
“El dinero que el gobierno regala, lo pierden sus gobernados”
Carblanc.
Se ha puesto a pensar, ¿Cuál es el costo de la estabilidad política?, ¿Qué hacemos para que la sociedad no explote? y ¿A dónde pararemos con la irresponsabilidad del manejo financiero de nuestro gobierno?
Le propongo percatarse que nuestra estabilidad política es carísima como consecuencia de las malas decisiones gubernamentales.
EL ORIGEN DE LAS CRISIS FINANCIERAS.
El objetivo de todo gobierno, es garantizar condiciones mínimas que permitan la convivencia de los gobernados y protegerlos, pero esas condiciones deben preservar el respeto a la propiedad, libertad, ofrecer servicios de seguridad pública, salud, justicia, vivienda, educación, que son satisfactores indispensables.
El país debe ofrecer, además, opciones de trabajo bien remunerado, con seguridad social y paz social.
En México ha ido destruyendo la calidad de sus servicios públicos por una vergonzosa mediocridad progresiva, corrupción, impreparación de sus burócratas y una política de austericidio presupuestal que conduce a la inviabilidad de las instituciones.
El deterioro de los servicios públicos produce insatisfacción, irritabilidad social y protestas legítimas.
El grupo gobernante, inventó una fórmula suicida, compra fidelidades con dinero en efectivo que distribuye mediante programas sociales clientelares bajo el discurso de reivindicaciones de justicia histórica.
Fue un error, en vez de invertir en capacitación para servidores públicos para mantener servicios de calidad congruentes con las capacidades productivas de México, optó por financiar silencios con dinero.
El destino inevitable será quedar sumido en la insolvencia, sin servicios de calidad y con protestas por hartazgos conducidas por políticos emergentes y oportunistas.
El costo de esta política, es altísimo y finito, no hay dinero que alcance, los subsidios ya son impagables, consumieron casi todos fondos que se habían destinados a otras necesidades y sin importarle al gobierno sigue pagando esos programas sociales con créditos nacionales e internacionales, el problema crece.
LA DIFÍCIL REALIDAD FINANCIERA.
Los programas clientelares del bienestar nos cuestan 1.0 billón de pesos anuales (un millón de millones de pesos) que se gastan en pensiones, becas, sembrando vida, jóvenes construyendo el futuro y adultos mayores.
Las pensiones de seguridad social que paga el IMSS, ISSSTE, Pemex, CFE y otros, cuestan 2.3 billones de pesos anuales, (más de dos millones de millones de pesos) y consumen entre ambas, el 24% del presupuesto federal.
Si a estos gastos le agregamos los costos que el gobierno paga por extorsiones a grupos de presión como al CENTE, propaganda, movilizaciones a su partido, lo que regala a Cuba, lo que invierte en obras inútiles y lo que se roban, el déficit presupuestal y la consecuente crisis financiera es peor, es un hoyo profundo y negro sin fondo.
Para este año, el gobierno programó gastar 13.94 billones de pesos y solo tendrá 10.2, le faltan, 1.394 (un billón tres cientos noventa y cuatro mil millones de pesos) y así continuará año tras año hasta que el asunto haga crack.
Ya hay instituciones públicas, sin papel para trabajar, sin insumos, sin personal, sin seguridad, sin viabilidad.
La crisis inminente le impedirá al gobierno pagar sus deudas le obligará a vender propiedades o a hipotecar tierras, o afrontar la complejísima decisión de dejar de pagar programas sociales o pensiones y exponerse al estallido social.
No será la primera vez que nuestros desórdenes y mediocridad política nos obligue a tomar decisiones difíciles que involucren el sacrificio de toda la sociedad, entre los años 70s u 80s, México quedó sumido en una inflación feroz que destruyó fortunas y concluyó con eliminarle ceros a la moneda, las consecuencias fueron brutales, la crisis del fobaproa en los 90s fue otra tragedia financiera, el mal llamado error de diciembre, fue otro caos, las pérdidas de dinero por el derroche en obras inútiles y por la corrupción exacerbada en el tráfico de huachicol y los malos manejos en Pemex y la CFE, han sido demoledores.
El gobierno se acostumbra a perder, lo hace en el tren maya, en Mexicana, en Dos Bocas, en el AIFA, en todo lo que toca.
El ambiente anuncia una crisis de insolvencia que amaga explotar en cualquier momento.
No pierda de vista las señales de esta crisis, como que es hora de prepararnos, de reflexionar y ponderar la pertinencia de tener algún plan para protegernos.
José Carlos González Blanco.