Cultura

Tamayo y su éxtasis del color llegan al Museo de Arte Moderno

La exposición retrospectiva está conformada por 50 obras y revela los diversos caminos creativos de Rufino ◗ Es su experiencia íntima y transfiguradora de la plástica

Óleos sobre lienzo de artistas mexicanos
Óleos sobre lienzo de artistas mexicanos Óleos sobre lienzo de artistas mexicanos (La Crónica de Hoy)

Rufino Tamayo, éxtasis del color es un periplo por los diferentes caminos creativos del artista para crear un corpus plástico que revela su experiencia íntima  y transfiguradora del arte, alejada de grupo o corrientes para crear un mundo de tonos y formas  sin igual.

La muestra, que se inaugura el 10 de junio en el Museo de Arte Moderno, se compone de 50 obras —de la colección del MAM y otras particulares— y revela cómo Tamayo llegó a dominar esa ciencia del color que define su obra, pero también da cuenta de la experimentación que tuvo en todos sus cuadros y la búsqueda en el abstraccionismo y la geometría.

“Queremos mostrar que no sólo era un pintor que renovó la historia del arte mexicano, sino que supo mantenerse siempre al tanto de lo que pasaba alrededor y en un movimiento de experimentación”, dijo Sylvia Navarrete, directora del MAM y curadora de la exposición.

La curaduría, añade, muestra cómo Tamayo es un prodigio con el color, porque logró encontrar su lenguaje en el cual recurre a cierta estética prehispánica: su arquitectura y escultura y la transfigura para revitalizarla en un lenguaje contemporáneo.

También está Músicas dormidas, un cuadro que evoca la pasión de Rufino por la música, ya que el también fue instrumentistas o los cuadros sobre Olga, su esposa. Una de las pinturas interesantes es El líder, un cuadro  en el que se ve a un político mientras ladra sus consignas.

Explicó que la exposición tiene como objetivo “mostrar a un Tamayo no sólo asociado al mito de sí mismo, sino un Tamayo siempre interesado por la juventud, como lo muesran los cuadros Rockanrolero, sino también a un hombre preocupado por su entorno social y cultural”.

En su oportunidad, la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Lidia Camacho, destacó que Rufino Tamayo se apartó de la retórica de los muralistas y de sus líneas proselitistas para representar un modelo independiente para la generación joven de la cultura.

“Tamayo vivió entregado a la pintura como una experiencia creativa íntima. Guiado siempre  por un sentido del color y una pasión por la arqueología mexicana, tenía la convicción de que el lienzo es un campo de experimentación inagotable para extraer todo el magnetismo, para fusionar la figura y la abstracción en una expresión evocadora del infinito”.

La exposición es una retrospectiva que exhibe cuadros tempranos como tardíos en los que se perciben los caminos de Tamayo y su evolución.

Rufino Tamayo, éxtasis del color permanecerá en el MAM hasta el 27 de agosto. A partir del 23 de noviembre será exhibida en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (Marco)

 

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