Cultura

Desde que salí del fotoperiodismo he tratado de que mi trabajo consista en preguntas que comparto con la audiencia, explica

Cristina de Middel: “La fotografía es la manera lo más precisa y elocuente de expresarme”

Entrevista La fotógrafa Cristina de Middel.

La obra fotográfica de Cristina de Middel (Alicante, España, 1975), se concentra en diversidad de imágenes, en apariencia simple o compleja, pero que producen otras realidades, otros signos, otros tiempos. En momentos las imágenes de Middel se bastan y se sobreponen a sí mismas; otras nos ayudan a pasar a su realidad, a adentrarnos en ese espacio-tiempo que sólo ella reconoce; pero que el espectador va logrando descubrir poco a poco. Un juego poético lleno de magia visual. En otros instantes, la simple imagen nos traslada a dos o tres territorios creativos diversos, pero que comunican entre sí en una misma dimensión estética. Su obra esta presente en múltiples muses

Cristina, ¿Cuál es tu idea, a grandes rasgos, de la relación entre la fotografía y la imagen? Crees que existe dicha relación

-Creo que a grandes rasgos y a rasgos más pequeños la fotografía es siempre imagen, ya que al margen de cómo se haga, para qué se haga, quién la haga y quién la consuma, siempre estamos hablando de una imagen, de un registro mecánico de la realidad que está frente a la cámara.

¿Crees que la fotografía puede documentar no sólo el arte, sino la sociedad y sus conflictos?

- La fotografía ya ha demostrado ampliamente que puede documentar la sociedad y sus conflictos. Esa responsabilidad que le dieron al nacer es la que ha impedido que se desarrolle más como herramienta de expresión y se haya estancado durante tanto tiempo en el puro registro.

¿La fotografía es para ti un espacio o un objeto más que poético?

-Pueden ser ambos al mismo tiempo. Caben los dos conceptos perfectamente. Todo depende de quién se esté expresando y con qué objetivo, pero sí que le reconozco un potencial muy grande para difuminar las fronteras entre lo vivido y lo contado, ya que la existencia de un registro del momento, le da una dimensión de crónica que la Literatura por ejemplo no podría alcanzar. Por más rigurosa que sea una crónica escrita siempre cuenta con la colaboración de la imaginación de quiñen lo lee, mientras que con fotografía, la crónica ofrece demasiados datos de primera mano como para dejar lugar

¿Consideras que en tu obra hay un discurso metafórico que tiene múltiples vertientes más que a un discurso definitivo?

-Me gusta pensar que es así. Desde que salí del fotoperiodismo he tratado de que mi trabajo consista en preguntas que comparto con la audiencia, más que verdades que anuncio. Por otro lado, considero importante incluir todo lo que el lenguaje visual lleva avanzado desde que nació, que a nivel de registro es anterior al lenguaje escrito, y utilizo tanto el simbolismo como el estereotipo, metáforas visuales o cualquier otro recurso que me permita usar la fotografía con todo el potencial que yo le reconozco a la hora de contar historias y entender quienes somos.

¿Importa en tu obra el concepto del cómo se hace una fotografía o más el lado poético de la imagen?

-Importan las dos cosas por igual ya que el momento de la toma para mí es fundamental para entender las tensiones que va a tener la imagen resultante luego. Mi manera de trabajar ahora mismo es una mezcla de performance dirigido y documentado mezclado con cierto voyerismo de la actualidad. Yo, ya te dije cuando nos conocimos, que no soy muy amante ni conocedora (supongo que una cosa lleva a la otra) de la poesía y que procuro buscar, tanto cuando hablo con palabras como cuando lo hago con imágenes, la manera lo más precisa y elocuente de expresarme. Por un lado, me gusta dejar que mis imágenes tengan lecturas abiertas y que resuenen a varios niveles, pero por otro intento que de ningún modo sean un puro ejercicio estético de apatación por la imagen. Casi todo lo que se ve en el marco tiene una razón de ser y hago pocas concesiones a lo accesorio.

¿Es posible crear algo sin que existan razones para hacerlo? Es decir crear arte sin sentido...

-Creo que es muy difícil que, en el campo de lo visual al menos, algo no tenga sentido. Ni siquiera una creación aleatoria carecería de sentido ya que la propia idea de aleatoriedad es algo cultural. Lo que sí que es posible y casi recomendable es la creación sin objetivo, una que desafíe las leyes del mercado y del buen hacer de una carrera artística: crear por que sí, porque uno es creador y sin esperar nada a cambio. Para mí es uno de los ejercicios más saludables que cualquier persona puede hacer para recordar un poco el sabor de algo parecido a la libertad. Hacer lo que verdaderamente quieres es muchas veces sinónimo de hacer cualquier cosa que nadie te haya pedido, que nadie necesite y por tanto que nadie espere y sólo ocurre cuando purgas tu motivación de la mirada ajena.

Has trabajado infinidad de temas en tu obra. ¿Crees que has cambiado o evolucionado en tu discurso?

-Desde luego. Ahora miro atrás a proyectos que hice hace diez años y me pregunto como podía ser tan ingenua pero también en cierto modo tan valiente de dar un salto como el que di viniendo de la prensa. También al principio estaba con mucha necesidad de cuestionar el lenguaje documental mientras que ahora lo redescubro con sus matices y me sirve de nuevo. Siento que cada vez tengo más recursos y más seguridad para abordar temas mayores con el lenguaje que cada uno pide, sin abrazar ningún estilo en concreto, simplemente contar mi opinión con un máximo de elocuencia visual.

Podrías hablarme de cómo se atraviesa la migración en tu experiencia, ¿cómo la percibes?

-Desde que llegué a México en 2014 y precisamente por ser yo una migrante un tanto especial, ya que los españoles tenemos una culpa histórica con el país, siempre tuve mucho cuidado con los temas que quería tratar allí. Quizá por eso me tardé tanto en trabajar en México pero con la llegada de Trump y el aumento en la frecuencia de las caravanas de migrantes, me pareció que ese sí era un tema sobre el que podría añadir algo. Casi siempre elijo temáticas que están mal contadas en los medios o que sufren de cierta estigmatización social a causa de la reducción que los medios hacen a diaria de una realidad mucho más compleja. Con el tema de la migración, me resultaba muy frustrante que la imagen de los migrantes siempre fuera la de una victima o la de una persona que está huyendo, cuando el viaje que hacen tiene sobre todo tintes heroicos. Me propuse entonces cambiar la narrativa en su forma y adaptar la crónica del viaje migratorio a la del relato de aventuras para desencadenar en el público una reacción empática que no viniera de la compasión, sino de la admiración.

También quería aclarar el doble papel que juega México en el proceso migratorio, ya que el país es fuente de mucha migración hacia los estados Unidos, pero también es el filtro más eficaz, por su violencia y sus acuerdos con el Norte para frenar la migración de países que están más al Sur. En la ruta migratoria centroamericana, México es víctima y verdugo.

Creo que tenemos en común tú y yo ese tema de la migración muy presente. Yo en el caso de mis abuelos y padres, y tú por tus múltiples lugares donde vives y vas. ¿Cómo lo defines?

-Bueno, mis raíces nunca han sido muy importantes porque en mi familia siempre hemos estado viajando y moviéndonos de lugar. Para mi la migración es algo natural y necesario y tratar de regularla es un gran error con el que perdemos todos.

¿De qué forma te interesa y te influye...?

-Me interesa como fenómeno de la actualidad y como ejemplo de las fallas que tiene la prensa a la hora de explicarnos el mundo. Es un caso más de mala fe a la hora de crear versiones oficiales. No creo que me influya conscientemente ni la migración en general ni el ser yo migrante.

¿Cuál es el papel que tiene el trabajo en serie para ti, crees que te da nuevas posibilidades creativas?

-El trabajo en serie es lo que me permite tener una narrativa que vaya más allá de la imagen única. Cada imagen es una palabra en la frase de lo que estoy contando y no creo que me interesase la fotografía ni pudiera secuenciarla y hacer series. La imagen solo bella no tiene para mí ningún interés.

México, España y Brasil tu vida, tu creatividad, tu espejo constante. ¿Que más te alimenta de estos países?

-Lo que me alimenta es tener la posibilidad de ir viajando de uno a otro construyendo un territorio propio que no sale en ningún mapa y que es mi mundo. Cada uno de estos lugares tiene algo con lo que me reconozco profundamente y que me hace sentir en parcialmente en casa, pero solo la suma de los tres es el verdadero hogar para mí.

¿Cuál es tu idea, a grandes rasgos, de la relación entre la fotografía y la imagen? Crees que existe dicha relación

- A grandes rasgos y a rasgos más pequeños la fotografía es siempre imagen, ya que al margen de cómo se haga, para qué se haga, quién la haga y quién la consuma, siempre estamos hablando de una imagen, de un registro mecánico de la realidad que está frente a la cámara.

¿Crees que la fotografía puede documentar no sólo el arte, sino la sociedad y sus conflictos?

-La fotografía ya ha demostrado ampliamente que puede documentar la sociedad y sus conflictos. Esa responsabilidad que le dieron al nacer es la que ha impedido que se desarrolle más como herramienta de expresión y se haya estancado durante tanto tiempo en el puro registro.

¿Consideras que el arte, o en concreto la fotografía debe tener una cierta formulación teórica? En tu caso va por libre...

-No creo que en mi caso vaya pro libre y desde luego que todo tiene, en última instancia, una formulación teórica. Hasta la falta de base teórica es en cierto modo una formulación teórica. Yo utilizo la fotografía de una manera muy accesible, espero, pero no significa que no cargue un concepto tanto en su forma, ya que es un registro casi mecánico y con estatus de documento, como en su fondo, ya que abordo temáticas que son específicamente contemporáneas.

El arte para mí debe hacer reflexionar y estimular el pensamiento crítico de quién se acerca. Creo fielmente en la función social del arte como contrapeso necesario a la tendencia autoritaria y unilateral de pensamiento que siempre nos ha amenazado desde el poder establecido.

Creo que hoy día vivimos un momento artístico de recreación y poca creación, al menos en poesía. ¿Crees que en la fotografía contemporánea pasa lo mismo?

-Imagino que en poesía pasa lo mismo que en todas las artes hoy en día, incluido la fotografía, que son un reflejo de la sociedad y sí, nos hemos movido todos hacia la superficie en las últimas décadas. Sin embargo, eso no tiene por qué ser algo malo o premonitorio del fin de nada. A mí me interesa esa superficialidad como materia de estudio y en cierto modo nunca nos habíamos mostrado tan descaradamente egocéntrico y desvergonzados en público. Yo me muero de vergüenza cuando veo a jóvenes grabándose en la calle bailando o haciéndose selfies con sonrisas que les duran la fracción de segundo exacta que dura el disparo, pero por otro lado envidio su desenfado y la seguridad con la que lo hacen. Pienso que somos más superficiales hoy en día, pero como resultado de un cambio muy profundo a la hora de entender quiénes somos. Los parámetros para medir la calidad de una obra están cambiando y en mi opinión hay que considerar ahora muchos más aspectos que van más allá del resultado formal de la obra. El proceso y las motivaciones tienen que entrar en la ecuación y todo seguramente sea más fluido y menos categórico.

‘¿Crees qué el arte más qué un proceso creativo sea vuelto más una mercancía? Te lo pregunto no sólo por el precio de las subastas, sino por los jóvenes creadores que quieren vender y tener más que el interés por su propio desarrollo

-Es una generalización en la que se suele caer sobre el mercado del arte si uno solo se guía por los titulares. Como en todos los oficios la punta del iceberg está poblada por anécdotas poco realistas y que no representan el cuerpo mayoritario de los que son artistas. Están ocurriendo muchas cosas en el mundo del arte, como la incursión de la Web3, los NFTs y una forma de coleccionismo más horizontal que pretende cuestionar el sistema tal y como está ahora. Por supuesto habrá gente que sólo le vea el lado lucrativo a la creación artística y seguramente se vea beneficiado por aquellas partes del mercado que lo entienden igual, pero no significa que todo el proceso esté viciado. Para mí la creación ahora está en plena ebullición porque tanto la tecnología como la información corren a toda velocidad y eso ofrece muchas posibilidades que muchas personas están aprovechando para construir obras relevantes y necesarias.

Recuerdo una frase de Duchamp sobre la libertad creativa: “esto es lo que es arte”… ¿crees en esa libertad aplicada a tu obra?

-Creo que sólo con un razonamiento intrínsecamente libre se puede crear algo relevante, aunque esa libertad no tiene que ser en bruto, puede venir de la libertad de cuestionar las bases, de la irreverencia. La libertad más bien entendida como valentía.

Me gusta ver al fotógrafo, al poeta o al artista como a un habitante que goza de libertad, que su oficio es un campo abierto donde el mismo se cuestiona. ¿Cómo lo ves tú?

-A mí me gusta ver a cualquier artista creando sin limitaciones, pero no olvidando que al fin y al cabo su obra va a ser leída por otros seres humanos a los que les gusta entender las cosas. Considero que hay que respetar a la audiencia y no embarcarse en barcos creativos autocomplacientes que nadie va a entender porque son puros ejercicios de soliloquio para el artista. Eso no significa que no deban hacerse, sino que para mí deberían quedarse en el campo de lo privado, del ejercicio personal. Cuando públicas, expones, muestras tu trabajo considero fundamental que te puedan entender, no sólo aplaudir tu genialidad incomprensible.

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