
El nuevo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Kevin Warsh, se enfrentaba al dilema de agradecer su nombramiento al presidente Donald Trump con una bajada de las tasas de interés para reactivar la economía, o demostrar su independencia con una subida de las tasas para frenar la inflación y la escalada de los precios. Optó por lo segundo.
Este miércoles, la Fed anunció una subida de 25 puntos básicos de las tasas de interés, cuando quedan apenas 48 días para las elecciones intermedias, donde está en juego el control republicano de las dos cámaras del Congreso.
El precio del dinero en Estados Unidos pasa así a una franja de entre el 3.75% y el 4%, la primera alza en más de tres años. La última fue en julio de 2023.
La Fed de Warsh demuestra con este paso su compromiso en la lucha contra unos precios que llevan más de cinco años sin acercarse al objetivo del 2%.
Es muy probable que la decisión desate la furia de Trump, que el martes ya arremetió contra el Tribunal Supremo —y especialmente contra los tres jueces conservadores que él había nombrado en su primer mandato— por llevarle la contraria en su intento de cambiar las normas del voto por correo a punto de celebrarse las elecciones del 3 de noviembre.
Se le han rebelado los tres jueces, y ahora también le sale respondón el sustituto de Jerome Powell, otro nombramiento del republicano al que posteriormente se dedicó a insultar.
Trump elevó hace unos días sus amenazas contra la Fed, un organismo cuya independencia del poder ejecutivo ha sido refrendada por el Tribunal Supremo. El presidente dijo que si no había un recorte drástico en los tipos de interés, entonces paralizaría una parte considerable del comercio estadounidense.
“Bajen los tipos o dejaré de comerciar con los países con los que tenemos déficit; algo que el Tribunal Supremo, en su ridícula y muy costosa decisión sobre aranceles, reconoció que el presidente puede hacer”, escribió Trump en un confuso mensaje en su red social, Truth.
Ese mismo día, desde el Despacho Oval, se quejó de que otros países tuvieran intereses más bajos que Estados Unidos, y pidió “patriotismo” a la Fed.
La guerra de Trump y el precio de la gasolina
La guerra que EU declaró a Irán (tras convencer el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, al magnate republicano) se alarga sin que nadie le vea una salida a corto plazo, y la extensión del conflicto entre los rebeldes hutíes de Yemen ha consolidado el precio del petróleo por encima de 100 dólares, lo que encarece el galón de gasolina en EU y amenaza con más tensiones inflacionistas.
Distintos analistas habían advertido antes del viernes que, si Warsh quería mantener la credibilidad de un organismo capaz de reaccionar sin sufrir injerencias políticas, estaba obligado a elevar los tipos.
De lo contrario, habría complacido a Trump y quizás habría impulsado algo las perspectivas de crecimiento a largo plazo, pero habría alejado la perspectiva de contener los precios y, sobre todo, habría hecho un profundo daño a la autonomía de la Fed (con información de EL PAÍS).