Escenario

“Las víctimas de violencia merecen que se les retrate con belleza”: Rodrigo Reyes

ENTREVISTA. El director estrenó su documental 499, el cual utiliza el tema de la Conquista de México para reflexionar sobre las víctimas del crimen organizado. Junto a su actor Eduardo San Juan Breña nos habla de la importancia de su filme

Un grupo de jóvenes se sienta en las vías del tren.
Una de las imágenes más icónicas de 499 que ha tenido un paso exitoso por festivales. Una de las imágenes más icónicas de 499 que ha tenido un paso exitoso por festivales. (CORTESIA)

El cine documental mexicano ha sido una de las principales fuentes de información para conocer a profundidad el tamaño de herida social ha dejado la violencia en nuestro país. Filmes memorables como La libertad del diablo, de Everardo González; Tempestad, de Tatiana Huezo o Hasta los dientes, de Alberto Arnaut, dan cuenta de que el arte ayuda a visibilizar los casos y a buscar un cambio apelando a tocar el lado más sensible como humanos.

A estos títulos se suma 499, el más reciente filme de Rodrigo Reyes quien, a 500 años de la Conquista de México, hace una reflexión moderna para indagar el arraigo de la violencia en nuestro país. Para su realización utiliza la creatividad para generar un personaje ficticio que sirve de guía de su proyecto, se trata del personaje del Conquistador, encarnado por el actor español Eduardo San Juan Breña, que representa a un hombre que naufragó mientras venía con Hernán Cortés y que aparece en Veracruz medio milenio después, para enfrentarse a los efectos de esa colonización de la que fue partícipe en forma de oyente, escuchando estos casos donde la violencia y la injusticia permean a la nación mexicana.

“Cuando por fin llegamos a esa idea de traer un conquistador, se detonaron muchas cosas. Es el coco de nuestra historia, el monstruo en el closet de la historia mexicana y el personaje que se ha debatido por siglos en nuestra identidad. Sentí que teníamos una mezcla muy potente ahí pero no sabíamos qué iba a pasar cuando comenzamos el camino de esta road movie, de hacer un viaje en carretera sobre los pasos de Cortés hacia Tenochtitlán”, expresó Rodrigo Reyes, en entrevista con Crónica Escenario.

“No teníamos muy claro si todo iba a derrumbarse en una farsa o si íbamos a fracasar espectacularmente. En el camino fuimos encontrando que la idea de la película sí tenía una conexión con la vida real. Las personas nos lo confirmaron. Al final teníamos una película que decía cosas que generaban muchas preguntas, la mayoría de ellas incómodas sobre nuestro país, nuestro presente y cómo vamos a construir un futuro”, añadió el cineasta.

DESCUBRIR A MÉXICO DOS VECES

A través de la mirada de un conquistador fantasmagórico, Reyes recrea la ruta épica de Hernán Cortés desde la costa de Veracruz hasta la capital azteca de Tenochtitlan, reemplazada por la actual Ciudad de México. Sobre la ruta, este personaje anacrónico interactúa con víctimas, personas reales afectadas por la fracasada guerra contra las drogas, y el director va construyendo un retrato de la actual crisis humanitaria del país, un nuevo capítulo dentro de un brutal proyecto colonial sin acabar, y aún en movimiento, 499 años después.

“Descubrí un México de dos formas a la vez. Con el Conquistador se dio todo de una manera improvisada, contamos a lo que me pude agarrar aunque sí había un mapa emocional marcado, porque sabíamos dónde queríamos empezar con el personaje, por donde hacerlo caminar y dónde queríamos que acabara pero abierto totalmente porque el formato al ser documental hay que dar un margen de cosas que esperar, aunque el personaje sea de ficción. Llegábamos a los lugares, conocía a las personas, me empapaba un poco de cada historia y después planteábamos las escenas y se improvisaba de lo que me iba saliendo mientras Rodrigo nos iba dirigiendo”, comentó Eduardo San Juan.

“A nivel personal me sentí en dos aguas, porque sé que México es un país impresionante. Si bien no conozco todo México, sí he podido conocer profundamente otros sitios. Este proyecto me ha dado una oportunidad de no sólo conocer los típicos lugares turísticos sino acercarme a un México más íntimo. Como persona me ha abierto la visión y me llevo esa riqueza sin poderme alegrar del todo porque conocí estos estados de violencia que tanto sufrimiento generan. Aún con eso me quedo con lo positivo”, añadió.

En ese sentido el actor destacó que ha cambiado por completo la percepción que se tiene de México fuera de las fronteras: “Me sorprendió el grado de violencia que hay. A España es cierto que llegan noticias de la violencia de México pero son casi anecdóticas. A la hora de contar estas historias cómo se cuentan habitualmente, no impacta porque se normaliza, pero al enfrentarlas en la realidad por muy blindado que vayas o por mucha armadura que tengas como la que tiene este conquistador, sí pega fuerte y tiene que pegar”, destacó el actor.

“Lo que pretende esta película es enfrentar esa violencia directamente para que mueva algo y a mí me movió mucho y eso es positivo porque te replanteas ciertas actitudes y formas de hacer y actos culturales en los que todos estamos inmersos y te replanteas qué tipo de conquistador llevo dentro, porque eso es lo que plantea la película porque al final, si queremos cambiar algo debemos hacerlo desde nosotros mismos. A mí me ha servido este proyecto para puntualizar ciertos hábitos y conductas de los que no quiero ser partícipe, por lo menos a nivel personal, alejarlas de mí”, agregó.

EN BUSCA DE LA MIRADA QUE NO ES INDIFERENTE

Una de las grandes cualidades de 499 es la sensibilidad con la que se acerca a los testimonios. Entre ellos se encuentran los de Martha González Menéndez, cuyo hijo Luis Alberto Valenzuela González desapareció el 11 de enero de 2013 junto con otros 7 compañeros de la policía municipal de Úrsulo Galván, Veracruz, donde trabajaba Luis. También se sigue el caso de Fátima Quintana, la niña de 12 años que fue violada y asesinada de forma atroz. Su madre, Lorena Gutiérrez, aparece hablando sobre los hechos en el documental.

“Teníamos que hablar con personas con realidades muy complicadas, nos replanteamos cómo acercarnos a ellos, especialmente con la propuesta de que convivan con un conquistador. Debíamos tener claros cómo manejar estos testimonios tan duros, siendo sinceros, que nos son ajenas en lo personal: yo no he vivido algo como lo que han vivido las víctimas que abrieron su corazón”, dijo Rodrigo Reyes.

Para acercarse a las víctimas el cineasta y su equipo de producción generaron un protocolo especializado para no viciar con sus emociones las historias de sus personajes y así tuvieran el impacto y abrieran las conversaciones que esperaban: “Desde el momento que comenzamos teníamos un protocolo sobre quién se iba a acercar primero a los personajes, que seríamos yo, Eduardo y el fotógrafo y nada más”, comenzó a explicar el cineasta.

“Teníamos la idea clara de que no veníamos a entregarnos a nuestras emociones, sino a que nuestra empatía nos sirva para retratar a estas personas y sus circunstancias con todo el arte que podamos presentar con nuestro trabajo, con el arte del cine y eso se le reconoce a 499, es hermosa en su plástica, porque las víctimas merecen que se les retrate con belleza”, enfatizó.

En ese sentido también compartió sobre como debían tener una consciencia emocional sobre la crudeza de los temas de violencia: “No iba a llegar yo a la casa de la señora Marta González que está buscando a su hijo en Veracruz, que es un policía desaparecido para derrumbarme porque me siento abrumado, debí haber digerido un poco esa realidad antes de llegar, es un proceso largo de investigación, platicar con mi crew y decirles lo que está pasando para saber qué podemos esperar y darnos también un espacio fuera de la presencia de los personajes para expresarnos”, dijo Reyes.

“Lo que siempre me ha quedado claro es que no podemos llegar a la realidad e imponerle nuestros sentimientos. No podemos decir ‘yo me siento mal’ o ‘qué horrible’, ‘qué feo’, ‘qué incómodo’. Eso es justamente parte de la mirada que acaba en la indiferencia y que genera esta normalización tan extraña de la violencia, donde nadie quiere hacerse cargo y todos se avientan la bolita; nadie quiere reconocer o pararse a escuchar a las víctimas que están sufriendo porque son incómodas de verdad, pero de eso se trata. Si enfrentar esto fuera fácil, estaríamos en otra situación”, destacó.

“LA VERDADERA JUSTICIA NUNCA VA A LLEGAR”

El filme llegó a las salas comerciales mexicanas el pasado fin de semana por lo que ahora Rodrigo Reyes y su equipo esperan que tenga un impacto importante, incluso a algunos dejándolos con la idea de que llegue a tener un impacto como el documental Hasta los dientes que visibilizó la historia y la puso en el ojo mediático hasta su resolución:

“El caso de Lorena, ya es una activista muy reconocida. Se ha educado en el camino y ha hecho una transición de víctima a activista, y ahora nos está educando como país sobre su lucha. Pero si tú le preguntas a ella, ‘¿qué significa la justicia?’, la verdadera justicia nunca va a llegar. Lo que puede haber es una reparación del daño digna, una posibilidad de reiniciar su vida con seguridad pero la verdadera justicia ya escapó”, comentó.

“Sí, busquemos justicia para Fátima, Lorena y su familia, por ejemplo se acaba de condenar a la última persona responsable de ese caso, pero qué hay de las amigas de Lorena, de las otras mamás que están luchando o no han tenido la posibilidad de mediatizarse, no han podido ser presentadas en foros. Lorena lo sabe mejor que nadie, porque se han vuelto sus amigas y también están sufriendo y luchando”, continuó.

“Tenemos que empezar reconociendo que no porque sea un problema muy difícil de resolver hay que evadirlo o ignorarlo, que hay que empezar paso por paso a avanzar y reconocer que vamos a tomar la lección de Lorena y sus amigas y no vamos a imponerles una solución que acaba en algo insignificante o una simulación”, complementó.

Finalmente, el actor Eduardo San Juan Breña compartió que para él lo mejor que le puede pasar a la película es entrar en la psique de la sociedad mexicana para disminuir los índices de violencia:

“El filme refleja unos casos muy puntuales de violencia que pueden ser muy representativos y no viene a dar una solución a ninguno de ellos, pero sí ha conseguido ciertas cosas, por ejemplo, al ver la películas los personajes se han contactado entre sí y han compartido su empatía. En otros casos, tuvimos la oportunidad de hacer una pequeña gira proyectando la película en donde fuimos filmando, otras personas tuvieron la oportunidad de ver casos similares a los suyos y verse representados”, dijo.

“Más allá de la posible solución puntual que pueda ser el visualizar un caso, hay una mayor pretensión y es que se mueva algo por dentro de la sociedad para que esto no siga ocurriendo. Se busca que genere algo que una a todas estas personas que padecen esta violencia para que se les dé una solución en la realidad, fuera de la pantalla, y qué mejor solución sería que este grupo no tenga que seguir creciendo porque ya no hay más casos”, concluyó el actor.

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