Israel-Palestina, lo conozco desde siempre”.
“Ha estado en los diarios, en el ambiente familiar durante prácticamente toda mi vida. También Líbano que también se mantiene en medio de constantes conflictos, con Siria, no se diga y bueno, de mis temores más brutales de niño era la posibilidad de que Rusia aventara una bomba atómica hacia América y que nos tocara también México”, confesó.
“Nací y yo creo que voy a abandonar el planeta con la misma idea: ¿a qué hora va a suceder esto que se ha presenciado durante tantos años?”, agregó sobre el miedo todavía latente.
Por ello, su intención con esta publicación es “simplemente compartir y reflexionar para que no olvidemos, el mundo, cada momento de lo que ha sucedido” y advirtió que esta historia todavía está muy fresca para disecar.
“Una historia del presente no tiene fin”, evidenció el Dr. Carlos Martínez Assad. “Es una historia que no termina y no sabemos bien si nuestra generación… si yo podré presenciar el final de esta historia”.
Asimismo, Carlos Martínez Assad expresó esperanza en la posibilidad de ver surgir la fuerza de la sensatez, misericordia, “sentirse unidos y agraviados con lo que está sucediendo” y que ésta llegue a los diferentes pueblos del mundo, “incluido el pueblo de Israel, a decirle a su gobierno: tienes que responder a esto”.
GRACIAS AL PERIODISMO.
Así como en las primeras páginas del libro, el autor extiende un agradecimiento a los medios de comunicación que dispusieron “sus recursos y de su tiempo para contribuir al conocimiento”, entre ellos, el director general de este diario, Jorge Kahwagi Gastine y Adrián Figueroa Nolasco, editor de esta sección, durante la presentación del libro Martínez-Assad subrayó la importancia del trabajo periodístico para la revisión de la historia contemporánea.
“Nos enfrentamos a un mundo de información impresionante, aunque se cuestione el uso de los medios, no hay otra manera o es sin duda una de las maneras de enfrentarse a procesos actuales: son periodistas, reporteros y fotógrafos del momento los que dan testimonio y se arriesgan a acercarse a esos lugares minados, ya van alrededor de 300 periodistas muertos en el conflicto en Gaza, que es una absoluta brutalidad”, explicó.
La revisión de fuentes periodísticas conlleva navegar y reproducir equívocos naturales, tales que nombres mal escritos (pues se conocen a partir de audios) o sesgos de subjetividad propios del reporteo, pero aunque se cuestione a los medios de comunicación, el investigador subrayó que es una herramienta fundamental para la comprensión de la historia.
“Muchas veces dentro de los archivos lo que encontramos son periódicos y son los que nos permiten también dar el contexto o buscar la información que estamos buscando”, agregó.
COMENTARISTAS.
La censura de contenidos en plataformas de streaming internacionales o el episodio en que Netanyahu regaló a Trump un trofeo con forma de bomba, son algunas ventanas sociológicas que abre el libro.
Se organiza en cuatro grandes apartados: La falsa idea de la paz prolongada; Las representaciones de la guerra; Aceptar y volverse parte del infierno; y Un mundo en guerra.
“Su ambición no es cerrar el tema, sino abrirlo con datos, escenas, preguntas y conexiones que nos obligan a pensar”, calificó el filósofo, escritor y editor mexicano, Luis López-Farjeat.
“Carlos sostiene exactamente lo contrario a esa tesis porque dice que no solo después de 1945 las guerras no han cesado, sino que en el primer cuarto del siglo 21, la humanidad se ha familiarizado con la muerte y la destrucción a una escala que amenaza con normalizar lo que es intolerable.
“La guerra se ha vuelto el paisaje y cuando eso ocurre, el combate ya no solo el combate ya no es solo entre ejércitos o milicias, sino también dentro de las conciencias. Aceptar la guerra como algo natural es volverse parte de su infierno.
Destacó que bajo la premisa de que “la guerra se ha vuelto paisaje”, Martínez Assad hace un recorrido histórico que no se limita a un país o a una coyuntura, aunque el foco de atención es Medio Oriente, pues el libro dialoga de manera constante con otras guerras, “en particular la invasión rusa a Ucrania, con desplazamientos masivos, tensiones geopolíticas y formas culturales que a veces encubren la violencia”.

A través de este libro, Luis López-Farjeat invitó a ver los conflictos del “Medio Oriente” como un tejido: “lo que sucede en Gaza, en Siria, en el sur de Líbano, no puede comprenderse sin atender a los modos en que se produce la información por los intereses energéticos, las alianzas regionales, los imaginarios religiosos y la industria global del armamento”.
“El resultado es un libro de vocación panorámica”, añadió. “Se lee como un intento por ordenar el caos, resistirse al conformismo y sostener contra la anarquía informativa una atención prolongada hacia el dolor y las decisiones políticas lo produce”.
Por su parte, el escritor y antropólogo social, Carlos Antaramian reiteró que esta obra aborda la dificultad de hacer historia del tiempo presente, “debido a la incertidumbre de los procesos en curso” con el propósito de ofrecer herramientas de interpretación para una sociedad que todavía vive las consecuencias de estos acontecimientos.
Recordó que el trabajo abarca un “espectro ideológico igualmente plural y sustentados en una base de datos construida a lo largo de más de 10 años de seguimiento sistemático”.
Aunque el autor denuncia crímenes de guerra, el desplazamiento forzado continuo de más de 1 millón de personas, la destrucción del sistema global alimentario, el uso del hambre como arma de guerra, la violencia de los colonos israelíes en Cisjordania y la intención de figuras extremistas del gobierno israelí de expulsar a los palestinos y anexar los territorios, anulando los acuerdos de Oslo, Carlos Antaramian subrayó que Martínez Assad no emplea el término “genocidio” como una aseveración directa y personal.
“Se refiere a los hechos, como una guerra calificada de genocidio. Para fundamentar esta calificación, el autor recoge y documenta las posturas de diversas instituciones, líderes y observadores que sí catalogan lo que pasa en Gaza como un genocidio”, agregó.
Este libro es resultado de sus estudios como integrante del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y la colaboración con el Seminario Universitario de las Culturas de Medio Oriente, en particular con Yololotl Valadez Betancourt y David Ordaz Bulos, para las lecturas requeridas y con Chistian Olvera Jiménez para apoyar los procesos técnicos.