
Entre esculturas góticas, lienzos barrocos y escenas impresionistas, la feria TEFAF Maastricht arrancó este jueves con negociaciones discretas y precios millonarios en torno a obras que recorren 7.000 años de historia del arte, desde piezas antiguas hasta maestros como Velázquez, Da Vinci, Monet y Picasso.
Lejos de los conflictos y la geopolítica imprevisible de Donald Trump, 278 galeristas de 24 países y coleccionistas de todo el mundo hicieron sus primeras transacciones en un ambiente de optimismo en la mencionada ciudad neerlandesa, que acoge hasta el 19 de marzo una de las citas más influyentes del mercado del arte.
Lo hablan con discreción, entre copas de champán y canapés y luciendo sus mejores atuendos, y buscan un cambio de manos de algunas de las piezas más codiciadas del mercado, a precios alejados de los bolsillos del común de los mortales.
Entre los protagonistas de esta edición figura una obra vinculada al taller de Leonardo da Vinci: la rara versión ‘de Ganay’ de Salvator Mundi, presentada por la galería Agnews. Otra versión de esta pintura se vendió en 2017 por 450 millones de dólares, el precio más alto alcanzado por una obra de arte en subasta.
El cuadro procede de la colección de la familia bancaria Safra y fue estudiado por especialistas del Museo del Prado y el Louvre, que lo catalogan como una obra del estudio de Da Vinci realizada bajo la supervisión del maestro, con posible intervención directa.
Primeras ventas millonarias
El recorrido por los ‘stands’ confirma la ambición de esta edición, con una presencia española visible tanto en obras como en galerías.
Entre los cuadros de mayor valor hay un lienzo de Jusepe de Ribera presentado por el galerista barcelonés Artur Ramon, que alcanza un precio de 1,4 millones de euros.
La obra, procedente de una colección inglesa, destaca por su estado de conservación, algo poco habitual en pinturas del artista.
Ramon, que señaló que el mercado mantiene un buen ritmo pese a las incertidumbres internacionales, también exhibe una pintura de Miquel Barceló realizada en Mali en 1992 con un precio de 650.000 euros, además de cerámicas de Picasso y piezas de arte antiguo.
También presenta una escultura gótica catalana del XIV procedente del taller de Sant Joan de les Abadesses, realizada en alabastro.
“Estaba muy oscurecida por barnices antiguos y la limpieza ha permitido descubrir una conservación maravillosa, algo muy raro en este tipo de piezas”, explicó el galerista.
Ramon subrayó la importancia de la feria como escaparate internacional: “Intentamos explicar quiénes somos a través de los objetos y reivindicar sin complejos el arte español, que es tan bueno como cualquier otro, aunque todavía no se conozca lo suficiente”.
Mercado activo pese a la incertidumbre
También destaca un retrato realizado por Diego Velázquez, presentado por la galería Colnaghi, que representa al jurista y eclesiástico Sebastián García de Huerta, secretario de Felipe IV de España, y pintado hacia 1628-1629, anterior al primer viaje del pintor sevillano a Italia.
La galería pide al menos 7 millones de euros por esta pieza, que solo tiene permiso para venderse a un comprador español, y que, de poder entregarse a uno extranjero, se vendería por el triple.
“Sería muy bonito que algún museo español pudiera incorporar un Velázquez a su colección, hay quien todavía no tiene uno”, apuntó.
También hay joyas, como las de la española Deborah Elvira, a la que acuden desde coleccionistas especializados hasta compradores que buscan piezas únicas como objetos de moda.
“El perfil es muy variado. Hay instituciones que compran bastante y coleccionistas de todo tipo”, explicó. Las piezas de su galería oscilan entre los 900 euros y cerca de 90.000.
Por otro lado, José Antonio de Urbina, de la galería Caylus, presentó una obra del modernista Isidro Nonell fechada en 1907 que representa a una gitana sentada, cercana en su tonalidad a la etapa azul de Picasso.
Según Urbina, ya ha sido adquirida por una institución estadounidense, donde la estructura privada de los grandes museos mantiene su capacidad de compra incluso en el contexto político.
Aunque la tensión internacional provoca cierta cautela, la sensación general entre los galeristas es que el mercado sigue activo. “Siempre hay incertidumbres, pero TEFAF es un poco una burbuja”, resumió Ramon, quien subrayó que “el ambiente es muy bueno y la feria este año está especialmente fuerte”.