
El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, condenó este sábado tanto los ataques de Estados Unidos e Israel en todo el territorio iraní como las represalias de Irán y señaló que “en cualquier conflicto armado son los civiles quienes acaban pagando el precio más alto”.
“Las bombas y los misiles no son la manera de resolver las diferencias, sino que solo provocan muerte, destrucción y sufrimiento humano”, publicó en su cuenta de X.
Türk hizo un llamado a la contención para evitar mayores daños a la población y pidió a todas las partes a “actuar con sensatez, reducir la escalada y regresar a la mesa de negociación, donde apenas unas horas antes buscaban activamente una solución”.
“Esta es la única forma de resolver de manera duradera las profundas diferencias que existen”, agregó el alto comisionado austríaco.
“No hacerlo entraña el riesgo de un conflicto aún más amplio, que inevitablemente provocará más muertes civiles absurdas y destrucción a una escala potencialmente inimaginable, no solo en Irán sino en toda la región de Medio Oriente”, advirtió.
Asimismo, recordó que el derecho internacional considera primordial la protección de los civiles en conflictos armados.
“Todos y cada uno de los actores implicados deben garantizar el cumplimiento de estas normas, y su violación debe conllevar la rendición de cuentas de los responsables”, finalizó.
Guterres urge “cese inmediato de hostilidades”
El secretario general de la ONU, António Guterres, urgió este sábado el “cese inmediato de las hostilidades” y condenó la escalada militar en Medio Oriente tras “el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán, así como la posterior respuesta iraní en la región”.
Además, advirtió en un comunicado que “la situación pone en riesgo la paz y la seguridad internacionales”, pidió “una desescalada urgente” y dijo que, de no producirse, “existe el riesgo de un conflicto regional más amplio con graves consecuencias para la población civil y la estabilidad en MO”.
Guterres recordó que “todos los Estados miembros están obligados a respetar el derecho internacional y la Carta de la organización”, que “prohíbe la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier país”.
Igualmente, instó a todos los involucrados a “volver de inmediato a la vía diplomática” y enfatizó que “no existe alternativa viable a la solución pacífica de las controversias internacionales conforme al derecho internacional y a la Carta de Naciones Unidas”.
Reiteró que el respeto a la Carta constituye la base para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales y destacó que una mayor escalada podría tener graves consecuencias para toda la región. (Con información de EFE)