Escenario

Abel Pintos llega con 11 a México

“Para mí no se trata de salir a vender algo, sino contarles a quienes quieran escuchar qué es lo que estoy haciendo, de qué va el disco, qué me pasó haciéndolo y en qué lugar como ser humano me agarra”

Retrato de un hombre con barba y sombrero
Retrato de un hombre con barba y sombrero Retrato de un hombre con barba y sombrero (La Crónica de Hoy)

La numerología de Abel Pintos impresiona: 32 años; 20 dedicados a la música. 17 premios Gardel. 11 discos. 11 también es el nombre de su más reciente producción, la primera que se edita en México, con el mismo número de canciones conformándolo.

Para seguir con las cifras, 11 son los conciertos que en noviembre dará en su natal Argentina, en el Teatro Ópera, todos con boletos agotados. ¿Qué tanto es esto? Para ponerlo en perspectiva, si hubiera hecho una sola fecha, por ejemplo, hubiera bastado para llenar el Palacio de los Deportes –al que le caben 20 mil personas–, y todavía dejar a unos cientos afuera.

Pero este éxito no ha elevado al cantautor ni lo ha hecho perder el piso, afirmó a Crónica. “Para mí no se trata de salir a vender algo, sino contarles a quienes quieran escuchar qué es lo que estoy haciendo, de qué va el disco, qué me pasó haciéndolo y en qué lugar como ser humano me agarra. Si a los demás eso les gusta, pues genial. Yo estoy aquí porque es lo que me encanta y divierte”.

La carrera de este músico comienza desde niño, por lo que su crecimiento musical y personal han ido siempre de la mano, alimentándose uno del otro. “Parte de mi niñez y adolescencia, incluso mi ingreso a la adultez, lo experimenté a través de la música. Fue algo muy feliz para mí” comentó el argentino y señaló el que fue su temprano objetivo: “No quería que la música fuera solamente mi trabajo o mi profesión, sino que fuera mi camino en la vida; mi forma de ver las cosas y entenderlas, experimentarlas”.

“En esta etapa estoy muy atento a cómo me relaciono con los demás y conmigo mismo” reveló Pintos entre las formas cómo entiende y experimenta las cosas ahora mismo. “Estoy atento al valor que tiene el hecho de respetar las individualidades: para amarnos, querernos, aceptarnos por lo que somos y no por interés. Eso me está sucediendo a mí y de eso hablo en el disco”.

Eso por un lado, pero llegar a la canción concretamente es otra experiencia para Abel: “Yo soy medio melómano y paso mucho tiempo leyendo. Todo eso me nutre y lo uso como herramientas, pero cuando escribo una canción lo primero que me ocupa es qué quiero decir. La canción me aborda y trabajo la letra, después busco si tiene la carga estética que deseo y al final construyo lo demás. Me gusta mucho la idea de que una canción pueda ser valorada con música y sin ella, es un punto de referencia importante para mí.”

Por ahora, Abel Pintos se concentra en el día a día–“ayer fue hermoso, pero hoy es mucho mejor para mí”–, y en seguir trabajando, “pero no sólo en el trabajo: hay que trabajar la vida, la actitud, el punto de vista, las emociones. Y no sólo como una responsabilidad, hay que hacerlo para crecer. Para mí es divertido hacerlo”, cierra el músico.

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