
La violencia que enfrentan estudiantes del bachillerato de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) no se manifiesta de la misma manera entre mujeres y hombres.
Mientras las alumnas reportan con mayor frecuencia experiencias relacionadas con acoso sexual, bullying y exclusión, los estudiantes varones señalan más casos de agresiones físicas, amenazas y humillaciones, de acuerdo con los resultados preliminares de la Encuesta de conocimiento sobre los cuidados entre la población estudiantil del bachillerato de la UNAM.
El estudio forma parte del proyecto “Por una universidad de cuidados”, desarrollado durante los últimos cinco años por un equipo interdisciplinario encabezado por la investigadora Estela Roselló Soberón, del Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) y del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM. La investigación busca generar diagnósticos que permitan fortalecer una cultura del cuidado y el bienestar dentro de la comunidad universitaria.
¿Qué tipo de violencia reportan mujeres y hombres?
De acuerdo con el informe, las formas de violencia no afectan por igual a toda la población estudiantil.
Entre las mujeres, las experiencias más frecuentes fueron:
- Ser ignoradas: 46.79%.
- Humillación: 46.47%.
- Bullying: 42.69%.
En contraste, entre los hombres destacaron:
- Humillación: 51.84%.
- Ser ignorados: 35.43%.
- Golpes: 31.87%.
El documento también señala que, en términos generales, entre las mujeres sobresalen el acoso sexual, el bullying y la experiencia de ser ignoradas, mientras que entre los hombres destacan algunas formas de agresión física, amenazas y distintas expresiones de humillación.
El transporte y los trayectos siguen siendo puntos de mayor vulnerabilidad
Los resultados muestran además que la percepción de inseguridad rebasa los límites de los planteles.
Entre las mujeres, 35.48% manifestó haberse sentido violentada en la calle, 32.28% en el transporte público y 26.64% en espacios públicos. En los hombres, esos porcentajes fueron de 24.31%, 15.55% y 15.58%, respectivamente.
El informe concluye que las paradas del transporte público y los trayectos cotidianos concentran algunas de las percepciones más débiles de cuidado, con una desventaja particularmente visible para las estudiantes.