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Flávio Bolsonaro pidió a su aliado Trump el aplazamiento de las sanciones que impulsó su propia familia hasta después de las elecciones de octubre para no perjudicarle

EU ataca a Brasil con aranceles del 25% en nueva injerencia de Trump para dañar la candidatura de Lula

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Injerencia de EU en Brasil Trump junto a sus dos aliados para echar a la izquierda del poder en Brasil: el candidato presidencial Flavio Bolsonaro (i) y su hermano Eduardo, condenado por presionar para que EU imponga aranceles a Brasil

Donald Trump está dispuesto a convertir toda América Latina en una región sumisa y para ello necesita llevarse el premio mayor: Brasil.

Con la vista puesta en las elecciones de octubre en el gigante sudamericano, en las que el presidente izquierdista, Lula da Silva, que ese mes cumple 80 años, competirá por un cuarto mandato contra el ultraderechista Flávio Bolsonaro, el gobierno estadounidense anunció la imposición de un arancel del 25 % a más de tres mil productos brasileños, un tercio de las exportaciones brasileñas a EU.

El representante comercial de EU, Jamieson Greer, afirmó que los nuevos gravámenes buscan proteger los intereses económicos estadounidenses frente a prácticas comerciales que considera desleales.

Greer acusó a Brasil de perjudicar a empresas tecnológicas estadounidenses, de retroceder en la aplicación de medidas anticorrupción y de permitir que agricultores brasileños obtengan ventajas competitivas mediante el uso de tierras deforestadas ilegalmente, lo que, a su juicio, ha dificultado el acceso de trabajadores, productores y exportadores estadounidenses al mercado brasileño.

Brasil activa su ley de reciprocidad

La primera reacción del gobierno brasileño fue iniciar “inmediatamente” los trámites para aplicar la ley de reciprocidad en respuesta a los aranceles del 25 % decretados por Estados Unidos y que supondrá unas pérdidas de unos 11 mil millones de dólares.

“El 15 de julio de 2026 pasará a la historia de las relaciones entre Brasil y Estados Unidos como un hito lamentable”, señaló la Presidencia brasileña en una nota, compartida por el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva en sus redes sociales.

“No existe justificación para adoptar medidas unilaterales contra nuestro país. Según estadísticas del propio Gobierno estadounidense, Estados Unidos acumuló en los últimos 15 años un superávit de 424,500 millones de dólares en el comercio con Brasil“, aseveró el comunicado.

Brasil informó entonces que “iniciará de inmediato los trámites para activar los mecanismos previstos en la Ley de Reciprocidad”, y que “volverá a plantear el asunto en el marco del mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC)“.

Además, el texto recordó que, en 2025, un 76% de las importaciones procedentes de Estados Unidos entraron en el país sin pagar aranceles de importación, y que el gravamen medio aplicado efectivamente a los productos estadounidenses fue de apenas el 3.1%.

El Ejecutivo de Lula también salió en defensa de la regulación de las redes sociales (una de las causas argumentadas por EU porque perjudican a plataformas como X, WhatsApp o Facebook) y garantizó que no renunciará “a proteger a las familias y a los niños frente a la codicia de un puñado de ‘tecnooligarcas’”.

Lula y Bolsonaro se acusan mutuamente

El comunicado del gobierno acusó de ‘tarifazo’ a las maniobras de la familia Bolsonaro para esta nueva injerencia estadounidense, cuando faltan menos de tres meses para las elecciones presidenciales.

“Es lamentable constatar que el desafortunado desenlace de las investigaciones basadas en la Sección 301 forma parte de un relato construido con la activa colaboración de la familia Bolsonaro”, señaló la nota del Gobierno.

Y completó: “Son falsos patriotas que planearon y defendieron públicamente acciones contra nuestro país, movidos por objetivos electorales.

“No se puede amar a Brasil solo cuando se ganan las elecciones. Proteger nuestra soberanía es una obligación que está por encima de todos los partidos y de todas las tendencias. El Gobierno brasileño no vacilará en su deber de preservarla", respondió el Ejecutivo de Lula.

Por su parte, el hijo mayor y heredero político del exmandatario ultraderechista Jair Bolsonaro, aseguró que “Lula ya no está en condiciones de ser el presidente de Brasil. Estamos en un avión sin piloto. El (Joe) Biden brasileño está malhumorado, es irresponsable y se ha convertido en un peligro para nuestra nación”.

El primogénito de Jair Bolsonaro —el expresidente condenado a 27 años de cárcel e inhabilitado de por vida por golpismo contra Lula— siguió la línea marcada por el secretario de Estado de EU, Marco Rubio, quien responsabilizó a Lula del ‘tarifazo’ por “no negociar de buena fe”.

Eduardo Bolsonaro, otro de los hijos del exmandatario ultraderechista, también fue condenado el mes pasado por la Corte Suprema de Brasil a cuatro años de prisión en régimen inicial semiabierto por impulsar desde EU sanciones contra Brasil para torpedear el juicio contra su padre por golpismo.

Por último, Flávio envió una carta a la Administración Trump en la que pidió el aplazamiento de los aranceles hasta después de las elecciones ante el temor de que la medida favorezca a Lula.

Una vez en el poder, el obejetivo del nuevo presidente ultraderechista sería, además de indultar a su padre, someterse a la voluntad comercial de EU y meter al país en el Escudo de las Américas, para permitir intervenciones militares estadounidenses, en caso de que lo pida Washington.

De cumplir Trump el objetivo de meter a Brasil en su órbita, el siguiente y más ambicioso paso sería México.

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