Cultura

Entrevista

Alex Carrillo y “Despertar de colores”: una carta de amor a la creatividad en tiempos de inteligencia artificial

Desde Saltillo, Coahuila, hasta exhibiciones en el The Walt Disney Family Museum, el ilustrador, director de animación y ahora escritor Alex Carrillo ha construido una carrera guiada por un mismo impulso: contar historias que hagan sentir.

Libro | Autor (Cortesía)

“Siempre me he considerado una persona súper creativa. Creo que la creatividad es mi superpoder”, afirma. Desde niño supo que quería dibujar. Mientras otros veían películas, él miraba también los créditos y entendía que detrás de esos mundos había personas reales que vivían de crear personajes. Ese descubrimiento marcó el rumbo.

Hoy, tras años dedicados a la ilustración y la animación, presenta su primer libro narrativo publicado con Penguin Random House: Despertar de colores, una historia que comenzó como la idea de un cortometraje universitario y terminó convirtiéndose en una novela ilustrada que transita entre lo infantil y lo juvenil.

Un mundo sin creatividad

La semilla del libro surgió en una clase de la carrera. Carrillo imaginó un mundo donde la creatividad desaparece: sin música, sin color, sin imaginación. Ese universo distópico fue tomando forma hasta transformarse en una historia que dialoga directamente con la realidad actual.

Aunque en un inicio pensó el proyecto como una obra más juvenil, durante el proceso algo cambió. “Quería que fuera una carta de amor para mi yo de niño”, explica. Pensó en aquel pequeño que recorría librerías soñando con crear personajes capaces de emocionar a otros, y decidió escribir para él.

El resultado es un libro que puede leerse en familia, con distintas capas de interpretación. Las relaciones entre los personajes, sus conflictos internos y su evolución conectan tanto con lectores jóvenes como con adultos.

Escribir como Alex

Acostumbrado a escribir guiones y storyboard, enfrentarse a una novela fue un reto inesperado. Durante semanas no supo cómo comenzar. La clave llegó en una conversación con su editor: “Escribe como está en tu mente”. Esa libertad le permitió encontrar su propia voz.

El proceso fue intenso. Durante cuatro meses se dedicó exclusivamente a escribir, dejando la ilustración para la etapa final. Fue ahí donde construyó personajes completos, con emociones, contradicciones y arcos de transformación.

Cada uno tiene una paleta de colores intencional. Nia, por ejemplo, combina azul y amarillo: esperanza e innovación, pero también la posibilidad de apagarse. Mateo, con rojo predominante, encarna tanto el amor como el enojo y la confrontación. Seb, en tonos naranja y morado —colores que surgen de la mezcla—, simboliza la búsqueda de identidad. Lucy, más introspectiva, representa esa inspiración silenciosa que muchas veces no sabe que está tocando a otros.

Para Alex, era fundamental que el lector los percibiera de una forma al inicio y de otra al final. Una estructura cercana al lenguaje cinematográfico que forma parte de su ADN creativo.

La inteligencia artificial y el valor de lo imperfecto

Uno de los temas que atraviesa Despertar de colores es la relación con la inteligencia artificial. No desde el rechazo absoluto, sino desde la reflexión.

Carrillo reconoce que se trata de un cambio inevitable en el ecosistema creativo. Sin embargo, insiste en que el arte humano posee algo irrepetible: la imperfección. “La creatividad no es sinónimo de perfección”, señala. Mientras la inteligencia artificial tiende a buscar lo pulcro y exacto, el arte hecho a mano respira, se equivoca, vibra.

Más que sentirse amenazado, asegura que esta nueva etapa lo ha llevado a valorar aún más el talento humano y a fortalecer la comunidad de ilustradores que buscan seguir viviendo de su trabajo.

El libro también funciona como un llamado a reconectar con la imaginación en la infancia, especialmente en un contexto donde muchos niños consumen contenido digital de forma constante. “No quiero que dejen de soñar”, dice. Para él, dibujar, salirse de la raya y crear sin filtros es una forma de afirmar la propia voz.

Una respuesta que emociona

La recepción ha sido positiva. En presentaciones recientes, niños y padres se acercan y cada lector parece encontrar un personaje con el cual identificarse. Para el autor, ese era el objetivo: que al menos una persona en el mundo se sienta representada por alguno de sus personajes.

En marzo realizará un taller creativo en la librería Porrúa de Chapultepec, además de presentaciones en Monterrey

Con Despertar de colores, Alex Carrillo no solo suma el título de escritor a su trayectoria. Consolida una convicción que lo acompaña desde la infancia: el arte que nace del corazón sigue teniendo algo que ninguna tecnología puede replicar.

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