Cultura

La escritora y periodista dice que cuando salió su novela la editorial fue vendida y se quedó sin presentación. “Quería que pudiera conectar con las nuevas generaciones”, dice la escritora al explicar la decisión de recuperar los derechos

“Los inválidos sobrevivió y se reeditó porque encontró a sus lectores”: Claudia Marcucetti

Entrevista. La escritora y periodista Claudia Marcucetti Pascoli.

Veinte años después de su publicación, la primera novela de Claudia Marcucetti Pascoli, “Los inválidos” vuelve a las librerías con apenas unas cuantas modificaciones. No porque su autora piense que la literatura deba permanecer intacta, sino porque descubrió, al releerla, que aquella mujer que escribía sola en un verano parisino todavía puede conectar con más lectores.

“Yo escribía por encargo, todavía era arquitecta, había firmado un contrato para publicar mis primeros cuentos y no tenía ningún interés realmente de ser escritora”, recuerda la arquitecta, escritora y periodista italo-mexicana.

Símbolos, suspenso y erotismo son algunas palabras clave para definir la historia de Bárbara de Banlievre, fugitiva de la terapia psicoanalítica, involuntariamente adicta a los tranquilizantes y al dolor, víctima de la globalización y producto multicultural en sí misma.

En esta novela-thriller reeditada por Bolsillo PRO, la protagonista es una inválida emocional que se encuentra en la Explanada de Los Inválidos en París, donde se enhebran la desaparición de su vecina y el encuentro con un misterioso vecino, en una parábola posmoderna sobre la soledad, la creación artística, la otredad y el descubrimiento del yo verdadero.

Al platicar con Crónica, en la cafetería de una librería de la CDMX, la autora opina que la verdadera evolución del texto no ocurrió en las páginas, sino en la conversación que ahora puede establecer con lectores que crecieron bajo otros códigos afectivos, otras discusiones sobre el consentimiento y formas de relacionarse.

“Quería que pudiera conectar con las nuevas generaciones”, dice la escritora al explicar la decisión de recuperar los derechos de una novela que durante años sobrevivió sin que ella se involucrara mucho.

Pasó por varias reediciones, llegó a publicarse en España y Rusia, incluso circuló en ediciones piratas cuando ya era imposible conseguir ejemplares, pero nunca tuvo una presentación formal.

“En realidad nunca tuvo ni una presentación... salió justo cuando la editorial fue vendida y ahí se quedó. Poco a poco fue sobreviviendo”, describe Marcucetti Pascoli. Al mismo tiempo, el recorrido que tuvo el libro es la mejor prueba de haber encontrado a sus lectores.

Entrevista. La novela.

ORIGEN Y NUEVA DISCUSION

“Los inválidos” nació espontáneamente, mucho antes de que Claudia Marcucetti se asumiera como escritora. En aquel momento seguía siendo arquitecta y acababa de firmar un contrato para publicar un libro de cuentos. No existía el proyecto de escribir una novela, pero sí una estancia en París y una profunda sensación de soledad.

“Empecé a observar la explanada de Los Inválidos donde estaba viviendo y empecé a hacer descripciones. Estaba muy solitaria. Eso también es un himno a la creación literaria y a esa soledad que es requerida”, comenta.

Las caminatas, el calor, una ciudad que parece vaciarse en agosto y largas horas dedicadas a leer influyeron en la perspectiva de la realidad de la escritora.

“Veía a alguien persiguiendo a una chica por la calle e inmediatamente me imaginaba que era vendedor de hachís o que era un perverso y quería agarrarle la nalga. En la soledad empiezas a alucinar, es también parte de la imaginación: los riesgos de la imaginación”.

Esa imaginación desbordada terminó convirtiéndose en el verdadero tema de la novela. Más que una historia erótica, como después fue catalogada durante años, Marcucetti la plantea ahora como una exploración de las relaciones humanas y de la imposibilidad de conocer realmente al otro.

“Siempre nos imaginamos algo que a lo mejor no tiene nada que ver con lo que realmente pasa en la cabeza del otro”, dice. “Es un encontronazo con la dificultad de las relaciones humanas.”

Eso incluye las tensiones que hoy podrían leerse desde discusiones contemporáneas sobre género y consentimiento, pues la autora asegura que en esta reedición también encontró una oportunidad para dialogar con lectores jóvenes.

“Los discursos entre hombres y mujeres han cambiado completamente. El tema del consentimiento, todos estos discursos hoy me parecen super interesantes porque yo no los viví y ustedes no lo vivieron. Es conectar estas generaciones distintas y ver qué sacamos de ello”, invita.

Claudia Marcucetti no busca justificar el pasado ni actualizar artificialmente la novela. Prefiere que el libro sea leído desde su tiempo y, al mismo tiempo, interrogado desde el presente porque la tecnología cambia mucho más rápido que la condición humana.

“Hoy a lo mejor las citas las hacemos en Tinder, pero seguimos teniendo celos, amor, coraje, envidia. La condición humana sigue siendo la misma”, opina.

Detrás de sus reflexiones aparecen las referencias filosóficas y literarias que alimentaron su escritura. Figuras como Jean-Paul Sartre, Julio Cortázar, Ernesto Sábato y buena parte de la tradición francesa que descubrió mientras vivía en París vertieron en ella una fuerte influencia del existencialismo, particularmente de la idea sartreana de que “el infierno son los otros”.

“Qué difícil es realmente profundizar con otra persona. No es una cuestión de género. ‘Él’ termina peor que ‘ella’ en la novela”, añade para puntualizar que su intención nunca fue construir una historia donde los hombres fueran los malos o las mujeres las víctimas.

SOBRE ESCRIBIR

Quizá por su formación como arquitecta, la autora se enfoca con naturalidad en la construcción narrativa. Confiesa que al principio sólo escribía descripciones de París. Luego comprendió que aquello no bastaba y decidió alterar completamente la estructura.

“Soy lectora de thriller. Me gusta que el lector esté conmigo desde el momento uno. Quiero seducirlo”.

En términos de autobiografismo, Claudia Marcucetti concede que hay mucho de ella en la protagonista. No porque los acontecimientos narrados hayan ocurrido exactamente así, sino porque las emociones pertenecen a su propia experiencia.

“Nunca anduve con un torero, mi papá no era gay, mi mamá no se murió en ese momento”, aclara. Para ella, escribir consiste en tomar la realidad propia “y la empiezas a torturar hasta que sale algo diferente”.

Y no es casual la elección de la palabra “tortura” porque primero “la literatura sale como una vomitada. Sale lo de adentro, lo inmediato, lo que te está haciendo sufrir. Después vas cincelando, ya no torturas, sino estructuras”.

En la nueva versión, la escritora eliminó notas al pie que traducían expresiones en francés, actualizó algunas referencias tecnológicas -como la “Palm Pilot”, hoy prácticamente olvidada- y escribió una nota introductoria donde reflexiona sobre la distancia entre la autora de entonces y la de ahora. Lo demás quedó igual.

-¿Qué hay en esta novela en particular con respecto a tus obras posteriores?

“Es una novela mucho más espontánea, tal vez menos cuidada, pero al mismo tiempo más desde adentro. Un poco simboliza lo que muchos lectores me han pedido, porque después me fui por otras ramas, a mí no me gusta repetirme, entonces siempre estoy en búsqueda. Y muchos escritores me han pedido que vuelva a esta parte intimista, a este tipo de literatura que es mucho más personal”, considera Claudia Marcucetti.

Por otro lado, al tratarse de su primer ejercicio novelesco, las reflexiones y referencias literarias que la acompañaron suben con naturalidad a la superficie del libro y reflejan la propia biografía de la escritora.

Nacida en Italia y llegada a México durante la adolescencia, Marcucetti encontró en la literatura latinoamericana un territorio de pertenencia, al mismo tiempo que exploraba la narrativa francesa contemporánea.

“Quería hacer un encuentro entre dos mundos porque, básicamente, eso es quien soy”.

Después de publicar y tener un gran recibimiento en el mundo de la escritura, Marcucetti dejó su exitosa carrera como arquitecta convencida de que podría vivir de la literatura. Descubrió pronto que escribir libros rara vez basta para sostener una vida.

“Vengo del sector privado. Dejé una empresa que funcionaba muy bien, dejé todo atrás e hice un sacrificio enorme por cambiar mi estilo de vida. Empecé muy fácil y no es nada fácil conforme vas avanzando. Incluso tu propia evolución como escritora no es fácil”, comparte.

“Obviamente, las puras novelas no llegan a darte un decoroso vivir. Hay pocos que lo pueden hacer, son la minoría. Yo lo que sí tomé es la decisión de no hacer otras cosas que no fueran literatura”, continúa

Su solución fue construir una nueva trayectoria alrededor de clubes de lectura, recomendaciones de libros en televisión, talleres y otros espacios donde la literatura sigue siendo el centro.

Mientras tanto, Claudia Marcucetti continúa escribiendo. En enero de 2027 aparecerá la traducción italiana de “Juego que no muere” y trabaja en el desarrollo cinematográfico de esa misma novela, como parte del equipo de guion.

“Poco a poco los sueños se van concretando”, dice, consciente de que la literatura rara vez concede recompensas inmediatas. “No es fácil el camino”.

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