
Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Murcia (UMU) y de la Universidad de Bolonia concluye que los antiguos calendarios lunares polinesios conservan información sobre la expansión de las primeras comunidades humanas que poblaron las islas del océano Pacífico, según los resultados publicados en la revista científica PLOS One.
La investigación ha analizado 48 listas de las denominadas ‘noches de la luna’, procedentes de distintos archipiélagos de la Polinesia Oriental, y ha identificado una división entre poblaciones que coincide con hipótesis planteadas anteriormente a partir del estudio de las lenguas polinesias, según ha informado la UMU.
Según el trabajo, tanto los calendarios como las lenguas evolucionaron de forma paralela conforme las comunidades se fueron asentando en islas separadas por miles de kilómetros de océano.
Antes de la llegada de los europeos, los calendarios lunares eran utilizados para organizar actividades cotidianas, como la pesca, mediante la asignación de un nombre a cada una de las aproximadamente treinta noches que integran un mes lunar. Este conocimiento se transmitió oralmente durante generaciones y parte de él quedó recogido en una tablilla de madera procedente de Rapa Nui (Isla de Pascua), escrita en el sistema rongorongo, todavía sin descifrar.
Los investigadores reunieron la mayor recopilación de calendarios lunares de la Polinesia Oriental realizada hasta la fecha, con documentos procedentes de Hawái, Nueva Zelanda, Tahití, las Islas Cook, las Marquesas, Mangareva, Rapa Nui y otros archipiélagos.
El análisis permitió comparar tanto los nombres de las noches lunares como su posición dentro del mes, mediante un algoritmo computacional que midió el grado de parentesco entre los distintos calendarios.
Los resultados identifican dos grandes grupos. Uno de ellos agrupa los calendarios de las Marquesas, Mangareva y Rapa Nui, mientras que el otro reúne a la mayor parte del resto de los archipiélagos de la Polinesia Oriental. Los autores consideran que esta división coincide con clasificaciones recientes de las lenguas polinesias obtenidas por otras vías de investigación, lo que refuerza la hipótesis de una evolución paralela de ambos sistemas a medida que avanzó el poblamiento del Pacífico.
El estudio plantea además que los calendarios tradicionales constituyen una nueva fuente de información para reconstruir las migraciones humanas en Oceanía y confía en que futuras investigaciones permitan incorporar nuevos documentos para profundizar en el conocimiento del calendario lunar ancestral de la Polinesia Oriental.