Opinión

Las factureras no han muerto, los despachos siguen y hoy se llaman “asimilados a salarios”

Facturas

Diario se repite que las factureras fueron desmanteladas. Se reformó el Código Fiscal, se tipificó la defraudación fiscal como delincuencia organizada en casos graves y se publicaron listas negras de EFOS. Pero el engaño no desapareció: mutó.

Las estructuras que antes emitían facturas falsas migraron masivamente al régimen de asimilados a salarios. Lo que era outsourcing ilegal ahora se disfraza de “servicios personales independientes”. No son excepciones aisladas, son modelos de negocio enteros diseñados para evadir cuotas obrero-patronales, eludir responsabilidades laborales y generar deducciones ficticias. Es subcontratación encubierta con otro nombre.

El régimen de asimilados (artículo 94 de la LISR) se creó para simplificar el cumplimiento de personas físicas que prestan servicios sin subordinación real. En la práctica, en sectores como servicios profesionales, corporativos y apoyo a negocios, se usa para:

• Sustituir nóminas reales con pagos “independientes”.

• Evitar cuotas al IMSS, Infonavit y demás.

• Fragmentar ingresos para no activar alertas.

• Simular servicios inexistentes o subordinados.

• Reducir artificialmente la carga fiscal de la empresa.

Esto no es planeación fiscal creativa. Es simulación estructurada y reiterada. Cuando se oculta la subordinación real, se traslada el costo al trabajador y se evade el erario, estamos ante posibles defraudación fiscal grave. Y el GAFI lo tiene claro, la evasión fiscal masiva es delito precedente de lavado de dinero. México no puede jactarse de avances en prevención mientras tolera estas mutaciones internas.

El silencio, y la inacción institucional persiste, ¿dónde está la respuesta coordinada del SAT y el IMSS ante esquemas masivos de asimilados simulados?

La reforma de subcontratación de 2021 cerró una puerta, pero dejó una zona gris que hoy se explota a gran escala. En 2026, con cruces de datos reforzados entre SAT e IMSS, se detectan “nomineras” que reportan salarios bajos al Seguro Social pero retienen ISR diferentemente, o usan asimilados para disfrazar relaciones laborales. Sin embargo, la acción sigue siendo tibia, pocas auditorías sectoriales profundas, cruces automatizados insuficientes y sanciones que no disuaden.

No bastan listas negras de EFOS. Urge:

• Auditorías focalizadas por sector (servicios, construcción, tecnología).

• Cruces en tiempo real de nóminas vs. asimilados.

• Detección de concentraciones anómalas de pagos a “independientes”.

• Revisión obligatoria de beneficiarios finales.

• Sanciones ejemplares y reclasificaciones laborales cuando haya dolo.

Sin consecuencias reales y visibles, la simulación se normaliza y se convierte en estándar.

El daño va más allá de la recaudación perdida, el daño :

• Precariza al trabajador (sin seguridad social ni prestaciones).

• Debilitamiento crónico del IMSS (menos cuotas, fondo en riesgo).

• Distorsión feroz de la competencia (el evasor gana ventaja injusta).

• Premia al incumplido y castiga al cumplidor.

• Erosiona la credibilidad del sistema fiscal entero.

No se construye Estado de Derecho con doble rasero, implacable con el pequeño contribuyente y permisivo con estructuras sofisticadas, por lo que el SAT y el IMSS deben reconocer públicamente el fenómeno y anunciar una estrategia integral como la de la fiscalización masiva, el uso de la inteligencia artificial para patrones de riesgo y las sanciones penales.

La tecnología ya existe (cruces de CFDI, nómina electrónica, REPSE). La inteligencia financiera también. Lo que falta es voluntad de sus responsables, combatir a las factureras fue un avance necesario. Ignorar su evolución a “asimilados” sería un retroceso vergonzoso porque las factureras no murieron.

En cifras , la evasión por factureras (EFOS/EDOS) en 2025 fue alarmante, las cifras son “abrumadoras” , en 2025 llegaron a ser de hasta 1.41 billones de pesos en impacto directo (empresas factureras manejando ~3.1 billones en operaciones simuladas), mientras que en el periodo de 2022-2025, la evasión detectada y realizada por factureras fue de 54,698 millones de pesos (datos oficiales reportados en comparecencias al Congreso para Paquete 2026), y en el histórico de 2014 a 2019 el monto fue de 354 mil mdp en fraude derivado de facturas falsas.

Solo cambiaron de nombre, ahora se llaman “asimilados”.

* Especialista en Auditoría, Control Interno y Prevención de Lavado de Dinero.

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