Escenario

El Sueño del Mara’akame, el universo mágico de las comunidades hiucholes

La cinta ganó el Ariel a Mejor Ópera Prima y Mejor Música Original en 2017. Recorrió más de 30 festivales nacionales e internacionales.

Un joven indígena camina por las montañas de México.
Un joven indígena camina por las montañas de México. Un joven indígena camina por las montañas de México. (La Crónica de Hoy)

El Sueño del Mara’akame, ópera prima de Federico Cecchetti, ofrece una historia inspiradora y profunda para comprender cómo los grupos indígenas atesoran su cultura y tradiciones. Se observa cómo luchan por mantener viva su lengua y creencias para no desaparecer en estos tiempos modernos.

El cineasta, además de proyectar una conmovedora historia, logró una excelente fotografía, música, edición y ritmo. En 2017, la cinta fue premiada con el Ariel a Mejor Ópera Prima y Mejor Música Original. La película ha recorrido más de 30 festivales nacionales e internacionales y por fin tendrá su estreno nacional el próximo 17 de mayo en la salas cinematográficas del país.

La aventura de narrar una historia de la cosmovisión wixárica (huichol) surgió por la curiosidad que tuvo el director de conocer más de cerca las tradiciones de estas comunidades indígenas, que a través de los sueños pueden cantar, jugar y hasta sanar.

De acuerdo con la cultura huichol, un mara’akame representa un sacerdote, da luz o fuego a la comunidad. Utilizan el peyote como visión espiritual con el mundo terrenal. “Para la cultura wixárika es importante dar a conocer sus tradiciones, cómo viven  y cuál es su concepto de vida. Ellos tienen una conciencia muy clara, son los guardianes de la tierra porque todos los días rezan y hacen actividades ceremoniales con la finalidad de que permanezca en equilibrio el cosmos”, expresó Cecchetti.

La historia se centra en Nieri, un joven indígena huichol, cuyo sueño es tocar con su banda musical en un concierto en la gran Ciudad de México. Pero su padre, que es un mara’akame, tiene otros planes para él, pues debe seguir su tradición y encontrar al “venado azul en sus sueños”, para así poder aprender a sanar y convertirse en mara’akame. Nieri viaja a la gran ciudad donde al estar completamente perdido encontrará su visión.

Para la realización de esta película, Cecchetti tuvo un primer acercamiento con Antonio Parra, quien es un mara’akame huichol que estaba de visita en la localidad de Milpa Alta. Tiempo después, el cineasta decidió viajar a la comunidad de Cebolleta, Jalisco, lugar donde vive don Toño, como todos cariñosamente le llaman.

Aún sin tener un concepto claro de la historia, el cineasta duró varios días en la región, poco a poco descubrió que existía una inquietud muy usual entre los jóvenes: La música. “En la comunidad existen muchos grupos musicales y están integrados por jóvenes, sin duda existe el talento, así que empecé a descubrir unas bandas súper buenas. Fue entonces cuando decidí escribir una historia que reflejara la cultura, las tradiciones, pero también los sueños y las ilusiones que existen entre los adolescentes”, relata el creador.

Antonio Parra y Luciano Bautista son los protagonistas de la historia, ellos son actores no profesionales pero “fue una experiencia muy interesante” para Federico, quien siempre se apoyó en don Toño para comprender mejor las raíces de la comunidad indígena.

“Toño participó desde que escribimos el guion, siempre lo consultaba para saber qué es lo que hace un mara’akame. Poco a poco se convirtió en un productor, pero espiritual, porque asistimos a los lugares sagrados y orábamos para que el proyecto se manifestara”, dijo el joven realizador.

Por su parte, don Antonio relata que para comprender mejor las ideas del cineasta tuvo que realizar dibujos en un cuaderno. La comunidad quería revelar y dar a conocer que el lugar central de ceremonias estaba en peligro debido a las minas que existen en Wirikuta y como contexto de la historia se aborda esta problemática.

Tan importante es Wirikuta que, en 1999, fue declarado por la UNESCO uno de los 14 sitios naturales sagrados del mundo que deben ser protegidos.

Sin duda, el tema de la película es universal y está hecho para todo el público porque relata la vida de un adolescente en la etapa de trasgresión de valores familiares y culturales. Luciano, el adolescente inquieto expresó su alegría de haber participado en la película “cuando estaba haciendo las cosas no sabía para qué y por qué lo hacía. Fue una sorpresa verme en la pantalla, me encantaría seguir actuando”, mencionó.

El Sueño del Mara’akame fue filmada en Jalisco dentro de la comunidad huichol de San Andrés Cohamiata, San Luis Potosí (Desierto de Wirikuta) y en la Ciudad de México.

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