
La campaña de ataques del Ejército de Estados Unidos contra supuestas embarcaciones del narcotráfico en el Caribe, frente a la costa de Venezuela, y posteriormente frente a las costas del Pacífico colombiano y ecuatoriano, cumple un año con un balance de al menos 227 muertos y con la novedad de la incorporación activa en este operativo de un país clave, Colombia, luego de la llegada al poder del “militarista” Abelardo de la Espriella.
El 2 de septiembre de 2025, el presidente estadounidense, Donald Trump, explicaba a periodistas en el Despacho Oval de la Casa Blanca que hacía apenas unos minutos el Pentágono había “neutralizado” una “embarcación que transportaba droga, una gran cantidad de droga” en el Caribe. Ese día lanzó una advertencia para “cualquiera que medite siquiera introducir drogas en Estados Unidos”. Cuatro meses después, el 3 de enero de 2026, el presidente venezolano Nicolás Maduro fue capturado por fuerzas militares de Estados Unidos y espera juicio acusado de liderar un misterioso Cártel de los Soles.
La consecuencia de su captura fue la sumisión a Washington del nuevo gobierno chavista, encabezado por Delcy Rodríguez en la presidencia y su hermano Jorge Rodríguez como jefe de la Asamblea Nacional, con tal de no perder el poder, aunque ello suponga una nueva traición al pueblo: la entrega de parte de la riqueza petrolera venezolana a EU.
Pero donde el cambio de protagonistas promete ser más decisivo es en la vecina Colombia. Nada más jurar su cargo como presidente, el pasado 7 de agosto, el ultraderechista De la Espriella anunció la incorporación del país en el Escudo de las Américas, coalición creada por Trump para legalizar una posible intervención militar en los 14 países latinoamericanos afines a su ideología, con la excusa de perseguir a los cárteles de la droga.
La entrada de Colombia augura un segundo año más agresivo en el combate marítimo contra el narcotráfico, pero que podría ser también el preludio de campañas terrestres con presencia de tropas estadounidenses en el arco norte sudamericano —Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú—, con la venia de sus líderes, incluidos el ecuatoriano Daniel Noboa y la peruana Keiko Fujimori.
Con el cambio de gobierno en Bogotá no solo se acabaron las denuncias contra bombardeos de embarcaciones y sus tripulantes sin el debido proceso judicial, sino que las fuerzas colombianas pasarán a colaborar.
Nuevo eje Washington-Bogotá
La “luna de miel” entre Trump y De la Espriella va mucho más allá de pactos anteriores para combatir el narcotráfico, como el Plan Colombia de Andrés Pastrana, firmado en 1999 y prorrogado por sus sucesores Álvaro Uribe e Iván Duque.
La nueva alianza militarista se concretó el pasado jueves y viernes con la visita a Colombia del general Francis Donovan, jefe del Comando Sur de EU, quien se reunió con el nuevo ministro de Defensa, Jorge Mora, un general retirado que promete tolerancia cero con las guerrillas y los cárteles.
“La visita del comandante Donovan reafirma el compromiso de seguir trabajando unidos contra los narcoterroristas, los cárteles y todas las organizaciones criminales que pretenden sembrar violencia”, destacó el ministro de Defensa colombiano tras su encuentro con Donovan.
Uno de los puntos fuertes de la visita del jefe del Comando Sur de EU a Colombia fue su presencia en Tumaco, una ciudad en la costa del Pacífico que se ha convertido en una de las vías más importantes del narcotráfico con salida al océano. Su ubicación estratégica la ha convertido en una zona de gran presencia de grupos armados, incluidos el ELN, el Clan del Golfo y las disidencias de las FARC, todas organizaciones declaradas terroristas por Washington.
Según reveló este martes el diario El Tiempo, desde Tumaco se abordó la posibilidad de trasladar radares para detectar a las embarcaciones que se dedican al narcotráfico.
“La ubicación de esos sistemas en Tumaco permitiría seguir movimientos de semisumergibles y lanchas desde una zona utilizada como punto de salida de cargamentos de droga y entregar inteligencia a las unidades colombianas”, sostiene una fuente citada por el diario bogotano.
Base militar binacional Ecuador-Colombia
Donovan también visitó San Lorenzo, una ciudad de Ecuador cerca de la frontera con Colombia. Allí se celebró una reunión tripartita en la que también estuvo el ministro de Defensa ecuatoriano, Gian Carlo Loffredo. Los países acordaron fortalecer la presencia militar en la zona y estrechar la cooperación en inteligencia para combatir a los cárteles.
“La zona fronteriza entre el suroeste de Colombia y el noroeste de Ecuador es un importante corredor para el tráfico de cocaína por parte de algunas de las organizaciones más violentas del mundo. Hoy, en el corazón de la región, el comandante Donovan se reunió con fuerzas élite para perfeccionar una estrategia conjunta destinada a combatir las operaciones y los líderes de los cárteles”, publicó la cuenta del SOUTHCOM en X.
Además de estos anuncios informales, el diario ecuatoriano Expreso reveló que durante el encuentro entre los tres países se sopesó la idea de crear una base militar binacional entre Colombia y Ecuador, sin aportar más detalles.
Coalición contra los Cárteles
Mientras tanto, una fuente de la Casa Blanca celebró el primer aniversario de la campaña de bombardeos a “narcolanchas” anunciando el establecimiento de la Coalición contra los Cárteles de las Américas, conformada por Estados Unidos y otros 18 países de Latinoamérica y el Caribe, que anticipa campañas aún más agresivas.
“La victoria consiste en que todo el territorio de nuestros socios esté bajo el control de esos Gobiernos afines. En otras palabras: cuando Colombia sea capaz de controlar su propio territorio, y no los cárteles; cuando Ecuador pueda controlar su territorio, y no los cárteles; o cuando Venezuela controle su territorio, y no los cárteles”, explicó un funcionario estadounidense en una llamada con motivo del aniversario de Lanza del Sur.
La fuente explicó que la campaña ha deparado “reducciones récord” en las actividades marítimas ilícitas detectadas por el Comando Sur, lo que incluye un 65 % menos en el Caribe occidental, un 60 % menos en el Caribe oriental y casi el 50 % en las costas del Pacífico.
“Los estamos obligando a cambiar de ruta. Los estamos obligando a gastar más dinero. Los estamos obligando a asumir mayores riesgos”, sentenció con respecto a la presión ejercida por la operación sobre los cárteles y bandas, de los cuales una veintena han sido declarados como organizaciones terroristas extranjeras por Washington desde el retorno de Trump al poder en enero de 2025 (con información de EFE, El País, El Tiempo y Expreso).