
En medio de las barrancas de Huasca de Ocampo, Hidalgo, la Hacienda de Santa María Regla conserva entre sus muros parte de la historia minera de la región. Lo que hoy funciona como un sitio turístico hotel y espacio para eventos fue desde el siglo XVIII, un sitio dedicado a la fundición de oro y plata extraídos de muchas minas de Hidalgo.
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En 1760 inició la construcción de la hacienda por iniciativa del español Pedro Romero de Terreros, conocido como el “Conde de Regla”. Su ubicación respondió a 3 factores:
- Cercanía con las zonas mineras y con el puerto de Veracruz
- Dificultad para acceder al sitio
- Abundancia de agua, recurso necesario para los procesos de fundición y lavado de los metalesEn la Huasca se fundía el oro y la plata provenientes de Real del Monte, Mineral del Chico y Pachuca. Una vez hechos lingotes, los metales eran trasladados al puerto de Veracruz para luego ser enviados a Europa.
Antiguos hornos
De los 6 hornos que se encuentran en esta zona, uno sobresale por preservar buena parte de sus elementos. En su estructura aún pueden observarse los espacios puestos al fuego, alimentado con carbón y leña, al igual que los puntos donde se colocaban instrumentos empleados en el proceso de fundición, como el crisol.
Los hornos alcanzaban temperaturas de mil 200 grados, por lo que quienes trabajaban en ellos enfrentaban condiciones extremas. El recorrido mostró pequeñas ventanas desde las cuales los trabajadores vigilaban el proceso sin estar directamente frente al calor.
La hacienda contiene antiguas bóvedas que fueron utilizadas para almacenar los lingotes de oro y plata. En otras áreas servían para guardar carbón mineral, empleado para tener las suficientes temperaturas para la fundición.
Aunque algunas estructuras han sido modificadas con el paso del tiempo, alrededor de 70 por ciento del inmueble conserva elementos originales. El resto corresponde a cambios realizados como pisos y espacios adaptados para nuevos usos.

De los hornos españoles a la capilla
La segunda parte del recorrido que lleva hacia la zona más antigua de la hacienda son los llamados hornos españoles.
Antes de llegar a ellos se encuentra la capilla, uno de los primeros espacios que Pedro Romero de Terreros habría ordenado construir. El recinto estuvo dedicado a Santa María Regla, advocación que dio nombre a la hacienda.
La capilla llegó a estar decorada con oro, pero tiempo después fueron retirados en la época de la Revolución Mexicana. La imagen de la Virgen de Santa María Regla tampoco se encuentra dentro del inmueble y actualmente se está bajo resguardo de habitantes de la comunidad.
Junto a la capilla se halla una figura que originalmente albergó tiendas de raya. En estos establecimientos se entregaban alimentos y otros productos a los trabajadores, sistema laboral que caracterizó a las haciendas de la época. El nombre proviene de la forma en que los trabajadores que no sabían leer ni escribir registraban la recepción de sus bienes con una raya.
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El agua, parte del proceso minero
Uno de los aspectos llamativos de la Huasca son las cascadas artificiales que conformaban en el proceso de lavado del oro y la plata.El agua limpiaba y separaba los materiales después de que el mineral fuera triturado. De esta manera, el líquido fue un elemento indispensable para los trabajos de la hacienda y en una de las razones por las que el sitio fue estipulado en este punto.

Escenario para el cine y televisión
La historia minera no es el único atractivo que ha llevado visitantes a Santa María Regla. La arquitectura del inmueble ha sido usada como escenario para producciones audiovisuales en las pantallas chica y grande.
Algunas de ellas son La Máscara del Zorro y la serie El hotel de los secretos. Unas cuantas estructuras edificadas para esta última producción aún permanecen en ciertas zonas de la hacienda, pero no integran en las construcciones originales.
La hacienda realiza recorridos nocturnos para contar mitos y leyendas, un dinamismo que aprovecha el ambiente de sus antiguos pasillos, bóvedas y espacios de la época minera.
Caminar por Santa María Regla es pasar de los antiguos hornos donde se procesaban metales a una capilla, antiguas áreas de trabajo, canales de agua y espacios tienen funciones turísticas. La hacienda sostiene parte de la historia minera de Hidalgo y muestra cómo un inmueble construido hace más de 2 siglos ha encontrado nuevos usos sin dejar de lado su pasado.


