
La Corte Suprema de Brasil declaró culpables, por unanimidad, a los cinco acusados de ordenar, planear y encubrir el asesinato de la concejala y activista socialista de Río de Janeiro, Marielle Franco, en marzo de 2018, un crimen que causó una enorme conmoción en la sociedad brasileña y a nivel internacional y que expuso el nivel de impunidad y de colusión de muchas autoridades con el crimen organizado en América Latina.
Los cuatro magistrados de la Primera Sala dieron por probado este miércoles que João “Chiquinho” Brazão, exdiputado federal, y su hermano Domingos Brazão, consejero del Tribunal de Cuentas de Río, fueron los “mandantes” de este crimen, por lo que fueron condenados a 76 años de cárcel cada uno.
Los jueces dieron por probado que ambos políticos lideraron una organización criminal armada dedicada a negocios inmobiliarios ilegales en barrios humildes de la zona oeste de Río de Janeiro, y que decidieron sentenciar a muerte a Franco por su “combativa” actuación política contra esas prácticas criminales.
De esta forma, los dos hermanos fueron sentenciados por los delitos de “organización criminal armada, doble homicidio calificado y tentativa de homicidio”, ya que en el atentado murió el chofer de Franco, Anderson Gomes, y sobrevivió Fernanda Chaves, en la época asesora de la concejala.
Ronald Paulo Alves, un expolicía militar, recibió una pena de 56 años de prisión por suministrar información “esencial” para este crimen que en su día causó un enorme impacto en la escena internacional.
Por su parte, Rivaldo Barbosa, exjefe de la Policía Civil de Río, fue condenado a 18 años de cárcel por “obstrucción a la justicia” y “corrupción pasiva”, al garantizar impunidad a los implicados torpedeando las investigaciones.
Finalmente, Robson Calixto Fonseca, conocido como Peixe, “hombre de confianza” de los Brazão, fue sentenciado a 9 años de cárcel por el delito de organización criminal armada.
“Contra una mujer negra y pobre”
Los cuatro magistrados, incluido el relator del caso, Alexandre de Moraes, respaldaron las tesis de la Fiscalía, que vio en el asesinato a tiros de Franco y de su chofer, Anderson Gomes, la noche del 14 de marzo de 2018, un intento de silenciar la combativa actuación de la edil contra la presencia de grupos paramilitares en la zona oeste de Río.
“Es un episodio de violencia política de género para interrumpir a una mujer negra y pobre que osó confrontar los intereses de milicianos hombres blancos y ricos. El recado es ese. El error fue que (los acusados) no esperaban esa gran repercusión”, sostuvo De Moraes.
La Primera Sala del Supremo situó a los hermanos Brazão como los líderes de una facción miliciana “armada” que se dedicaba a ocupar, regularizar y explotar ilegalmente grandes áreas en la zona oeste de Río de Janeiro.
Según el tribunal, ante la cada vez mayor influencia mediática y política de Marielle Franco, los Brazão “decretaron la muerte” de la concejala como “la única salida para preservar sus intereses en la región”.
¿Cuántas Marielles hay en Brasil?
En un voto muy personal y emotivo, la jueza Cármen Lúcia Antunes Rocha subrayó el componente machista del crimen y se preguntó: “¿Cuántas Marielles Brasil permitirá todavía que sean asesinadas?”. La magistrada confesó que, al día siguiente de la ejecución que conmocionó al país, difícilmente podía imaginar que ocho años después estaría juzgando a los responsables.
El de Marielle Franco es el asesinato político con más repercusión en la última década, pero no algo excepcional salvo por haber llegado a juicio y desembocado en condenas de los responsables. Sus enemigos, en realidad, sopesaron matar a un colega de partido, un hombre blanco, pero desistieron, convencidos de que una edil negra y pobre pasaría desapercibida.
“Nos vamos con la cabeza erguida”
La familia de Marielle Franco calificó este miércoles como “un día histórico” tras la condena de la Corte Suprema de Brasil, ocho años después del crimen.
Su madre, Marinete da Silva, afirmó que la familia sale del Supremo con “la cabeza erguida” porque consiguieron “justicia digna”.
“Es un alivio, porque la pregunta que hacía eco en el mundo era ‘¿quién mandó a matar a Marielle?’. Y hoy estamos viendo que obtuvimos una justicia digna, salimos con la cabeza erguida, por haber sido perseverantes”, expresó en declaraciones a medios.
Al salir de la sede judicial, Silva dijo que se trata de “un día histórico” y que la familia siente el alivio del “deber cumplido”.
“Creo que nada fue en vano. Hoy salimos de aquí con el corazón reconfortado”, añadió.
Acompañando a sus padres, Anielle Franco, hermana de la activista y actual ministra de Igualdad Racial, denunció que la estructura que permitió el asesinato de su hermana aún persiste en ciertos sectores y que la resolución de este caso debe marcar un precedente definitivo en la política y la sociedad brasileña.
“Llegué pocos minutos después del asesinato al lugar del crimen. Allí mismo juré que iba a honrar la sangre de mi hermana, y eso es lo que estamos haciendo”, recordó.
Mônica Benício, viuda de la concejala, afirmó que el asesinato fue “un mensaje político” basado en la creencia de que el cuerpo de Marielle, “una mujer negra, de la favela y socialista”, era “descartable”.
“Fueron casi ocho años intentando entender por qué mi esposa me envió un mensaje diciendo que estaba llegando a casa y media hora después nuestras vidas cambiaron completamente”, recordó (con información de EFE, El País y Folha de Sao Paulo).