
El secretario de Estado de EU, Marco Rubio, y el nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, están negociando en secreto el futuro de Cuba, según el portal especializado Axios, en medio de la creciente presión del gobierno de Donald Trump sobre el régimen castrista que lidera Miguel Díaz-Canel, al que ha impuesto un férreo bloqueo petrolero que amenaza con paralizar la isla en cuestión de semanas o días.
De confirmarse la reunión, se trataría de un encuentro histórico entre cubanos: el primero, hijo de exiliados en Miami y el “cubano” que más lejos ha llegado en la jerarquía política estadounidense; el segundo, nieto del expresidente y sobrino-nieto de Fidel Castro, el líder revolucionario que expulsó al dictador Fulgencio Batista, títere de Washington, para convertirse él mismo en otro dictador, solo que fundador de la única monarquía hereditaria comunista del hemisferio occidental.
De acuerdo con Axios, estas conversaciones —calificadas por un alto funcionario de la administración Trump como “discusiones sobre el futuro”— han eludido completamente los canales diplomáticos formales de Cuba. Según la fuente, la administración republicana considera que Raúl Castro, pese a sus 94 años, sigue siendo “el hombre fuerte en la sombra”, quien realmente toma las decisiones en la isla. Durante su mandato (de agosto de 2006 a febrero de 2008), Raúl intentó un tímido aperturismo que no gustó a su hermano mayor (obligado a dejar el poder por estar gravemente enfermo) ni a su sucesor y todavía gobernante Díaz-Canel.
“Yo no las llamaría ‘negociaciones’, sino más bien ‘discusiones’ sobre el futuro”, dijo a Axios un funcionario del gobierno de Trump, conocedor del caso.
¿Quién es Raulito, el Cangrejo?
El interlocutor de Rubio, apodado “Raulito”, de 41 años y conocido también como “El Cangrejo” por una deformación en uno de sus dedos, es visto por Washington como un enlace con sectores cubanos jóvenes, con mentalidad empresarial y conscientes del fracaso del modelo comunista, según informes internos del Departamento de Estado.
Su condición de asistente personal y guardaespaldas de su abuelo lo convierten en figura clave de una posible transición en Cuba, sin que ello signifique un cambio brusco de régimen.
Desde el ataque de Washington a Venezuela el 3 de enero, en el que fueron capturados el presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, Trump ha insistido en que Cuba no podrá sobrevivir sin la ayuda de su gran aliado y ha llamado al régimen castrista a negociar.
El mismo día que se informó de la captura de Maduro, Rubio declaró: “Si yo estuviera en La Habana estaría preocupado”.
Según Axios, el objetivo podría ser impulsar una transición inspirada en el “modelo Delcy Rodríguez” de Venezuela: se mantiene el régimen chavista, pero sometido a los intereses petroleros de Washington.
“Debe haber cambios drásticos”
Aunque la Casa Blanca no hizo declaraciones sobre las presuntas negociaciones secretas, la portavoz de Trump, Karoline Leavitt, insistió en que EU sigue muy de cerca cualquier movimiento en falso que haga el gobierno de Díaz-Canel, con el país al borde de la asfixia económica y financiera.
“Son un régimen que está cayendo. El país está derrumbándose y creemos que va en su interés realizar cambios muy drásticos muy pronto”, aseguró este miércoles en rueda de prensa.
Leavitt se remitió a las declaraciones sobre Cuba de Rubio y de Trump, diciendo que “obviamente queremos ver democracias florecientes y prósperas en todo el mundo, especialmente en nuestro propio hemisferio”.
Sin embargo, no concretó ninguna medida que Estados Unidos vaya a poner en marcha. “No estoy dictando ninguna acción que podamos tomar para lograrlo, pero, por supuesto, lo mejor para Estados Unidos es que Cuba sea una democracia verdaderamente libre y próspera”, apuntó Leavitt.
Sheinbaum se ofrece como mediadora
Hasta el momento, La Habana se ha limitado a indicar que existen algunos contactos de tipo técnico, pero ha negado que se estén desarrollando conversaciones entre los dos tradicionales enemigos.
Medios estadounidenses habían publicado en semanas anteriores que Washington trataba con Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, en conversaciones secretas en México, que nunca se han confirmado oficialmente.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró este mismo miércoles que su Administración sigue en conversaciones con el equipo de Trump para que su país sea un enlace de diálogo para resolver el conflicto de Cuba.
“Hay pláticas para ver si es factible —confirmó—, pero depende de los dos gobiernos, no solamente de la voluntad del Gobierno de México, sino de la voluntad del Gobierno de Cuba y de la voluntad del Gobierno de Estados Unidos” (con información de EFE y El País).