
El uso de la Continuación Voluntaria en el Régimen Obligatorio, conocida como Modalidad 40 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), bajo la estrategia de cotizar únicamente un año con el salario máximo registrado, puede resultar en una afectación financiera para los trabajadores; en otras palabras, ser una mala inversión.
Expertos en pensiones advierten que esta práctica suele generar expectativas erróneas de una pensión elevada que no corresponden con la realidad del cálculo legal.
El motivo técnico detrás de este resultado radica en las reglas de operación de la Ley del Seguro Social de 1973. Para determinar el monto de la pensión, el IMSS no toma en cuenta únicamente el último salario registrado, sino el promedio salarial de las últimas 250 semanas cotizadas, lo que equivale aproximadamente a los últimos cinco años de vida laboral.
Al ingresar solo 12 meses con la Unidad de Medida y Actualización (UMA) al tope, ese año con aportaciones altas se promedia con los cuatro años anteriores de salarios más bajos, disminuyendo significativamente la cuantía final.
El costo de oportunidad y los incrementos graduales
Invertir en la Modalidad 40 a su nivel máximo implica un desembolso mensual considerable que ha ido en aumento debido a las reformas fiscales y de seguridad social.
Realizar este gasto fuerte durante un periodo corto (un solo año) representa un alto costo de oportunidad, ya que el dinero invertido no genera un retorno proporcional en el monto de la pensión mensual que otorgará el instituto.
Para que la Modalidad 40 cumpla con el objetivo de elevar en esencia el ingreso en el retiro, los asesores patrimoniales recomiendan mantener la cotización máxima por un plazo mínimo de tres a cinco años completos.
De esta forma, el salario promedio de las últimas 250 semanas se eleva de manera uniforme, optimizando la inversión realizada por el derechohabiente.
Requisitos esenciales para la inscripción
Para los trabajadores amparados bajo la Ley de 1973 que evalúen la contratación de este esquema, el proceso requiere cumplir rigurosamente con las siguientes condiciones de control administrativo:
- Baja laboral: No tener una relación de trabajo activa subordinada ante el IMSS.
- Semanas cotizadas, es decir, contar con un mínimo de 52 semanas cotizadas en los últimos cinco años previos a la fecha de la solicitud de baja.
- La vigencia de derechos implica no haber dejado pasar más de cinco años consecutivos desde la última baja laboral para poder contratar la continuación voluntaria.
Ante este panorama, la recomendación de los expertos es clara: antes de iniciar cualquier pago ante el IMSS, es fundamental realizar un estudio de proyección financiera. Evaluar el número de semanas cotizadas y trazar una estrategia de inversión a mediano plazo (de tres a cinco años) marcará la diferencia entre asegurar un retiro digno o perder los ahorros en una mala decisión.