Opinión

CDMX Limpia

Entrega de camiones recolectores de basura en la explanada del Zócalo CIUDAD DE MÉXICO, 06DICIEMBRE2026.- Entrega de camiones recolectores de basura en la explanada del Zócalo para las diferentes alcaldías. Lo anterior, cómo parte del nuevo programa de separación de residuos en la capital del país.  FOTO: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM (Galo Cañas Rodríguez)

La entrega de 50 nuevos camiones recolectores de residuos marca algo más que una renovación vehicular en la Ciudad de México: señala una decisión política clara de tomarse en serio un problema que durante años se pateó hacia adelante. Invertir casi 200 millones de pesos en modernizar la flota y apostar por un modelo de economía circular no es menor en una ciudad que genera más de 8 mil 500 toneladas de residuos al día.

El mensaje del gobierno es correcto: no se trata solo de recolectar basura, sino de transformar residuos. La meta de reciclar y reaprovechar el 50 por ciento de lo que llega a los centros de transferencia hacia 2030 es ambiciosa, pero también necesaria si la capital quiere reducir su impacto ambiental y avanzar hacia un modelo verdaderamente sustentable.

Hay que decirlo con claridad: aquí el gobierno está haciendo su parte. Pone recursos, tecnología, reglas claras y un esquema inteligente de corresponsabilidad con las alcaldías para sustituir camiones viejos por unidades menos contaminantes. También apuesta por infraestructura para dar segunda vida a llantas, cascajo y asfalto. Todo eso suma y va en la dirección correcta.

Pero ningún modelo, por bien diseñado que esté, funciona sin la participación ciudadana. La economía circular no empieza en una planta ni en un camión nuevo; empieza en casa. Separar residuos no es un favor al gobierno, es una obligación mínima para que el sistema opere. Si la basura se vuelve a mezclar, se pierde esfuerzo, tiempo y dinero público.

En esta ecuación hay un actor clave que merece reconocimiento: el personal de limpia. Son quienes hacen posible que la ciudad funcione todos los días. Dignificar su trabajo, otorgar certeza laboral y reconocer su papel como pieza central del sistema es una señal positiva de un gobierno que entiende que las políticas públicas se sostienen con personas, no solo con discursos.

Al final, la basura es uno de los mejores termómetros de una ciudad. Mide qué tan capaces somos de asumir responsabilidades colectivas. El gobierno puede marcar el rumbo y poner las herramientas; la ciudadanía decide si el cambio se queda en el papel o se convierte en realidad.

La apuesta está hecha. Ahora toca a todos demostrar que una ciudad más limpia y sustentable no es solo una promesa, sino una práctica cotidiana.

Por cierto:

1. OJO. En Ecatepec comenzaron a materializarse los primeros resultados del Plan Integral del Oriente, con la rehabilitación de 24 pozos y tres cárcamos que hoy permiten abastecer de agua por la red a más de 300 mil habitantes y reducir riesgos de inundación. La alcaldesa Azucena Cisneros destacó el acompañamiento de instancias federales y estatales, en una estrategia coordinada con Conagua y la CAEM, impulsada desde el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, que busca atender un rezago histórico en el oriente del Estado de México.

Vivo la noticia, para contarle la historia

@juanmapregunta

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