Escenario

El director español Paco Arasanz presenta su nuevo proyecto, Los Ojos del Diablo, una propuesta arriesgada que mezcla el cine de posesiones con recursos experimentales y promete inquietar al espectador tanto en salas de cine como en plataformas digitales

Paco Arasanz y Los Ojos del Diablo: el terror experimental que busca reinventar el cine de exorcismos

Paco Arasanz

Tras el fenómeno que representó Obayifo Project, Paco Arasanz sintió la necesidad de dar un paso más en su exploración del cine de terror. “Uno nunca deja de contar historias, el cuerpo te pide más”, asegura el director en entrevista con La Crónica de Hoy. La respuesta fue Los Ojos del Diablo, una película que se adentra en el terreno de los rituales africanos y la raíz católica para plantear una narrativa centrada en el exorcismo.

El cineasta reconoce su fascinación por este subgénero: “Dentro de todos los terrenos del terror, el de exorcismos es fantástico. La posesión demoníaca me interesa como una enfermedad, como algo real y documentado, no solo como la típica cara con ojos rojos”. La propuesta, lejos de los clichés, busca mostrar el proceso y las consecuencias de una posesión desde un ángulo más humano y perturbador.

Para lograrlo, Arasanz se vale de un modelo multicámara y del estilo estético del found footage, pero acompañado de un trabajo actoral profundo. “Queremos que el espectador viva el exorcismo como una experiencia real. No es solo cine, es una vivencia emocional”, explica.

La actriz mexicana Tatiana del Real es la pieza central de la historia. Según el director, su rostro angelical fue determinante para encarnar a una víctima propicia de posesión: “Ese contraste de lo puro transformado en lo oscuro es sumamente atractivo. Además, Tatiana tiene una fuerza interpretativa excepcional”.

Los ojos del diablo

Rodar con lo desconocido: escenarios, actores y riesgos

El rodaje de Los Ojos del Diablo se desarrolla en España, en un manicomio abandonado en Burgos. Arasanz lo describe como un espacio cargado de energía: “Los lugares hablan, transmiten su vitalidad. Este sitio tiene un historial de presencias y apariciones. No sé si dará más miedo la película o el lugar mismo”.

El reparto incluye a Aitor Gata, actor de teatro con dominio técnico en el manejo de cámaras, ya que parte de la narrativa recae en grabaciones hechas por su propio personaje. También participa Frank Rodríguez, reconocido en México y Estados Unidos por su trabajo en televisión y cine. Arasanz destaca la química con él: “Frank es un cometa en la actuación. Su papel de cura influencer dará enorme fuerza dramática a la historia”.

El componente experimental es otra de las claves. Para el director, la idea no es solo ofrecer una película, sino una experiencia vital: “Cuando ves cine tradicional estás fuera de la pantalla. Aquí queremos que el espectador se sienta dentro. Es como un parque de atracciones: lo importante es vivirlo en carne propia”.

Además, el filme rompe esquemas al estar pensado en dos formatos simultáneos: el tradicional horizontal y el vertical. Frente a las críticas de los puristas, Arasanz es contundente: “Lo que se sacraliza se muere. El cine es evolución. El consumo actual es tanto vertical como horizontal, y negarlo es dar la espalda a la realidad”.

Una distribución híbrida y una reflexión más allá del miedo

En el terreno de la distribución, Arasanz apuesta por una estrategia combinada. Tras la alianza con CNMG Distribución y Dark Eyes Pictures, el estreno iniciará en salas de cine de México, España, Estados Unidos y Centroamérica, pero también contempla eventos de visionado online por tiempo limitado en YouTube.

El proyecto será, además, el primero en aplicarse bajo el modelo Film Guaranty 30, que garantiza a los inversionistas un retorno del 30% de lo aportado antes del estreno. “Nuestros colaboradores no tendrán que esperar al lanzamiento comercial para ver dividendos”, explica el director.

Más allá de lo técnico, Arasanz subraya el valor cultural del terror como vehículo de reflexión: “En Occidente solemos menospreciar ciertas creencias y eso nos puede salir caro. México, con su riqueza multicultural y su cosmovisión entre lo católico y lo indígena, entiende mejor ese respeto por lo desconocido”.

Para él, las posesiones en la película funcionan como metáfora: “Todos podemos ser poseídos, no solo por demonios, sino por ideas, equipos de fútbol, marcas o ideologías. Cuando dejas que algo ajeno te domine, pierdes tu esencia. Eso es lo que quiero que el público reflexione”.

Al final, lo que busca es que los espectadores salgan de la sala inquietos, con la sensación de que el verdadero horror no siempre es lo sobrenatural, sino aquello que permite a alguien perder su libertad personal.

“Quiero que la gente piense antes de ceder su poder, antes de dejarse poseer por cualquier cosa. La capacidad de decidir es lo más valioso que tenemos”, concluye Arasanz.

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