Opinión

“Quiere que los veamos”

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Estados Unidos Donald Trump vuelve a amenazar a México

El pasado lunes en el programa radiofónico de Carmen Aristegui, la periodista María Idalia Gómez tocó el tema de las tensiones que se viven entre los gobiernos mexicano y estadounidense y que se enmarcan en la estrategia geopolítica que el presidente Donald Trump ha trazado hacia América Latina. Amén de los cambios en los más altos niveles de las Fuerzas Armadas, Gómez abordó el caso del avión Súper Hércules de que apenas el sábado causó revuelo e inquietud cuando aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Toluca y relacionó el objetivo de ello con el de los sobrevuelos que anteriormente han realizado drones en distintas zonas del país, así como con otras acciones: “Estados Unidos quiere que lo veamos”.

Ese mismo día en su columna “Estrictamente Personal”, Raymundo Riva Palacio comentó que, cuando menos en los días más recientes, la agenda política nacional se ha visto condicionada por las presiones que el gobierno norteamericano ha ejercido hacia el mexicano respecto del combate al tráfico de fentanilo, el huachicol fiscal y el presunto involucramiento de actores políticos con grupos de la delincuencia organizada. Lo anterior, de acuerdo con el periodista, ha acotado cada vez más el margen de maniobra del gobierno mexicano y de la presidenta Claudia Sheinbaum con personajes que son vistos como cercanos al ex presidente Andrés Manuel López Obrador y la colocan en la condición de evitar una acción unilateral del gobierno norteamericano en suelo mexicano a partir de la detención y posible entrega de alguno de estos personajes.

Apenas ayer en una videocolumna titulada “Los cinco avisos de Washington”, el Director Editorial del medio digital Código Magenta, Rodrigo Carbajal, realizó un recuento de cinco hechos que, tras la captura y extracción del presidente venezolano, Nicolás Maduro, parecen anunciar el futuro próximo de la relación entre México y Estados Unidos. Primero, Donald Trump señala la inminencia de un ataque terrestre en contra de los cárteles mexicanos; segundo, Marco Rubio, Secretario del Estado norteamericano hizo saber que el gobierno mexicano no está haciendo lo suficiente para combatir a los cárteles; tercero, funcionarios norteamericanos filtraron al New York Times las presiones para que México acepte la participación en territorio nacional de agentes estadounidenses en operaciones contra estos grupos; cuarto, la Agencia de Aeronáutica Civil de Estados Unidos emitió una alerta dirigida a aerolíneas de aquél país por potenciales acciones militares en algunas zonas del Pacífico limítrofes con las costas nacionales; quinto, tras el aterrizaje del avión Súper Hércules, las explicaciones oficiales, además de tardías, han resultado insuficientes.

Las opiniones y los análisis de María Idalia Gómez, Raymundo Riva Palacio y Rodrigo Carbajal – tres extraordinarios periodistas conocedores de política internacional y la relación de México con Estados Unidos – guardan grandes y preocupantes similitudes respecto del futuro que se avizora, con gran probabilidad, para nuestro país. Junto con ellos, otros analistas como Jorge Castañeda coinciden en que una intervención como la llevada a cabo en Venezuela se antoja muy lejana, pero no así el de una detención y posterior entrega por parte de agentes mexicanos o, incluso una acción quirúrgica en la que participen directamente oficiales extranjeros. Frente a un panorama como este, es necesario detenernos y reflexionar lo que una situación de esta naturaleza podría significar para México, su gobierno y la sociedad entera.

Las presiones que hasta ahora se han ejercido y son públicas hacen suponer que, tarde que temprano, algo va a suceder y, sin ser de la magnitud e implicaciones del caso venezolano, habrán de generar efectos. Como país, México avanza hacia ser una víctima más de la visión expansionista de Estados Unidos, jalando reflectores internacionales y poniendo sobre la mesa la situación que vive en materia de justicia, impunidad, seguridad, derechos humanos y persecución del crimen organizado. El gobierno no tendrá más que hacer que rechazar públicamente la acción que emprenda Estados Unidos, pero asumir el golpe que ello representará en aras de mantener lo más armoniosa que se pueda la relación bilateral. Quizá la gran duda es qué hará la sociedad en su conjunto y en sus partes, cuando hoy vivimos en un país altamente polarizado donde unos defienden un concepto de soberanía cada vez más idílico e irreal y otros encuentran en su condición la razón suficiente para justificar la intervención, así sea quirúrgica, de un gobierno extranjero. Mientras, como dice María Idalia, Estados Unidos quiere que lo veamos y que sepamos, sin ninguna duda, que estamos en la lista de sus próximos objetivos.

Profesor de la UNAM

Twitter: @JoaquinNarro

Correo electrónico: joaquin.narro@gmail.com

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