La creación artística posee la virtud mística de elevarse siempre por encima de cualquier circunstancia de índole política, señala el artista Nelson Domínguez —

Cuba está en una penumbra de amor, afirmó elocuente el maestro cubano Nelson Domínguez en exclusiva a Crónica sobre su país, el arte y su muestra Amoríos del marabú, inaugurada en la exclusiva sala de arte Picci Fine Arts, en la CDMX.
Algunos pintores retratan paisajes y otros logran retratar el alma entera de un país; el Maestro Nelson Domínguezpertenece a la segunda estirpe, y así lo demostró durante la inauguración de su exposición.
El artista cubano reveló que, su país natal atraviesa hoy una profunda y conmovedora “penumbra de amor”, de acuerdo con lo que le expresa la gente que lo rodea.
La frase, pronunciada entre lienzos y entusiastas visitantes amantes de su arte, resume el espíritu de Amoríos del marabú, la exposición individual que la exclusiva sala generacional Picci Fine Arts abrió al público la noche del jueves 13 de agosto.
Pese a la andanada de sanciones diarias que enfrenta estoicamente la isla caribeña, Domínguez expresó con firmeza que “la creación artística posee la virtud mística de elevarse siempre por encima de cualquier circunstancia de índole política”.
¿El arte también es política?, se le preguntó; a lo que el Maestro Domínguez respondió que la vida misma es política y el arte es la expresión de esta.
El artista adelantó a este diario lo que el público se llevará consigo al recorrer la muestra; “la representación de la melancolía, la noble tristeza y la soberbia triste que caracteriza al pueblo cubano ante las adversidades externas”.
El creador plástico envió un mensaje a las nuevas generaciones de pintores mexicanos, para quienes afirmó con fervor espiritual que, para él, “el arte representa una auténtica religión”.
Son palabras que explican, mejor que cualquier ficha curatorial, por qué sus lienzos oscilan entre la fiesta y el duelo, entre el color vibrante y la sombra que le da título a la muestra, Amoríos del marabú, que habla de su pasión por su país y el árbol característico cubano, del cual hace arte utilizando ceniza.
La Respuesta del Embajador Cubano

En los pasillos de Picci Fine Arts, el embajador de Cuba en México, Eugenio Martínez Enríquez, presente desde el primer minito de la exposición, de buen humor, alegre y conocedor del arte, valoró en exclusiva para Crónica el alcance de este encuentro cultural.
El diplomático calificó a Domínguez como “uno de los grandes pintores cubanos de la historia, su obra es tan relevante y consolidada que, en realidad, no requiere presentación alguna”.
Martínez Enríquez se declaró sumamente impactado por la belleza de las piezas, con especial mención a un lienzodedicado a los mambises, los combatientes independentistas que enfrentaron al imperio español.
El uso dramático del negro y el rojo en ese cuadro, señaló el embajador, “logra un dramatismo impresionante y una representación fidedigna de la identidad histórica cubana que ahora llega a México”.
“Para la representación diplomática de la isla resulta un verdadero honor que el pueblo mexicano reciba esta muestra en un país de riqueza cultural milenaria”.
A la pregunta sobre sobre la agenda bilateral de los próximos meses, Martínez Enríquez reconoció que “el equipo de la Embajada está abrumado, aunque entusiasmado, por un calendario de trabajo incesante”.
Detalló que durante el último mes conmemoraron el centenario del natalicio de Fidel Castro con homenajes político-culturales en distintas ciudades del país, entre ellas una exposición fotográfica en Puebla.
También resaltó un acto conmemorativo en Toluca junto a grupos solidarios locales, y la participación de la Embajadaen la Feria del Libro de Historia y Antropología, del Museo Nacional de Antropología e Historia.
El embajador dijo que “el vínculo entre ambas naciones trasciende lo cultural; más de 3 mil médicos cubanos prestan actualmente sus servicios profesionales en territorio mexicano”.
Añadió el programa coordinado con la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo, orientado a fortalecer la producción agroalimentaria en Cuba.
Para ilustrar la unión histórica entre los dos pueblos, Martínez Enríquez hizo presente a José Martí, quien llegó a México a los 22 años y declaró un amor entrañable por este país.
“Martí expresó con profunda convicción que si no fuera cubano desearía ser mexicano, una frase inmortal que demuestra los lazos afectivos históricos que existen entre dos naciones unidas por el mar, la historia y la cultura”, afirmó el diplomático.
Muestra Consolida la CDMX como Puente Cultural

La apertura de Amoríos del marabú confirma a la Ciudad de México como un espacio primordial para el diálogo artístico latinoamericano, y a la diplomacia cultural como motor de las relaciones entre México y Cuba.
La galería Picci Fine Arts, en Alpes 700, en Lomas de Chapultepec, recibió desde la apertura de la exposición a las 19:00 horas del jueves en un mismo espacio lo mismo a creadores, diplomáticos, coleccionistas, y funcionarios de gobierno, entre ellos Lázaro Cárdenas Batel, Jefe de Oficina de la Presidencia de la República.
Nacido en La Habana en 1947, Nelson Domínguez es una de las figuras fundamentales de las artes visuales contemporáneas en Cuba y en América Latina, con más de cinco décadas de trayectoria.
Fue formado en la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro y en el Instituto Superior de Arte de La Habana, donde más tarde ejerció como jefe de Pintura con gran ejecución y distinción.
En 2009 el gobierno cubano le otorgó el Premio Nacional de Artes Plásticas, máximo galardón que concede esa nación a sus creadores, en reconocimiento a una trayectoria ya entonces trascendental.
Su obra ya protagonizó más de un centenar de exposiciones individuales y forma parte de colecciones en Europa, Asia y toda América, que consolida una proyección con proyección internacional.
Amoríos del marabú reúne escenas habitadas por personajes, animales, frutos y paisajes que evocan la vida rural cubana, construidas desde las constantes estéticas que definen al artista.
En sus lienzos están presentes de forma armoniosa la memoria colectiva, la espiritualidad afrocubana y la cotidianidad, como fragmentos de una experiencia profunda que el pintor cultiva desde el inicio de su carrera.
Las piezas recorren la vida afectiva en sus múltiples formas; relaciones familiares, maternidades, encuentros cotidianos, celebraciones comunitarias y vínculos estrechos con la fauna de la isla.
El trabajo de Nelson Domínguez integra las tradiciones fundamentales de la modernidad cubana, y muestra la influencia de referentes como Antonia Eiriz y Wifredo Lam, figuras clave de su generación.
Su pintura oscila entre la figuración detallada y la síntesis expresiva; el dibujo estructura las composiciones, mientras una paleta de tonos oscuros es permeada con destellos de rojo y amarillo.
Vigor plástico y experimentación en la CDMX
El Maestro Domíngiuez plasma también su experimentación material, particularmente el uso de goma de neumáticos usados, con la que logra texturas únicas y un relieve inconfundible en sus piezas.
Entre sus obras más representativas sobresale Carnavales de Santiago, de 2024, óleo de gran dinamismo que captura la esencia festiva de la fiesta cubana por excelencia.
También es exhibida Balde y paleta, de 2024, donde el artista plástico transforma objetos cotidianos de trabajo en símbolos artísticos de fuerte carga simbólica y dominio técnico.
La misteriosa El rapto de Cunamayagua bajo nube negra, de 2025, es una evidencia de la capacidad del pintor para construir atmósferas cargadas de misterio y tensión narrativa.
En Todas las máscaras resalta el contraste entre la serenidad de una joven vendedora y el carácter amenazador de las máscaras que exhibe, con una paleta invertida; el color provoca, mientras el blanco, el negro y el gris transmiten serenidad.
Algo similar ocurre en Hombre en el platanal, donde el racimo de plátanos evoca a la vez la exuberancia vegetal cubana y una suerte de deidad de múltiples brazos, frente al rostro asombrado de la figura masculina.
El marabú que da título a la muestra es un árbol característico del paisaje cubano, y sus amoríos, los vínculos afectivosque laten en cada lienzo, atraviesan la exposición de principio a fin.
Con Amoríos del marabú, Picci Fine Arts celebra la madurez plástica de Nelson Domínguez y reafirma la vigencia de un lenguaje capaz de transformar la cotidianidad en símbolo.
La muestra permanecerá abierta al público capitalino como testimonio del vigor creativo caribeño, y como un puente más entre dos culturas que, en palabras de el libertador José Martí, “se aman desde hace más de un siglo”.
La Penumbra de Amor de Cuba; Nelson Domínguez Inunda de Arte y Memoria en Picci Fine Arts