
La luz es la sustancia fundamental de la imagen, una idea que fascina a Alejandro González Iñárritu (Ciudad de México, 1963) y lo acerca al pensamiento científico. A través de ella, alcanza a vislumbrar que el cine es manejo del tiempo y observación.
“Todas estas facetas me parece que están muy ligadas y la ciencia no está lejana”, comenta.
En la entrada del Colegio Nacional, cada 15 minutos llegan reporteros y camarógrafos. Desde las 2 y hasta las 6 de la tarde, el cineasta mexicano atiende las entrevistas sobre su trayectoria, con motivo de su ingreso a la institución.
Al intentar explicar su perspectiva y obra cinematográfica, el cineasta mexicano lanza conceptos como fotones, tiempo dentro del tiempo y la mirada que altera el comportamiento de los objetos observados.
Ante todo, una película es una mentira luminosa y un milagro lumínico, expone al conversar con Crónica.
“La cómplice fundamental y fundacional del cine es una luz muy distinta a la luz que rebota, es una luz que nos asalta y siempre me ha impresionado”, expresa.
“Una película es una ventana luminosa. Cuando el cine se hace y se observa [el mundo] es tan distinto, cuando una cámara observa a un personaje, te das cuenta inmediatamente de su transformación”, continúa en concordancia con los paradigmas instaurados por la física cuántica.
-¿Qué lecturas o referentes científicos tienes?
“Me gusta mucho un librito muy bonito que se llama “Siete breves lecciones de física”, de Carlo Rovelli, un italiano que escribe extraordinariamente porque describe las cosas más complejas de entender, pero de una forma hermosa, que puedes aplicar a tu vida, que te das cuenta que la física cuántica no está tan lejos, nada más hay que estar consciente de esa existencia”.
PALABRAS QUE ALUMBREN
Se reconoce a sí mismo como comunicador, pero su material no son las palabras, sino las imágenes. Compara el intento de articular racionalmente sus intuiciones artísticas con intentar explicar cómo camina.
“Estar 3 horas todos los días, durante 5 años, en radio, me ayudó a entender que la voz es nuestra arma de poder. A través del lenguaje comunicamos y el cine tiene también esas armas, las ha aprendido poco a poco, pero no soy un escritor”, ahonda sobre su relación con la palabra.
Observa que nos encontramos en un recinto donde se reúne mucha gente que sí hace tesis, doctorados y otras publicaciones relacionadas con el oficio de escribir. Tanto científicos como académicos necesitan del papel para “comprobar su materia, que es el pensamiento y lo mío son las imágenes”, señala.
“Puedo comunicar ideas, pero al final yo soy un hombre de imágenes, no soy un hombre de palabras. Ahí están mis tesis, ahí están mis cosas”, reitera.
-¿Tu ingreso al Colegio Nacional conlleva alguna nueva responsabilidad en términos de palabra y creación?
“Voy a tener que encontrar la forma, mi idea de estar aquí como cineasta. La responsabilidad que tengo de algunos eventos al año, unas participaciones, voy a ver qué puede ser útil. Quiero invitar a participar a cineastas, no yo, sino conversar con ellos y que ellos también tengan sus pláticas, sus conferencias”, informa.
Planea invitar gente que “manifieste el cine indígena, por ejemplo” porque a él mismo le gustaría aprender también.
“Que mientras yo aprendo también la gente aprenda, eso, simplemente promover la reflexión de lo que es el cine, más allá de pagar un boleto y entretenerte dos horas, es más potente”.
DETRÁS DE CUADRO
-¿Qué tipo de imágenes te vienen en sueños?
“El sueño que abre Bardo, de esta sombra que vuela, es un sueño muy constante. Ayer [discurso de ingreso] lo iba a presentar, pero ya era demasiado. Es una de las escenas más difíciles que he filmado en mi vida, el hombre que mira su huella desde adentro de la conciencia, donde no hay cámara, sino somos espíritu observando esa sombra que vuela y es una especie de libertad que torpemente trata de sostenerse en el aire y se va a perder...es un sueño muy recurrente, por eso lo puse ahí”, comparte.
-¿Dirías que varios de tus sueños aparecen en tus películas?
“Más que sueños literalmente, creo que son pensamientos, sentimientos constantes”, considera y explica que su cabeza ensambla las imágenes como collage, en pequeños mosaicos que en su mundo interior se juntan y ensamblan por asociación.
CAMINO A LA LUZ
Desde niño, el ahora 5 veces ganador de premios Óscar estuvo permeado por imágenes tanto traumáticas como poderosas, dolorosas y violentas “que básicamente es la raíz del catolicismo, el dolor”, reconoce.
Criado en el seno de una familia católica, González Iñárritu considera que la aceptación y casi admiración del dolor fue una influencia que ha ido madurando.
“Siempre digo que no hay nada bueno o malo: cuando tú vas a cruzar en una barca un río, pues agarras la barca y la usas, pero cuando cruzas el río y estás del otro lado, no te llevas la barca caminando hacia la montaña, dejas la barca, te pones unos tenis y ahora usas los tenis”, ejemplifica.
“A mí me pasó lo mismo, la espiritualidad católica me dio principios, fronteras de comportamiento, pero más tarde ya no me sirvió tanto. Una vez entendiendo eso, el Vipassana es una meditación que me ayuda a estar en la orilla y observar con más perspectiva y objetividad”.
-¿Consideras que este camino espiritual también permea en tu trayecto profesional?
“Totalmente. Sí. Para mí ahora es una herramienta indispensable que no puedo imaginarme de otra manera, pero bueno, cada quien descubre eso a diferentes edades. Yo la descubrí muy tarde, me hubiera gustado descubrirlo a los 20 años, hubiera cambiado mi vida”, ahonda sobre el ejercicio de meditación, que recomienda ampliamente.
“En todos los aspectos, como ser humano y como artista, es un ejercicio y una herramienta brutal, iluminadora. Simplemente abre la ventana para ver las cosas de una forma más clara, independientemente de qué hagas”, invita.
-¿Qué miedos y deseos tienes actualmente?
“Los vas a ver en la siguiente película, precisamente. Ahí están muy claramente. Es una película que te va a hacer reír mucho, pensar mucho y sentir mucho. Ojalá. Creo que tiene toda esa combinación de una comedia negra salvaje que va a sorprender a mucha gente. Es algo nuevo, muy original y Tom tendrá una sorpresa, como actor”.