Escenario

La intensidad del Festival Pulso GNP 2019: Clima, música y ánimos

Por segunda ocasión se llevó a cabo el Festival Pulso GNP en el Antiguo Aeropuerto de Querétaro, el pasado sábado 18 de mayo y pese a apostar a fórmulas seguras como Interpol, Wolfmother, Mon Laferte, Caifanes y Mi Banda El Mexicano, que han sido exitosos headliners de otros festivales mexicanos, la edición tuvo algunos altibajos que caben ser mencionados.

El cantante de rock Morrissey se presenta en concierto.
El cantante de rock Morrissey se presenta en concierto. El cantante de rock Morrissey se presenta en concierto. (La Crónica de Hoy)

Por segunda ocasión se llevó a cabo el Festival Pulso GNP en el Antiguo Aeropuerto de Querétaro, el pasado sábado 18 de mayo y pese a apostar a fórmulas seguras como Interpol, Wolfmother, Mon Laferte, Caifanes y Mi Banda El Mexicano, que han sido exitosos headliners de otros festivales mexicanos, la edición tuvo algunos altibajos que caben ser mencionados.

Pasadas las 14:00 horas, Budaya subía al Casa Bacardí para inaugurarlo, sin mucha audiencia frente al escenario. S7N intentó lo mismo arriba del principal Vivir es Increíble, aunque la banda metalera ha demostrado tener buena respuesta por parte del público en otros festivales como la vez de la Carpa Intolerante del Vive Latino en 2015, donde abarrotó la zona; en esta ocasión no fue el caso.

Parecía que el sol no ayudaba a las presentaciones, ya que mantuvo a gran parte del público asistente debajo de las pocas plataformas y estructuras que ofrecían un poco de sombra, los casos de insolación entre los asistentes no escatimaron la larga fila de la zona de Hidratación colocada al centro del festival, que no pareció ser suficiente para mitigar el impacto que la exposición solar provocó en algunos que no dejaron de entrar y salir de Servicio Médico.

A las 15:30 pm los colombianos de La Toma lograron convertirse en el primer número más energético de la edición. La situación no fue fácil, las complicaciones también la hicieron una de las que tuvo más tropiezos, pues luego de que Camilo Patiño (vocalista) y compañía subieran al escenario, el audio del otro escenario continuó encendido por algunos instantes, los micrófonos no fueron encendidos sino hasta después de que los metales comenzaron a tocar, acto que el público no solo agradeció sino que motivó.

No obstante Patiño no dejó de mover la cabeza en negativa a las dificultades que presentó su micrófono durante los primeros temas, aun así los originarios de Medellín se alinearon frente al público y continuaron con el espectáculo, mismo que estalló entre ritmos de ska, reggae, rock y diversas fusiones. Pronto un círculo de fanáticos se formó entre el público, mientras temas como “Creo” y “Bomba” llamaron la atención de los curiosos que continuaban llegando al festival. Y aprovechando esa atención no perdieron la oportunidad para lanzar un par de palabras sobre la situación fronteriza que vive Latinoamérica actualmente, como preámbulo para tocar “El patio de atrás”.

Ya con mejores ánimos, la banda española Izal tuvo mejor respuesta que sus antecesores Los Blenders, en el escenario Casa Bacardí. La ausencia de Emanuel Pérez Gato en el bajo fue evidente al ser sustituido por Sergio Santabárbara, por esta ocasión –debido a asuntos personales– sin embargo eso no mermó el desempeño de los madrileños arriba del escenario, quienes respondieron al cálido recibimiento del público con canciones como “Autoterapia”, tema que da nombre a su actual gira, y “Magia y efectos especiales”, por mencionar algunas.

Por su parte, la agrupación venezolana Los Mesoneros mostró su emoción tras haber vuelto a la ciudad queretana, llenando la tarde con tonos bajos y melancólicos de temas como “Exprópiese”, “Indeleble” y “Solo”. Pero fue Little Jesus quien mantuvo a la expectativa a la audiencia presente, que pese al malestar de garganta de Santiago Casillas (vocalista), éste se esforzó para alcanzar los agudos de “TQM”, originalmente realizados por Ximena Sariñana en colaboración con Elsa y Elmar. Haciendo un repaso por sus discos anteriores con “La magia”, “Pesadilla”, “Mala onda”, en ésta última desató la euforia durante su solo de guitarra. También aprovecharon para hacer sonar canciones de su más reciente producción Disco de Oro (2019), incluyendo el tema homónimo al álbum así como el reciente sencillo “Fuera de lugar”, realizado con Girl Ultra.

Posteriormente Centavrvs tuvo que librar la batalla en el horario con Siddhartha sin obtener éxito, pues mientras Jorge Gonzalez Ibarra (Siddhartha) acaparó la atención del público que se trasladó luego de ver a Little Jesus, hasta el otro extremo del festival; el proyecto original de Demián Gálvez y DJ Rayo tuvo la desventaja de los desperfectos en el audio del escenario Pulso, donde más tarde Rhye daría la impresión de detener su presentación, debido a los mismos motivos.

Para fortuna de los fanáticos del canadiense Mike Milosh, éste subió al escenario junto con el resto de los músicos que integran Rhye, sobrepasando los diez minutos de retraso, y comenzó los intentos por evitar viciar el sonido. Con evidente disgusto hacia el equipo de producción y staff, decidió continuar y mostrar su gratitud al público que insistente, paciente y entusiasmado esperó para bailar y celebrar la caída del sol al sonido del icónico tema “The Fall”, entre otros.

Fue así que los retrasos comenzaron a hacerse presente en algunos de los escenarios, problemas en el audio que pueden parecer comunes en los festivales hoy en día, significan detalles que podrían restar puntos al festival que han pronunciado como “uno de los más prometedores” por su selección nacional e internacional, considerando que es su segunda edición y asumiendo que pretende crecer proporcional al resto de la dinastía Ocesa (Vive Latino, Coordenada, Corona Capital, Pa’l Norte, etc).

Por otro lado, el auge de Camilo Séptimo en los últimos cinco años demostró su alcance, siendo de los espectáculos más numerosos en audiencia hasta ese momento, al mismo nivel de popularidad que el proyecto alterno de Sabo Romo con su Rock en tu Idioma Sinfónico Vol. 2.

La presentaciones más esperadas se hicieron notar con emoción, impaciencia y adrenalina. Wolfmother hizo lo propio y sin defraudar, Andrew Stockdale erizó más allá de los chinos de su vasta cabellera, con sus increíbles solos de guitarra e interpretación arriba del escenario. Dentro del setlist no pudo faltar el tema ganador al Grammy en 2007, “Woman”, el cual fue previamente anunciado con un “Chichis para la banda” que gritó el vocalista australiano.

Quien también desató adrenalina (y polémica) sobre el escenario, no solo con sus temas, fue la chilena Mon Laferte, a través de una encendida declaración con la que pretendió calmar a la audiencia que para esa hora ya exigía ver a Interpol sobre dicho escenario: “A ver, en buena onda no estén mamado con Interpol, ya vienen, ya saben la hora, no mamen. Está el horario publicado, el que quiera ver a Interpol se tiene que esperar, wey, no mamen. Ahorita nos toca a nosotros”, dijo instantes antes de tocar “Amárrame”.

Pero quienes la pasaron de mucho mejor humor fueron los asistentes a White Lies, que acompañados de una luna rojiza que poco a poco se escondió tras las nubes, sobrepasaron el límite frente al escenario, aún en la periferia hubo quienes se conformaron con escuchar “Tokyo”, “Is my love enough” o “Hold Back Your Love”, a la distancia, con tal de poder disfrutar de la música en vivo de la agrupación londinense; lo cual evidentemente resultó en la obstrucción del tránsito, al ser uno de los escenarios que se encontraban al centro del venue.

Y si de melancolía se trata, Caifanes son los estelares que llevan orgullosos ese estandarte, viviendo de las glorias de sus temas icónicos como “Afuera” o “Aquí no es así”, donde contaron con la participación de Cecilia Toussaint.

Finalmente llegó el momento de la esperada agrupación neoyorkina, Interpol que fuera de las luces fúnebres que suelen usar durante sus presentaciones en vivo (sobre todo en festivales), el cuarteto se dejó ver y disfrutar jugando con las canciones esperadas de su repertorio: “Evil”, “Obstacle 1”, “Slow hands”, “All the rage back home”, por mencionar algunas.

La respuesta del público al término de la presentación de Paul Banks y compañía, no dejó de recibir elogios, sobre todo de aquellos que jamás habían presenciado un concierto de la banda; algo por lo cual este tipo de eventos puede resultar en la opción para comunidades como la de Querétaro, donde así como el Vive Latino en sus inicios, tendrán la oportunidad de disfrutar de proyectos extranjeros con calidad, en su localidad.

Al cierre, Los Auténticos Decadentes y Mi Banda el Mexicano concluyeron la fiesta al calor de los ritmos bailables y el sazón de los presentes, que con todo y los detalles climáticos y de logística –a veces imperceptibles para la mayoría de los asistentes– el público se mostró satisfecho y con la promesa de una tercera edición.

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