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En tiempos de discursos desechables, poder regresar también es una forma de liderazgo

Torres Piña despliega la política de “poder regresar”; muestra de que su compromiso es real

Carlos Torres Piña

El recibimiento que ha logrado Carlos Torres Piña a lo largo de sus recorridos deja en evidencia el trabajo que ha venido realizando. Ver cómo reciben a un político cuando regresa, no cuando llega por primera vez con cámaras, discursos y promesas, sino después, cuando ya pasó el tiempo y la gente recuerda perfectamente qué pidió y qué respuesta recibió es un claro ejemplo de su desempeño.

Esta es una de las fortalezas que Carlos Torres Piña ha ido acumulando durante años en Michoacán. Hay comunidades indígenas, productores, pescadores, maestros y organizaciones sociales con los que no necesita comenzar presentándose. Ya hubo mesas, conflictos, acuerdos y puertas que se abrieron cuando antes permanecían cerradas.

Para el movimiento que representa, eso explica algo durante esta etapa, el crecimiento de Torres Piña no surge solamente de una campaña bien organizada ni de una coyuntura favorable. Hay una red política y social construida durante años. En muchos lugares no llega a pedir que crean en él por primera vez: regresa con una historia previa.

Esto además determina cómo ha podido sumar sectores tan distintos. Michoacán es demasiado complejo para gobernarse desde una sola mesa o escuchando a un solo grupo. Quien quiera conducir la siguiente etapa tendrá que poder hablar con empresarios y comuneros, con maestros y productores, con jóvenes y adultos mayores, y mantener abiertas todas esas conversaciones al mismo tiempo.

Para la política la prueba verdadera viene cuando toca volver al mismo pueblo, encontrarse nuevamente con las mismas personas y mirarlas a los ojos. En tiempos de discursos desechables, poder regresar también es una forma de liderazgo.

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