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El alcalde de Cali, Alejandro Eder, confirmó que derivado del sismo de 7.4 grados al menos 26 edificios colapsaron

“No me quiero ir de aquí hasta saber qué pasó con mi hijo”; van 11 muertos por terremoto en Colombia

Decenas de personas buscan a sobrevivientes entre escombros de un edifició colapsado por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió este lunes a Colombia (EFE)

Tragedia en Colombia — Horas después de que se reportaron noticias del terremoto de 7.4 grados que azotó varias regiones de Colombia a las 7:34 horas de este lunes, una mujer, Mariela García, agarró su motocicleta y salió a buscar a su hijo Juan Pablo Arango, un estudiante de último año de la Universidad Santiago de Cali, luego de que lo llamara sin recibir respuesta, por lo que una corazonada la llevó hasta una vivienda convertida en escombros, frente a la que encontró estacionado el automóvil del joven al que sigue buscando.

Autoridades reportan al menos 111 muertos, 84 heridos, decenas de desaparecidos y al menos 26 edificios colapsados por este terremoto.

“Tenía una corazonada muy fuerte. No sabía qué pasaba, pero tenía que venir a buscarlo. Algo dentro de mí me decía que tenía que venir. Solo encontré su carro estacionado afuera de esta casa”, relató Mariela mientras esperaba noticias sobre Juan Pablo, que está a punto de terminar sus estudios y convertirse en odontólogo.

Esta madre permanece junto a los restos de la casa convertida en escombros y que varios universitarios comparten como residencia, y donde vecinos y organismos de socorro remueven ladrillos, piedras y materiales de la estructura en busca de su hijo y de otros jóvenes que, según las familias, podrían encontrarse atrapados bajo los escombros tras el terremoto de magnitud 7.4 grados.

MI ORGULLO

“Mi hijo es mi orgullo. Está a punto de graduarse de odontología, después de tantos esfuerzos, de tantos años de estudio. Él tiene muchos sueños y nosotros queremos verlo cumplirlos”, dijo.

La espera se ha convertido en una carrera contrarreloj para Mariela y las demás familias que han llegado hasta el barrio de Pampalinda, donde los trabajos de rescate avanzan mientras los allegados permanecen pendientes de cualquier señal que pueda indicar que sus seres queridos siguen con vida.

“Yo lo único que quiero es que me digan que lo encontraron. No me quiero ir de aquí hasta saber qué pasó con mi hijo”, afirmó.

Con el paso de las horas, familiares de otros estudiantes se acercaron a la zona en busca de noticias.

“Hay más muchachos ahí adentro. No solamente está mi hijo. Hay familias que también están esperando, que también tienen miedo. Necesitamos que nos ayuden a sacarlo”, pidió Mariela, quien agregó que “para una mamá, esperar aquí sin saber dónde está su hijo es una angustia que no se puede explicar”.

EMERGENCIA

El caso de Juan Pablo es uno de los rostros de la emergencia que dejó el terremoto en Cali, donde el alcalde, Alejandro Eder, confirmó que al menos 26 edificios colapsaron y anunció que se solicitó apoyo con equipos de rescate al Gobierno nacional y a otras ciudades capitales para reforzar las labores de atención y búsqueda.

La emergencia también golpeó la red hospitalaria de la ciudad, capital del departamento de Vale del Cauca. Según un informe preliminar de la Secretaría de Salud de Cali, siete Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) permanecían cerradas y evacuadas, mientras que otras 25 presentaban posibles daños estructurales que estaban siendo evaluados por equipos técnicos.

Ante esta situación, las autoridades declararon la alerta naranja en toda la red de salud de Cali y el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (CRUE) comenzó a coordinar la remisión de pacientes hacia instituciones con capacidad disponible.

La Alcaldía pidió a los ciudadanos permanecer, en lo posible, en sus viviendas para mantener despejadas las vías y facilitar el desplazamiento de ambulancias, bomberos, rescatistas y demás organismos de socorro.

ALBERGUE

También anunció la instalación de un albergue en la Plazoleta Jairo Varela para recibir donaciones de gafas de protección, guantes, cascos y colchonetas.

Pero para Mariela, que sigue esperando junto a los escombros de Pampalinda, toda la emergencia se resume en una sola pregunta: ¿dónde está su hijo?.

“Él es mi niño, mi orgullo. Yo solamente quiero volver a verlo, abrazarlo y decirle que aquí estoy. No voy a perder la esperanza mientras no me digan lo contrario”, concluyó.

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