Opinión

Negros nubarrones en el panorama

Donald Trump
Donald Trump Conflicto con Irán

Cuando comenzaba el evento masivo para promover los programas sociales del gobierno federal y anunciar la inversión de más de 8,000 millones de pesos en infraestructura hidráulica, las redes sociales ya jugaban con la idea de la caída de un personaje relevante en la estructura criminal de algún cártel. Por las zonas en las que comenzaron los bloqueos carreteros – Jalisco, Michoacán y Tamaulipas – la apuesta era a que un pez gordo del Cartel Jalisco Nueva Generación había sido aprehendido o abatido. Eran poco más de las diez de la mañana y en el Estadio Fernando Valenzuela de San Pedro de las Colinas, Coahuila, Claudia Sheinbaum arribaba al mitin acompañado por el gobernador Manolo Jiménez. Nadie parecía tener información sobre el operativo que durante la madrugada había terminado en un enfrentamiento que derivaría en la detención, primero, y muerte, después, de Ruben Oseguera, el líder del Cuatro Letras: CJNG.

Cuando una hora después Sheinbaum bajaba del estrado, los principales periodistas ya daban como un hecho sabido, pero no confirmado, la caída de “El Mencho”. Por la manera en la que salió del evento, sin prisa y sin reforzamiento de su seguridad, parecía que ella y su equipo más cercano desconocían lo que había sucedido en Tapapla, Jalisco. Desde entonces todo se sentía extraño. ¿La presidenta estaba al tanto de lo que había sucedido y había decidido mantener una gira que exponía su seguridad y la de quienes estaban en el evento? ¿Las fuerzas de seguridad habían emprendido una acción de la mayor relevancia para la seguridad sin el conocimiento y visto buena de la presidenta? ¿El Ejército – que unas horas más tarde se conocería como la corporación que había encabezado el operativo a partir de información proporcionada por Estados Unidos – había guardado silencio durante varias horas tras la muerte de “El Mencho”? ¿Rosa Isela Rodríguez, Omar García Harfuch y Ernestina Godoy no tenían confirmación de lo sucedido antes de las 10 de la mañana cuando Claudia Sheinbaum subió a un templete frente a miles de personas?

Los días posteriores al domingo 22 de febrero confirmarían que en la acción más relevante que en los últimos años el gobierno mexicano haya llevado a cabo en materia de seguridad, la presidenta no estaba informada y, peor aún, su integridad estuvo expuesta. La columna publicada el pasado sábado 7 de marzo por la periodista Peniley Ramírez parece confirmar que el General Secretario Ricardo Trevilla decidió llevar a cabo esta acción sin conocimiento ni autorización de la que, apenas este domingo, sería reconocida por las Fuerzas Armadas como su Comandanta Suprema. ¿Acaso el General dudaba que la presidenta daría el visto bueno al operativo? ¿Será que las agencias norteamericanas que participaron en esta acción condicionar su ayuda a mantener el sigilo y la confidencialidad de lo que sucedería? ¿Por qué ni el Ejército ni Estados Unidos confiaron en la presidenta? ¿La no invitación este fin de semana a Florida a la cumbre encabezada por Donald Trump y a la que asistieron más de una docena de mandatarios latinoamericanos para acordar una estrategia regional para combatir a los cárteles de la droga es una confirmación de la desconfianza estadounidense en Claudia Sheinbaum? ¿La conmemoración del Día de las Mujeres en Campo Marte, flanqueada por los secretarios de la Defensa y la Marina frente a varias y varios miles de militares es un mensaje para confirmar que la Jefa de las Fuerzas Armadas es la presidenta, o más bien es una muestra de fuerza y reposicionamiento de aquellas sobre la autoridad civil de la mandataria?

Cada día que pasa las preguntas se agolpan y las respuestas siguen sin aparecer. Cada día sin respuestas las dudas crecen y la suspicacia debilita al gobierno. Cada día en el que la autoridad de Sheinbaum disminuye el intervencionismo de Donald Trump acorrala a la mandataria. La guerra con Irán, que parecía sería la nueva distracción del presidente norteamericano está a punto de terminar y entonces Trump tendrá la necesidad de un nuevo trofeo de cara a sus elecciones intermedias. Rusia y China parecen demasiado lejanos y son pesos pesados. En la región quedan Cuba y México como arquetipos de lo que desde el norte identifican como “los enemigos de América”. Todo avanza demasiado rápido y el “american moment” para abalanzarse sobre México se acerca a pasos agigantados. Tic-tac, tic-tac. El tiempo se acaba y es fundamental tener respuestas a todas las interrogantes. Los negros nubarrones que se acercan desde el norte comienzan a oscurecer el panorama para nuestro país. Una tormenta se posa sobre la tierra mexicana.

Profesor de la UNAM

Twitter: @JoaquinNarro

Correo electrónico: joaquin.narro@gmail.com

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