
La madrugada del 28 de febrero de 2026 se convirtió en una fecha clave en la historia reciente de Medio Oriente. Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva militar coordinada contra Irán, con bombardeos dirigidos a infraestructura estratégica y objetivos políticos, lo que detonó una rápida respuesta iraní con misiles y drones.
El episodio representa una escalada directa entre potencias que ya arrastraban décadas de tensiones, pero que en los últimos años habían pasado de la confrontación indirecta a choques abiertos.
Las causas detrás del estallido
1. El programa nuclear
Uno de los detonantes principales es el temor occidental a que Irán avance hacia la capacidad de construir un arma nuclear. El colapso de negociaciones recientes dejó el escenario listo para un choque mayor.
2. La rivalidad histórica con Israel
La confrontación entre ambos países no es nueva. Ha evolucionado desde enfrentamientos indirectos hasta ataques directos, incluyendo la guerra breve pero intensa de 2025, considerada un precedente inmediato de la crisis actual.
3. El papel de Estados Unidos
Washington respalda a Israel como aliado estratégico y busca limitar la influencia iraní en la región, lo que explica su participación directa en los ataques.
¿Cómo ha respondido Irán?
Tras la ofensiva, Irán lanzó ataques contra territorio israelí y bases militares estadounidenses en distintos países del Golfo, ampliando el riesgo de que el conflicto se regionalice.
El gobierno iraní también movilizó a sus fuerzas armadas y llamó a la resistencia, mientras la comunidad internacional pidió frenar la escalada y volver al diálogo.
Impacto global: petróleo, mercados y seguridad
El conflicto no solo es militar. También tiene repercusiones económicas y políticas:
- Riesgo de interrupciones en el suministro energético mundial, especialmente por la importancia del estrecho de Ormuz
- Nerviosismo en los mercados financieros y caída de activos de riesgo
- Temor a una guerra de mayor escala con consecuencias para la seguridad internacional
¿Qué puede pasar ahora?
El escenario permanece abierto. Analistas consideran que el conflicto podría evolucionar hacia tres rutas:
- Escalada militar prolongada, con nuevos ataques y alianzas regionales
- Guerra limitada, con enfrentamientos contenidos pero constantes
- Negociación diplomática, impulsada por presión internacional
La magnitud del enfrentamiento dependerá de la capacidad de las potencias para contener las represalias y reactivar canales diplomáticos.
El conflicto en Irán en 2026 no es un episodio aislado, sino el resultado de años de tensiones geopolíticas, rivalidades estratégicas y disputas nucleares. La ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel y la respuesta iraní reconfiguran el equilibrio en Medio Oriente y mantienen al mundo en vilo ante la posibilidad de una crisis mayor.