
El sufrimiento del pueblo palestino en Gaza alcanzó una nueva cota tras revelarse una nueva amenaza: el peligro de colapso de los edificios que fueron bombardeados por Israel durante los meses de bombardeos masivos. La madrugada de este miércoles, al menos 21 personas que se quedaron sin vivienda tras ser bombardeadas por Israel murieron y otra veintena sigue sin ser rescatada de los escombros de un edificio residencial de seis plantas que colapsó en la ciudad de Gaza.
Según los datos ofrecidos por el hospital Al Shifa y el Ministerio de Sanidad gazatí, entre los fallecidos hay 8 niños, 14 personas más resultaron heridas y 10 sobrevivieron al derrumbe de un edificio, que tuvo lugar en un inmueble de la zona oeste de la ciudad, casi en su totalidad destruida por los 22 meses de bombardeos israelíes que comenzaron tras el ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023.
El edificio —que irónicamente se llamaba “Felicidad”— se encontraba en la calle Al Sinaa de la capital gazatí y en él residían alrededor de un centenar de personas. Se trataba de un inmueble del que solo quedaba su esqueleto, sin ventanas, y que familias de desplazados en Gaza usaban para vivir cubriendo los huecos con plásticos y cartones.
Dos mil edificios al borde del colapso
“Advertimos del riesgo de que se produzcan otros derrumbes como este, ya que en la Franja de Gaza, en las zonas habitadas por la población, hay cerca de 2,000 edificios en estas condiciones, y todos ellos están llenos de ciudadanos”, dijo el portavoz de la Defensa Civil de Gaza, Mahmud Basal, en declaraciones a los medios junto a las ruinas del edificio, donde se siguen buscando personas atrapadas.
Las mismas fuentes indicaron que no tienen esperanza de encontrar a más supervivientes bajo los escombros en Gaza, ya que desde hace horas no han conseguido escuchar voces de ellos.
Las autoridades advirtieron de que se repitan tragedias parecidas, no solo por el nivel de destrucción en el que se encuentran muchos edificios de varias plantas, sino por las detonaciones que Israel lleva a cabo en edificios cercanos dentro de la zona de Gaza bajo su control, el cambio de temperaturas y el hecho de que no estaban construidos para alojar a decenas de personas.
Solo tres excavadoras en toda la Franja
Los rescatistas trabajan con tres máquinas excavadoras, que según fuentes de la Defensa Civil son las únicas existentes en la Franja de Gaza debido a las dificultades que impone Israel a la entrada de material en el enclave palestino.
El derrumbe se produjo sobre las dos de la mañana, pero hasta las 8:30 las máquinas no llegaron al lugar, ya que estaban en zonas alejadas del centro de Gaza. Además, cada dos horas tienen que hacer pausas debido a la escasez de aceite de motor en la Franja, que los obliga a parar las máquinas para que se enfríe el motor.
Junto al edificio, el director de Defensa Civil, Mohamed Basal, pidió “con carácter urgente” que se facilite el equipo de rescate necesario para las operaciones, tanto en el inmueble derrumbado esta madrugada como en los escombros de otros que aún albergan miles de cadáveres.
“Esperamos que el mundo se dé cuenta de la gravedad de esta cuestión”, añadió Basal, quien recordó que las familias que habitaban en el edificio dañado lo hacían por falta de alternativas de vivienda y de espacios suficientes para establecer centros de acogida.
1.7 millones de gazatíes viven en campamentos o entre escombros
La mayoría de la población de Gaza vive desplazada en tiendas de campaña o en malas condiciones en edificios dañados por los ataques israelíes, según la ONU. El Site Management Cluster (SMC), una plataforma de coordinación humanitaria vinculada al sistema de Naciones Unidas, sitúa a los desplazados en 1.7 millones de personas, de una población de unos 2 millones de habitantes.
Tras casi tres años de ofensiva israelí, que sigue atacando a diario Gaza a pesar del alto el fuego, alrededor del 80 % de la infraestructura en Gaza está dañada parcial o totalmente.
El director de la Defensa Civil de Gaza denunció las restricciones de Israel a la hora de dejar entrar en Gaza materiales de refugio. “No hay casas disponibles, e Israel continúa imponiendo restricciones y vetos a la entrada de caravanas o viviendas temporales en la Franja”, dijo.
Según Basal, las organizaciones internacionales con las que se han puesto en contacto afirman que no hay suficiente material para establecer refugios temporales y que también falta espacio en un territorio ocupado en un 70 % actualmente por Israel. Por eso, afirmó que, mientras no cambie la situación, los refugiados tendrán que seguir viviendo en edificios con riesgo de derrumbe.
“O estos edificios los protegerán y los mantendrán con vida, o se derrumbarán y los matarán. No estamos hablando de un número pequeño; estamos hablando de miles de personas que viven en estas zonas peligrosas desde el amanecer hasta la noche” (con información de EFE).