Cultura

Eduardo Matos Moctezuma narra cómo el hallazgo de la Coyolxauhqui marcó la ruta para estas cinco décadas de investigación del Proyecto Templo Mayor y 40 años del recinto museístico que exhibe la cultura mexica

Alistan celebraciones por 40 años del Museo del Templo Mayor y los 50 años del PTM

Aniversarios. Una vista del Templo Mayor y su museo.

“Maravillosa”, fue la definición del arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma cuando observó por primera vez la Coyolxauhqui, una escultura mexica descubierta el 21 de febrero de 1978 a las 04:35 horas en la calle de Guatemala del Centro Histórico, por trabajadores de la entonces Compañía de Luz y Fuerza.

Fue su visión del encuentro que me contó el amigo y Premio Crónica para conmemorar los 45 años del hallazgo de esta pieza que enriquecería los conocimientos sobre la cultura prehispánica y sería la ruta para muchos otros descubrimientos en el área. También fue la ruta para crear el Proyecto Templo Mayor (PTM) -inicia en marzo de 1978-  y años después el Museo del Templo Mayor  -inaugurado el 12 de octubre de 1987-, de los cuales adelanta: “Vamos a celebrar los 50 años del primero y los 40 años del recinto que resguarda y exhibe los objetos que hemos encontrado”.

Hoy son casi 5 décadas de este trabajo, en las cuales Eduardo fue director del PTM durante muchos años y ahora lo es su amigo y arqueólogo Leonardo López Luján. Una labor que se concreta en mil 300 publicaciones.

LA HISTORIA

Eduardo evoca este camino de investigación y conocimiento y cuenta que el primer acercamiento con la escultura fue en un avión que venía de Panamá a México. Estuvo en ese país en un congreso de arqueología y en la nave que lo regresaba había periódicos mexicanos que anunciaban: Gran hallazgo cerca de Catedral. “Leí la nota breve y pensé: exageraciones de los periodistas. Llegué a México y finalmente pude ir a la calle de Guatemala para ver la enorme escultura. Mi primera impresión fue maravillosa. Maravillosa por su aspecto estético de esta figura de tres metros con una mujer descuartizada que representa a la Luna. Maravillosa por la forma en la que el escultor mexica la trabajó y es impresionante, porque manejó varios niveles, por ejemplo: la sangre que surge de las heridas están en un nivel más bajo que el resto del cuerpo desmembrado”.

LOS FESTEJOS

Las primeras celebraciones serán para el Museo del Templo Mayor. “Cuando empezamos el PTM uno de los objetivos era también crear este recinto y así lo expresé en uno de los primeros artículos sobre lo que sería el Proyecto del Templo Mayor”, añade Eduardo Matos.

La idea fructificó, agrega y “fuimos tres personas que intervenimos para llevarla cabo, con la supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Así, nos reunimos el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, que en ese momento era además titular de la entonces Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas (SAHOP), y Miguel Ángel Fernández, un magnífico museógrafo. A mí me correspondía hacer el guion del contenido, seleccionar las piezas y lo que fuera saliendo”.

Durante las reuniones, Matos Moctezuma le planteó a Ramírez Vázquez que era importante tomar en consideración que el edificio a construirse no debería rebasar la altura de los edificios circundantes, para no romper el entorno, y tuviera la misma orientación que tenía el Templo Mayor mexica y, además de ser posible, lo dividiera en dos alas, como estaba el antiguo Templo Mayor.

“Esto, porque del edificio mexica un ala correspondía a la vida, la fertilidad, la lluvia y estaba presidida por Tláloc; la otra, era la guerra y la deidad era Huitzilopochtli, dios solar de la guerra. Tenía esta dualidad tan importante en el mundo prehispánico y el edificio debía tener esa doble presencia, propia del Templo Mayor, con sus dos escalinatas de acceso, sus dos adoratorios en la parte alta para cada uno de estos dioses, etc”.

Poco tiempo después, relata Matos Moctezuma, nos reunimos los tres y Pedro nos presentó los planos y le dije: “Don Pedro, es perfecta la idea. Me explicó el proyecto de poner cuatro pisos, como tenía los cuerpos de la pirámide, y así el público podría entrar primero por el lado de la guerra, de Huitzilopochtli, y después al lado de la fertilidad, de la lluvia, de Tláloc”.

Al conocer el proyecto, añade el arqueólogo, con mis colaboradores emprendí la tarea de seleccionar los materiales que salían de las excavaciones y serían incluidos. “Así fue cómo surgió el Museo del Templo Mayor, que se inauguró 12 de octubre de 1987, fecha del Día de la Raza, por el entonces presidente de la República, Miguel de la Madrid.  “Lo recuerdo porque iba camino a dejar el gobierno”.

Este museo, explica, “nos habla precisamente de la cultura mexica y como llegó a través de la llamada Triple Alianza, entre Tenochtitlan, Texcoco y Tacuba, a dominar buena parte de Mesoamérica. “En este punto, siempre trato de poner las cosas en su lugar, es decir, el mexica era un pueblo expansionista a través de la Triple Alianza y conquistaron buena parte del territorio mesoamericano”.

Con este dominio, explica, imponían tributo, a veces muy oneroso, a los pueblos conquistados. “Por esto, cuando llegan los españoles, los pueblos sometidos por Tenochtitlan se unen al español para librarse del yugo mexica. Finalmente, se da el triunfo de Hernán Cortés, con el apoyo de miles y miles de contingentes indígenas enemigos de los mexicas.

En la historia, señala, hay que poner los aspectos que ocurrieron y no tratar de ocultar cosas ni hacer glorificaciones, porque eso no ayuda a que se conozca el porqué de lo que pasó.

PROYECTO TEMPLO MAYOR

El 20 de marzo de 1978 se inician las excavaciones de lo que es hoy el Proyecto Templo Mayor, es decir, cumple 50 años en 2028. Un trabajo que emerge del hallazgo de la Coyolxauhqui y cuando el INAH se percata de la importancia de esta escultura monumental, se detienen las obras de Luz y Fuerza.

Ese día, recuerda Matos Moctezuma, el  INAH mandó a dos pasantes de arqueología para ver de qué se trataba aquello. “Al darse cuenta los jóvenes de la importancia de los relieves, avisan al Instituto y a partir de ese momento entra primero el Departamento de Rescate Arqueológico. Durante un mes trabajan sus especialistas allí, alrededor de la figura de Coyolxauhqui, liberan la pieza de la tierra, etc., encuentran las primeras cinco ofrendas y a partir del 20 de marzo ya entra el plan que habíamos planeado y hoy conocemos como Proyecto Templo Mayor.

“Las excavaciones inician y les doy un carácter multidisciplinario: no solo participaban arqueólogos, restauradores que fueron muy importantes, sino que también acudimos a los laboratorios de prehistoria del Instituto Nacional de Antropología, para que nos prestaran su ayuda a través del análisis de los vestigios que íbamos encontrando, a geólogos, biólogos, químicos, etc”.

Es el carácter multidisciplinario que hasta hoy persiste, explica, y está a cargo de Leonardo López Luján, quien hace una labor excelente y con su equipo aporta muchos datos importantes sobre los mexicas, el Templo, etc., que conforman el acervo del museo, hoy dirigido por la arqueóloga Patricia Ledesma.

LOS RESULTADOS DEL PTM

Matos Moctezuma señala que se cumplirán 50 años de investigación antropológica, con apoyo de muchas otras ciencias, lo que permitió conocer más a la sociedad mexica.

Pero no solo a ella, indica, sino hemos encontrado vestigios de otras sociedades, algunas más antiguas que la mexica. Todos estos hallazgos se han mostrado, “porque ese fue un aspecto que siempre quise:  dar a conocer lo que se iba haciendo y el recuento de estas cinco décadas está en las mil 300 publicaciones sobre el Proyecto Templo Mayor. “La primera fue de Miguel León Portilla y se llama “México-Tenochtitlan en su espacio y tiempos sagrados”, publicada por el INAH y a partir de ahí vinieron muchas más hasta completar hoy 1300 publicaciones entre tesis, más de 100 tesis se han hecho y muchas de ellas por el equipo de Leonardo López”.

Al acervo, agrega, se suman libros científicos y de difusión, artículos, guías, catálogos, reseñas, etcétera, que tratan o abordan el tema del Templo Mayor. “La repercusión de todo este trabajo se concreta en que fue conocido y reconocido a nivel nacional e internacional. Por todo esto queremos celebrar este medio siglo”.

Eduardo Matos dice en estos festejos habrá diferentes publicaciones, conferencias y toda una serie de aspectos académicos. “Cuando se acerquen las fechas, tendremos las actividades completas”.

SIN TREGUA.

El arqueólogo cuenta que, en estas casi cinco décadas, el Proyecto Templo Mayor no ha parado un minuto y las investigaciones continúan. “A su interior lo podemos dividir en varias temporadas, pero en realidad es sola una durante la cual, en estos casi 50 años, hay que reconocer el apoyo de investigadores ajenos al proyecto, de biólogos, geólogos, etc, provenientes de diferentes instituciones inclusive de carácter internacional”.,

En otro punto, están  las exposiciones del PTM se han presentado en el país en diversos museos y en el ámbito internacional, con las cuales se difunde lo que es el proyecto y lo que eran los mexicas en muchos países europeos y de otras partes del mundo .

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