
Entre vendedores ambulantes de churros y globos, por la mañana del sábado, en el escenario Carol Wilson de la 5ta Feria Internacional del Libro en Coyoacán, se juntaron la voz académica y la voz popular de Margo Glantz Shapiro (1930) y Elena Poniatowska Amor (1932), quienes conversaron sobre sus experiencias como mujeres en el mundo de la escritura en “Mujeres que escriben. Mundos que cambian”, en la Feria Internacional del Libro de Coyoacán.
Por aquellos años, las mujeres no podían hablar de problemas políticos o sociales como los que denunció Poniatowska, ni dar cátedra vestidas con pantalones o escribir sobre sexualidad femenina, como hizo Glantz.
“No era rebeldía, era una cosa natural. Ahora veo que éramos rebeldísimas, íbamos avanzando peleando, pero sin darnos cuenta que peleábamos. Era como un movimiento perfecto, totalmente irracional, pero perfecto porque podíamos hacer cambios”, expresó Margo Glantz y concedió que sí recibió cuestionamientos del estilo “¿por qué escribes eso si eres una buena muchacha?”
“Yo nunca sentí que escribía nada tan fuerte, bueno, quizá, La noche de Tlatelolco que se puede considerar que fue en contra el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, pero yo en realidad recogía mucho, a través de las entrevistas, las palabras de otros, jóvenes estudiantes, jóvenes mujeres”, consideró Elena Poniatowska.
Bajo la moderación del periodista cultural, Adrián Figueroa Nolasco, editor de esta sección, las escritoras compararon experiencias de infancia y juventud, perspectivas sobre la evolución sociocultural de México, recordaron cómo se conocieron, entre otras anécdotas, y coincidieron en que tener a una mujer de presidente es uno de los grandes cambios de época.
UN TECHO ILUMINADO
“México era una gran fiesta, un gran techo blanco, muchísimas luces y sí había sección criminal, pero no había sección de juicio sobre la vida de los políticos mexicanos o de los empresarios o de los funcionarios o de aquellos que aspiraban al poder o incluso los análisis no eran sobre los partidos políticos”, relató Elena Poniatowska, al recordar sus pininos periodísticos.
Las mujeres en el periodismo eran relegadas a la sección de sociales para hacer crónicas de bodas, cócteles y una que otra inauguración en galerías de arte. Era un mundo en que las mujeres que querían hacer periodismo estaban destinadas a un oficio sin riesgos, ni opiniones, según describió.
“Yo recuerdo que en la sección de sociales te decían ‘no hay que entristecer al lector, no hay que hablar de cosas que al lector lo puedan deprimir’, entonces México era una gran fiesta”.
La autora de “La noche de Tlatelolco: Testimonios de historia oral” y “Amanecer en el Zócalo. Los 50 días que confrontaron a México” y “La flor de lis”, entre otros, confesó que una parte de su educación transcurrió en un convento estadunidense, por lo que en aquel entonces ella se inclinó por el PAN, por Manuel Gómez Morin, por rezar. “Puro rezar”.
En contraposición, Margo Glantz siempre se sintió más hacia la izquierda.
“Siempre estuve vinculada a ese tipo de mundo. Mi marido era muy izquierda también, yo era muy amiga de Luis Villoro, gente extraordinaria y todos combatíamos por la izquierda”, compartió.
En cuanto a sus inicios en el mundo académico, la autora de “La cabellera andante” y numerosas publicaciones sobre Sor Juana Inés de la Cruz, entre otros variados temas y géneros, recordó que cuando estaba en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, la norma para las mujeres era usar vestido y una profesora debía verse femenina, usar pantalón era equivalente a ser “una paria”.
“Yo de repente empecé a usar pantalones y me decían que qué pesada era yo, que si me creía George Sand -seudónimo de la escritora y periodista francesa Amantine Aurore Lucile Dupin de Dudevan-, luego cuando daba conferencias o alguna cosa mi mamá decía: ponte traje sastre, por favor, porque la indumentaria era muy importante”, dijo y luego señaló su propio atuendo para la ocasión.
“Ahora traigo vestido, pero generalmente podemos usar pantalones sin que haya problema ... pero no creo que sea muy importante lo que estoy diciendo”, continuó Glantz, entre risas aprobatorias del público, que pareció quedar prendado de estos testimonios.
En ese sentido, el moderador les preguntó por los cambios más importantes en el México actual.
“Bueno, en primer lugar tenemos una presidenta, ha cambiado la relación con la mujer, aunque no se ha mejorado totalmente, pero es un gran cambio, cuando yo entré a la Facultad de Filosofía y Letras eran pocas maestras y yo estaba marginada, ahora la mayor parte del profesorado son mujeres”, apuntó Margo Glantz.
También Poniatowska destacó tener una presidenta como elemento fundamental, aunque en América Latina hubo otras antes, como Eva Perón en Argentina.
“Pero la única mujer que ha llegado a la presidencia en un país que se autocalifica de machista ha sido Claudia Sheinbaum, yo creo que para nosotras dos esto fue una alegría y lo vimos casi como un triunfo personal. Yo sí pienso que qué bueno a mis 93 años entrados en 94, tengo la posibilidad de verla en el poder, discutir con Trump, con inteligencia, presencia de espíritu y entereza con que lo ha hecho, porque no ha sido fácil”.

-¿Y cómo ven a las mujeres que cada 8M salen a marchar?, cuestionó el periodista interlocutor.
“Yo creo que es importante marchar el 8M. En mi época no había manifestaciones de mujeres, era mixto todo. Ahora se instauró el Día de la Mujer y hay más manifestaciones, es importante que se celebre, pero todos los días son días de la mujer porque estamos trabajando todos los días para tratar de cambiar totalmente la realidad personal-femenina y la de todo México”, respondió Margo Glantz.
MARZO MES DE MUJER
Asimismo, en marco del reciente 8M y la consigna repetida por instituciones gubernamentales de que marzo es el mes de la mujer, Elena Poniatowska invitó a las mujeres presentes a creer en sí mismas, como lo más importante, y a “aventarse”.
“Es decir, si desean escribir o cantar, si tienen todos los impulsos que tengan hacia los demás y la cultura, lanzarse, yo creo que nunca van a encontrar la puerta cerrada: no tener miedo, ustedes no viven entre gigantes que las quieran aplastar o hacerles daño, las puertas igual que la luz que vemos aquí y esta gran manta que nos cubre, está abierta, para que hagamos lo que deseamos hacer, lo que tenemos la fuerza de hacer y lo que nos ofrecen al alcance de nuestras manos”, manifestó.
“Si están aquí escuchándonos es porque les interesa escribir un libro o hacer algo que no han hecho. No hay tantos jóvenes que lo logran yo creo que lo único que se le puede pedir o decirle a unos jóvenes es crean en sí mismos y vuelen, vuelen. Ustedes tienen alas”, agregó.
Margo Glantz concordó y añadió la lectura. “Lo que dijo es lo que hay que hacer. No hay que tener miedo, hay que lanzarse, hay que escribir, hay que leer muchísimo”.