
Por naturaleza, toda representación escénica termina con los aplausos del público y con el tiempo se vuelve difusa en los recuerdos de quienes la presenciaron. A menos que alguien decida desafiar lo efímero.“La naturaleza efímera de las artes escénicas condiciona la circunstancia emocional en la que uno despliega su trabajo. Sabe uno que al cabo de un número determinado de funciones, todo ese esfuerzo va a concluir”, expresa Sergio Vela.
Dos años después del estreno en México de “Parsifal”, la última ópera de Richard Wagner, el director de escena y promotor artístico presenta una nueva versión de lo que fue aquella producción, ahora convertida en libro-documental, bajo el título “La Bella Simplicidad. Memorias del Parsifal” (Cataria Ediciones, 2025).
En tanto que miembros del Seminario de Cultura Mexicana, tanto el autor de estas memorias como el editor, Fernando Fernández, presentaron el libro este fin de semana en el Foro Castalia del SCM (Masaryk 526, Polanco, CDMX), acompañados de Leonardo Curzio y Jesús Silva-Herzog Márquez.
La publicación pretende ser un soporte de la memoria para conservar testimonio de lo que se vivió en 2024, en el Teatro Bicentenario de León (Guanajuato).A la vez, el libro abre la perspectiva sobre la planeación, producción y resultado final de “Parsifal”, gracias a una selección curada de planos, bocetos, fotografías, entrevistas, ensayos y hasta poemas.
“Resultó de advertir que teníamos entre manos tantos buenos materiales visuales y textuales que bien merecía la pena transformarlos”, indica Sergio Vela
BELLAS MEMORIAS
“El libro es la consecuencia de tener todos los materiales de producción debidamente ordenados y articulados”, considera Vela.
En conversación con este diario, el director de escena, musicólogo y uno de los mayores especialistas mexicanos en ópera explica que el anhelo de preservación de su trabajo ha permeado en su quehacer desde hace tiempo y en esta ocasión era casi una obligación.
“He procurado que mis archivos artísticos, de cada una de las puestas en escena, estén siempre depurados, ordenados y que contengan la información fundamental, relevante de los trabajos escénicos que he hecho”, comparte.
“En el caso de Parsifal, había desde el principio un afán de lograr un buen registro audiovisual, que llevó a cabo con gran esmero visual y auditivo el equipo de Malca Producciones, colaboradores conmigo en más de una ocasión y desde hace bastante tiempo”, continúa.
El título del libro alude al afán “de la bella simplicidad” que preconizaba Christoph Willibald Gluck y que, de acuerdo con Sergio Vela, fue un eje para el equipo creativo en aras de conseguir “un resultado escénico que sea diáfano, amable, legible sin menoscabo de la hondura, que haya los elementos esenciales en escena que permitan al público entender el sentido de la obra interpretado con lealtad por parte mía y de todo mi equipo de colaboradores”.
Asimismo, el autor de esta publicación apunta haber puesto en práctica dicho concepto en su propuesta artística, al despojar al escenario de todo aquello que resulta secundario o superfluo.
“Yo comienzo a trabajar siempre con el espacio vacío y es partir de ahí que se añaden los elementos dramatúrgicamente necesarios, a mi juicio, para contar con nitidez y claridad la historia, la trama”.
Esta postura artística y filosófica repercutió en uno de los momentos más importantes de la obra: los largos interludios musicales de transformación entre una escena y otra que Wagner imaginó como pasajes de complejos cambios escenográficos visibles para el público.Para Vela esta decisión de Wagner es una especie de antecedente del lenguaje cinematográfico, pero él optó por un camino opuesto.
De modo que durante el estreno de Parsifal el escenario permaneció prácticamente vacío y en penumbra, permitiendo que la música ocupara completamente y transformara espacio.
“El cine nos ha habituado al dinamismo de la imagen como algo cotidiano. Ya no sorprende la imagen en movimiento. Ahora lo que permite una concentración de la transformación del tiempo y el espacio es la mera audición, la música, aunque el escenario esté vacío o haya un fondo negro”, plantea sobre aquella decisión.
Entre partituras anotadas, fotografías de alta definición, el paso a paso del maquillaje utilizado y testimonios del equipo creativo, en el libro destacan el ensayo Lucus a non lucendo: reflexiones del Parsifal y una extensa conversación entre Fernando Fernández y Sergio Vela que recorre más de medio siglo de cercanía intelectual y artística con la última creación de Wagner.
Por otro lado, además de la publicación de La Bella Simplicidad. Memorias del Parsifal”, Vela informa que Jaime Casanova se sumó a la iniciativa de registrar tras las bambalinas el proceso creativo en otro documental, “Parsifal. Estreno en México”, que ya editado tiene una duración de menos de 1 hora.Ambos materiales estarán disponibles de manera digital y gratuita, para acercar aquella experiencia a nuevos públicos.
“Me parece que estamos cumpliendo con un propósito de divulgación de algo que de suyo se agota al cabo de las funciones”, invita a conocer.
“Con esfuerzos documentales de esta naturaleza -audiovisuales y editoriales- queda una preservación de la memoria y una documentación que abona al entendimiento de cómo se ha recibido la obra de Wagner, cómo se hacen artes escénicas en nuestro tiempo y una referencia más de un estreno tardío pero que finalmente ocurrió en México”, agrega.