
El canciller de Perú, Hugo De Zela, dejó claro que el Ejecutivo no tiene previsto irrumpir en la residencia de la Embajada de México en Lima para capturar a la ex primera ministra Betssy Chávez, quien permanece asilada tras ser condenada a más de 11 años de prisión por su papel en el intento de golpe de Estado encabezado por Pedro Castillo.
En declaraciones a la prensa, el ministro reiteró que esa posibilidad ni siquiera está sobre la mesa y subrayó que la postura del Gobierno peruano se ha mantenido firme desde el momento en que México otorgó el asilo a Chávez. Remarcó que Perú no seguirá el camino tomado por Ecuador en 2024, cuando fuerzas de seguridad ingresaron a la Embajada mexicana en Quito para detener al exvicepresidente Jorge Glas.
Desde hace dos semanas y tras el quiebre total de relaciones diplomáticas con México, el Gobierno peruano aceptó que Brasil asuma la protección de las sedes diplomáticas mexicanas en Lima, mientras se mantiene el conflicto por el asilo concedido a la exfuncionaria.
De Zela explicó que el tema ha sido llevado al ámbito regional; durante una visita reciente a Washington, sostuvo conversaciones con representantes de distintos países ante la Organización de Estados Americanos (OEA) para analizar el procedimiento de asilo a la luz de la Convención de Caracas de 1954, que regula esta figura diplomática.
El Ejecutivo peruano sostiene que el asilo otorgado por México desvirtúa el espíritu de la convención, ya que Betssy Chávez fue procesada y condenada por un delito común. No obstante, el tratado establece que corresponde al Estado que concede el asilo determinar si se trata de persecución política, punto central de la controversia.
Chávez fue sentenciada a 11 años y 5 meses de prisión por conspiración para la rebelión, luego de que la Corte Suprema de Justicia determinara que tuvo participación y complicidad en el mensaje emitido por Pedro Castillo el 5 de diciembre de 2022, cuando anunció el cierre del Congreso y la intervención del Poder Judicial.
El intento de Castillo por evitar su destitución no prosperó, ese mismo día fue detenido cuando, según las investigaciones, se dirigía a la Embajada de México, donde horas después su familia recibió asilo político, marcando el inicio de un conflicto diplomático que sigue abierto entre ambos países.