Opinión

¡Ríndase! Está cercada legalmente

Ayer hace ocho días, en el exitoso programa radial de mi queridísima Janet Arceo (“La mujer actual”) en Radio Fórmula, tuve la oportunidad de que pudiéramos comentar la desagradable y angustiosa experiencia que ella y su hija Ximena tuvieron el fin de semana anterior durante un paseo por el añejo Parque México, donde presenciaron a cielo abierto y soleado una infame vendimia de animales simulada como “feria de adopción”. Como el sitio está ubicado en la Alcaldía Cuauhtémoc-CdMx donde por el momento gobierna Alessandra Rojo de la Vega, mujer fajada que respinga a la primera de cambios, le hicimos un llamado para poner orden ante lo inaceptable e improcedente de esa práctica tan torcida como ilegal, partiendo de que la Ley de Protección y Bienestar Animal capitalina, en su artículo 25, fracción V, prohíbe la venta y ex-plo-ta-ción de animales en la vía pública o en vehículos y no hay para dónde hacerse, dado lo cual, respondieron al llamado tanto personal de la alcaldesa como de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), pero… aún mantenidos por horas los muy jóvenes lomitos y michis dentro de “jaulas conejeras” y transportadoras, para peor dentro de automotores, las supuestas expertas autoridades competentes todo lo encontraron bien. Y… luego nos encendemos con el “rescate” Brugada

Refugio Franciscano (Cuartoscuro)

Y a propósito de ese tema, hago también llamado urgente a la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, para que, sí o sí, regrese a los franciscanitos supervivientes ¡a la de ya! Y que conste que no es amenaza, sólo advertencia, o se le enredarán más las cosas. Punto y aparte son los arreglos, acuerdos o “negociaciones” a las que su gobierno llegue con el Patronato del Refugio Franciscano, A. C. y otra muy distinta la orgánica reacción de una ciudadanía que permanecemos hartos y furibundos por el saqueo, secuestro y re-victimización de esos perros y gatos que habían aprendido a confiar nuevamente en el ser humano y que poco a poco estaban siendo rehabilitados, pero que por mala ambición y capricho de poder están terminando muertos en una majadera cifra, incluso desde el día uno en que Carmela Rivero, presidenta de la Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama, IAP, tomara violentamente las instalaciones de su hogar acompañada por golpeadores y personas no capacitadas para manejar ese tipo y cantidad de animales, provocando por ello fallecimientos inmediatos y una contabilidad por tanto de 759 perros “encontrados”, de los mil 95 que debieron estar, desapareciendo de un simple plumazo a 336 que se le cargarán para siempre al gobierno capitalino. De momento a los gatos los dejaré aparte en el entendido de que sobreviven 37 de los 39 que habitaban el espacio. Lo más curioso es que el Gobierno de la Ciudad de México no termine de entender que con esta infamia logró unir como nunca al sector protector pese a filias y fobias, como bien lo señalara el abogado Gustavo Larios-AMeDeA, y todo, en aras de que esas criaturitas regresen al hogar que les fue siendo arrebatado dejándoles de los 15 mil metros cuadrados originales menos de la mitad, y como así, suprimiéndoles SU bosque y cercándolos hasta poder declarar “hacinamiento”, claro, forzado por necesidad estricta de la capacidad de carga y comportamiento de las manadas, más… señáleseme en qué parte de los supuestos respectivos del Código Penal se tipifica el término o siquiera si se define o está incluido en la correspondiente Ley administrativa y porque en tal caso, para hacinamiento, quedó evidenciado el que la señora Brugada indujo a punta de berrinche al ordenar llevar a esos aterrados lomitos a instalaciones inadecuadas, tanto en el Ajusco donde fueron arrumbados por montoncitos en cuartos con piso cerámico donde aparte del frío se acumulan sus desechos orgánicos sin pronta salida y ventilación, como también al haberlos mantenido por días dentro de trasportadoras en el Deportivo Los Galeana. Y ya no se diga los que fueron botados en las perreras xochimilquenses de la Brigada de Vigilancia Animal donde los policías, que se entienda, son personal preventivo del delito de maltrato animal y no paseadores de perros o limpiadores de cacas y orines como se les está obligando y por lo que están sobrepasados… justamente donde se supone que los animales asegurados deberían estar totalmente protegidos y bajo los cinco dominio del bienestar. Me pregunto qué parte no entiende la señora Brugada de que están mal y descontrolados; de que al menos los franciscanitos que gozan de cabal salud y sociabilidad y sin presentar lesiones o huellas de maltrato en grado penal, DEBEN ser regresados in-me-dia-ta-men-te y no puestos en adopción. Que si su Agencia de Atención Animal no ha podido lograr esa complejísima figura con los pocos perritos peregrinos que todavía mantienen, a qué meterse en honduras ilegales… a menos de que… la perversidad de Clara Brugada sepa lo que le espera cuando se conozca el enorme numero de bajas e intente disimularlas con dizque adopciones sobre las que nunca tendremos certeza por aquello de la obligación de resguardar esos sensibles datos. ¿Voy bien o me regreso? Es un caso sin sustento pero con tremenda desvergüenza. Continuaré y las marchas también.

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