
Ocho meses después de la Guerra de los doce días —el primer ataque masivo de Estados Unidos e Irán para desarticular su programa nuclear (que no logró)— los mismos aliados lanzaron un ataque masivo, esta vez dirigido a derribar el régimen islamista, calificado de terrorista tanto por el presidente Donald Trump, como por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y gran parte de la sociedad israelí, que ha sufrido décadas de represión.
Trump declaró que la “masiva Operación Furia Épica” es para ayudar al pueblo iraní a tomar el poder y acabar con 48 años del régimen teocrático chiita, tras el triunfo de la revolución islámica liderada por el ayatolá Jomeini, que acabó con la monarquía absolutista y derrochadora del sha Reza Pahlevi, y cuyo hijo pretender ahora regresar al poder, mediante una monarquía parlamentaria.

Mueren “figuras esenciales”
El líder supremo de iraní, Ali Jameneí, sigue vivo “hasta donde yo sé”, declaró este sábado el ministro de Exteriores de Irán, Abas Araqchí, en una entrevista con la cadena estadounidense NBC News.
En la entrevista, Araqchí criticó a Estados Unidos e Israel por lanzar el ataque a pesar de las negociaciones en curso entre Washington y Teherán para un acuerdo nuclear.
Por su parte, Yousef Pezeshkian, hijo del presidente de Irán, Masud Pezeshkian, afirmó que “los intentos de asesinato de su padre no han tenido éxito y se encuentra bien”.
Por su parte, un oficial militar israelí declaró que “varias figuras esenciales para la gestión de la campaña y el Gobierno” de Irán tras atacar “simultáneamente” tres lugares donde se celebraban reuniones de responsables del régimen.
“El ataque se basó en un plan operativo desarrollado durante varios meses, centrado en un esfuerzo de inteligencia de la Dirección de Inteligencia para identificar una oportunidad operativa en el momento en que se reunieran altos funcionarios del régimen”, afirmó la misma fuente.
En cualquier caso, la confusión reina en Irán tras los primeros ataques contra la gran nación chiita de 92 millones de habitantes, que se ha quedado prácticamente sin conexión telefónica ni internet.
Netanyahu, que bautizó la operación militar del Estado judío como “Garra de León”, advirtió que los ataques conjuntos durarán “lo que haga falta” paraa derribar al régimen.
Respuesta iraní
La respuesta de Teherán ha llegado con bombardeos contra varios puntos de Israel y bases militares de EU en Oriente Próximo: se han registrado explosiones en Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Arabia Saudí. El Gobierno iraní ha emitido una declaración en la que define el ataque como “una prueba para la resistencia nacional del pueblo iraní”.
“Esta mañana, el régimen sionista (Israel), en colaboración con el Gobierno estadounidense, atacó nuestra querida patria”, empieza el comunicado. La nota remarca que los bombardeos, como ya ocurrió el pasado junio, se han producido “una vez más durante las negociaciones [de un acuerdo nuclear]”, e interpreta que el objetivo es “socavar la soberanía nacional y la integridad territorial” de Irán.