
El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, en Madrid, exhibe desde este lunes una selección de obras del pintor barroco italiano del siglo XVII Giovanni Francesco Barbieri, conocido como Guercino, en una exposición que analiza la representación de la mujer en escenas bíblicas.
La exposición, titulada ‘Guercino y sus heroínas bíblicas’, forma parte del formato del museo dedicado a contextualizar obras de su colección permanente mediante “préstamos muy bien escogidos” de museos de todo el mundo, señaló durante la presentación de la muestra el director artístico del Thyssen, Guillermo Solana.
Así, alrededor del lienzo se reúnen otras cinco pinturas del artista procedentes de museos como el Prado, el Louvre, la Pinacoteca di Brera de Milán o la Dulwich Picture Gallery de Londres, que permiten observar su evolución artística y su capacidad narrativa a través de personajes femeninos del Antiguo y del Nuevo Testamento.
La muestra, que estará abierta hasta el 14 de junio, aborda escenas de la Biblia como el episodio de ‘Susana y los viejos’, ‘Cristo y la mujer adúltera’, ‘Salomé con la cabeza de san Juan Bautista’ o ‘Dalila y Sansón’.
Se trata de “una exposición de pequeño formato” en la que “la mujer es la protagonista”, explicó la comisaria de la exposición y conservadora de pintura antigua del museo, María Eugenia Alonso.
Según detalló, estas protagonistas “con nombre propio o anónimas” aparecen como mujeres “complejas, a veces ambiguas” en escenas que reflejan “un dilema moral” y que demuestran “la capacidad que tiene Guercino de retratar la actitud psicológica de las protagonistas”.
Representar los “tres tipos” de heroínas bíblicas
La exposición propone una “dialéctica entre masculino y femenino, entre hombre y mujer” y una lectura sobre la representación de la figura femenina, ya que las seis pinturas “corresponden exactamente a tres tipos de heroína bíblica”, resaltó Solana.
El director distinguió entre tres prototipos: figuras inocentes y víctimas de la injusticia, como Susana; mujeres ambiguas o pecadoras arrepentidas, como la samaritana o la mujer adúltera; y personajes tradicionalmente considerados “mujeres fatales”, como Dalila o Salomé.
Sin embargo, sobre estas últimas puntualizó que Guercino “las saca de esa etiqueta” de ‘femme fatale’ y presenta a Salomé “con esa actitud parecida a la de la pecadora arrepentida, sumisa, como un instrumento”, mientras que a Dalila la muestra como “heroína de su propio pueblo” y la pinta “blandiendo las tijeras como si fuera la espada de Judith”.
La evolución de la pintura de Guercino
La selección también permite recorrer la evolución estilística del artista, cuyas obras resaltan por cómo logra que “sus personajes se expresen mediante las miradas o los gestos, incluso con el cuerpo”, recurso conocido como “la poesía o el teatro de los afectos”, apuntó la comisaria.
El pintor, que “defendió siempre que era autodidacta”, desarrolló un estilo de gran intensidad visual en su primera etapa, con figuras de “gran plasticidad” iluminadas por un marcado claroscuro y a menudo en primer plano, un lenguaje que llevó a comparar su pintura con la de Caravaggio.
La comisaria concluyó que posteriormente el artista siguió representando episodios bíblicos, pero “con más atención al texto bíblico”, en composiciones que se centran en la narración escénica.