
En diversos episodios de la historia mexicana, “las mujeres participaron en batallas durante los momentos más apremiantes”, según presentó la arqueóloga Lorena Vázquez Vallin, durante la conferencia “El pasado de la Ciudad de México bajo nuestros pies: el Programa de Arqueología Urbana”, como parte del Ciclo La arqueología hoy.
De acuerdo con la investigadora, algunos ejemplos de registros que tenemos sobre las mujeres mesoamericanas muestran su participación en contextos militares, tanto en representaciones simbólicas como en episodios de enfrentamientos bélicos.
En ese sentido, Lorena Vázquez Vallin destacó que, durante el periodo Clásico temprano, en Teotihuacan se identificaron al menos 32 mujeres en cinco conjuntos funerarios asociados con la construcción de la Pirámide de la Serpiente Emplumada.
“Estuvo acompañada por un complejo programa ritual que incluyó el sacrificio y enterramiento de numerosos individuos, tanto masculinos como femeninos.
Estos grupos han sido interpretados como posibles representaciones de agrupaciones guerreras, debido a sus ornamentos y a la presencia de objetos de carácter militar. Aunque las mujeres conformaban una categoría funeraria diferenciada en este contexto, que los especialistas consideran caracterizada principalmente por la jerarquía y cuentas de concha, destaca que también fueron depositadas con puntas de proyectil.
“Es notable que los cuerpos femeninos fueran integrados en una representación estatal de guerra, sacrificio y orden cósmico. Si bien esta evidencia no permite afirmar que estas mujeres en específico hubieran participado directamente en enfrentamientos bélicos, sí resulta significativo que su presencia formara parte de un discurso político y religioso en el que el simbolismo militar no estaba reservado exclusivamente a los individuos masculinos”, explicó Lorena Vázquez Vallin.
Acompañada en la mesa por los investigadores Raúl Barrera Rodríguez, Ingrid Trejo Rosas y Francisco Delgado Meza (Programa de Arqueología Urbana-INAH), en su participación, la arqueóloga también hizo referencias sobre las mujeres en Teotihuacan, las mujeres mayas, mixtecas, toltecas y en los relatos de Tlatelolco y la conquista.
Dio ejemplos de reinas mayas representadas con atributos guerreros, así como de mujeres mixtecas y toltecas que defendieron sus comunidades durante los enfrentamientos con los mexicas. Entre ellas mencionó a la princesa mixteca Seis Mono, quien de camino a su boda emprendió una campaña militar y capturó a sus enemigos.
En el caso de Tlatelolco, recordó el relato de mujeres que salieron a enfrentar al ejército de Tenochtitlan cuando éste había entrado a la ciudad. También mencionó que, durante la conquista, Cuauhtémoc ordenó vestir a las mujeres de la ciudad con armas y rodelas para aparentar que contaban con muchos más guerreros.
A partir de estos antecedentes, la arqueóloga planteó la posibilidad de que algunas de las mujeres cuyos restos fueron encontrados en el Huey Tzompantli hubieran sido combatientes capturadas durante enfrentamientos bélicos.
“Esta aseveración es una línea de trabajo, desde luego no es contundente, pero es una línea que vale la pena explorar”, puntualizó.
CONTEXTO Y RESULTADOS
En casi 20 años del Programa de Arqueología Urbana del Instituto Nacional de Antropología e Historia, creado en 1991 para investigar, proteger y difundir el patrimonio arqueológico localizado en el actual Centro Histórico de la Ciudad de México, los arqueólogos han descubierto una torre circular construida con cráneos humanos, restos del Juego de Pelota, un templo dedicado al dios del viento Ehécatl y la tumba de un integrante del primer cabildo eclesiástico de la capital novohispana, entre otras cosas.
El arqueólogo Raúl Barrera Rodríguez subrayó que trata de un proyecto hermano de El Templo Mayor, iniciativa del arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma
Uno de los descubrimientos más relevantes fue el de la calle de Guatemala número 24, donde las excavaciones permitieron encontrar parte del Huey Tzompantli de Tenochtitlan. En el predio se identificó la esquina noreste de esta estructura, además de una serie de perforaciones que habrían servido para colocar los postes de madera de la empalizada.
Sin embargo, el hallazgo que llamó particularmente la atención del equipo fue un muro circular construido con cráneos humanos. Raúl Barrera Rodríguez explicó que corresponde a una de las torres asociadas con el Huey Tzompantli, descritas por Andrés de Tapia, quien llegó con Hernán Cortés. La estructura presenta diferentes momentos constructivos y una disposición de cráneos tanto en su fachada exterior como en un círculo interior.
“Tenemos diferentes representaciones, como en el Códice Durán, que es una muy buena representación de lo que fue el Huey Tzompantli. Hicimos nosotros, con los datos arqueológicos, una reconstrucción hipotética que desde luego es un acercamiento que habrá que seguir trabajando, que habrá que seguir mejorando sus características de este edificio”, ahondó.
En la calle Guatemala número 16, los sondeos arqueológicos iniciaron desde 2009. Luego, en 2010 se encontró la parte posterior del templo de Ehécatl-Quetzalcóatl, una construcción de aproximadamente 34 metros de longitud, con una base circular correspondiente al templo dedicado al dios del viento.
“Las excavaciones que llevamos a cabo en este predio del Hotel Catedral se hizo la liberación de la parte de atrás del edificio, y hoy continuamos con los trabajos. Ya tenemos la restauración del basamento y esperemos que en un futuro próximo este espacio se pueda abrir al público, porque esa es la idea, que se pueda abrir”, informó el arqueólogo
Otro de los espacios recuperados en excavaciones fue el Juego de Pelota, cuya parte exterior norte fue localizada y consolidada. Los trabajos permitieron identificar una escalinata de acceso y la pared interna del edificio, además de documentar distintas etapas constructivas.
También destacó la intervención en la Casa del Marqués del Apartado, donde el equipo habilitó para la visita pública, en 2018, una primera ventana arqueológica que había sido abierta originalmente por el arqueólogo Leopoldo Batres. En ese mismo inmueble se encontró la tumba del canónigo Miguel de Palomares, fallecido en 1542, acompañada de una lápida con datos de su nacimiento y muerte, así como sus restos óseos.
Por su parte, los investigadores Ingrid Trejo Rosas y Francisco Delgado Meza compartieron análisis de los restos óseos localizados en distintos contextos rituales, particularmente aquellos asociados al Huei Tzompantli de Tenochtitlan; el estudio osteológico y tafonómico de diversas colecciones óseas resguardadas por el Programa de Arqueología Urbana, que evidencian tratamientos rituales (o de aprendizaje) como desarticulación, desuello o hervidos; así como la importancia del análisis de materiales como cerámica y vidrio en la vida cotidiana para comprender las dinámicas de transformación del espacio urbano a lo largo del tiempo.
UN CICLO DE CONFERENCIAS
Al comenzar la mesa, el coordinador del ciclo, arqueólogo y Premio Crónica, Leonardo López Luján dio la bienvenida y recordó que este es el octavo año de “La Arqueología hoy”.
Además de adelantar algunos temas que se abordarán en las siguientes sesiones, el colegiado invitó a otras actividades de El Colegio Nacional, como la exposición temporal “Teodoro multidimensional” que aborda numerosas facetas artísticas del arquitecto Teodoro González de León, curada por el arquitecto Felipe Leal.
“La entrada, como saben ustedes, es libre”, recordó.
Por otra parte, Leonardo López Luján celebró el reciente anuncio -“una buena noticia”- de los premios que otorga anualmente la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM) a las obras publicadas en 2026 por su diseño editorial y contenido.
“El Colegio Nacional se hizo acreedor en este año a tres de ellos: Soy mi memoria de Miguel León Portilla, sus memorias en muy interesantes reflexiones, recuerdos; Lo roto precede a lo entero de Cristina Rivera Garza; y los animales y el recinto sagrado de de Tenochtitlan coordinado por un servidor y mi maestro Eduardo Matos Moctezuma”.
“Muchas felicidades, obviamente, al equipo editorial del Colegio Nacional. Ellos son los principales acreedores de este reconocimiento. Equipo que es liderado por Alejandro Cruz Atienza y obviamente felicidades a todos los autores que han colaborado en estas publicaciones”, añadió.
Puedes revisar la transmisión completa de “El pasado de la Ciudad de México bajo nuestros pies: el Programa de Arqueología Urbana” a través de la plataforma youtube de El Colegio Nacional (elcolegionacionalmx): https://www.youtube.com/live/6aOOBVJUmKk.