
La depresión masculina continúa siendo uno de los trastornos menos reconocidos y atendidos, ya que en lugar de manifestarse como tristeza o llanto, en los hombres suele expresarse mediante irritabilidad, enojo constante, aislamiento, jornadas excesivas de trabajo, abuso de alcohol u otras sustancias, alteraciones del sueño o molestias físicas que con frecuencia son confundidas con otros problemas de salud.
Gerardo Cabrita, gerente médico de Adium México, señaló que la depresión en los hombres suele pasar inadvertida, porque muchas veces no cumple con la imagen tradicional que tenemos de esta enfermedad.
“En lugar de expresar tristeza, algunos pacientes manifiestan irritabilidad. Esto hace que tanto ellos como sus familias tarden más en identificar que existe un problema que requiere atención profesional”.
Lo anterior, ocurre, porque en muchos de los casos a los hombres se les enseñó que llorar era una señal de debilidad, o que expresar emociones era sinónimo de fragilidad y que la mejor manera de enfrentar cualquier problema era “aguantarse”, lo que hoy
tiene consecuencias que van más allá del ámbito emocional y está contribuyendo a que miles de hombres vivan la depresión en silencio.
Al respecto, es importante mencionar, que con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2023 se registraron 9,072 suicidios en México, de los cuales 80.6% correspondieron a hombres, es decir, aproximadamente ocho de cada diez casos, ocurrió en varones.
Los grupos de 15 a 24 años y de 25 a 34 concentraron el mayor porcentaje de suicidios, con 24.4% y 28.1%, respectivamente, que pone de manifiesto la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, detección oportuna y atención en salud mental.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que la depresión es uno de los trastornos mentales más frecuentes en el mundo y que millones de personas no reciben tratamiento debido al estigma, la falta de información y las barreras para acceder a servicios especializados.
En el caso de los hombres, el peso de los estereotipos de género continúa dificultando que expresen su malestar emocional o soliciten ayuda.
El impacto de la depresión no tratada afecta el bienestar individual y, con ello, las relaciones familiares, la convivencia con la pareja e hijos, el desempeño laboral y la salud física, incrementando el riesgo de enfermedades cardiovasculares, consumo problemático de sustancias y suicidio.
Ante ello, dijo, el llamado es a las familias, empresas, instituciones educativas y centros de trabajo para construir entornos donde hablar de emociones sea una práctica cotidiana y no un motivo de vergüenza. Cambiar expresiones como “los hombres no lloran”, “échale ganas” o “eso se te va a pasar” puede parecer un gesto pequeño, pero contribuye a reducir el estigma y favorecer que más personas busquen ayuda a tiempo, ya que, enfatizó la depresión es una enfermedad tratable y, como cualquier otro padecimiento, requiere atención profesional, con la posibilidad de que al detectarla oportunamente puede mejorar la calidad de vida de las personas.