
Con el fácil recurso de invocar el ejemplo del “Tata Lázaro”, el expresidente Andrés López ha encontrado una justificación para sus afanes de colecta en apoyo del régimen cubano: el intento del general Cárdenas de ir presuroso a La Habana tras condenar la fracasada aventura mercenaria de Bahía de Cochinos (Playa Girón).
Siempre es fácil pasar la charola o “botear” en favor de una causa sea cual sea. Es el eterno recurso de las izquierdas.
Ir al terreno del conflicto, apersonarse en defensa del hermano pueblo de Cuba amenazado por el imperio, ya resulta un poco más incómodo, sobre todo si no se quiere abandonar la cómoda hamaca en la finca chiapaneca con todo y caja registradora.
Claro, Don Lázaro era un militar y pensaba como tal. El ex presidente López ha sido siempre un agitador político (luchador social, le dicen), y como tal lucubra sus maniobras sin riesgo personal y de paso junta unos cuantos chelines.
En aquella ocasión, cuando la Revolución Cubana era joven y prometedora, el presidente Adolfo López Mateos le impidió el viaje al señor general, cuya intocable figura histórica no podía quedar por encima de la autoridad presidencial. Don Adolfo le dijo, no vas a Cuba, como era su deseo, y lo dejó sembrado en el aeropuerto.
Un análisis académico de la política exterior de López Mateos en relación con Cuba y Estados Unidos nos recuerda:
“...El general Cárdenas promovió (1961) la “Conferencia Latinoamericana por la Soberanía Nacional, la Emancipación Económica y la Paz. En ella participaron más de 200 delegados, teniendo como tema central la organización de la defensa del nuevo régimen de la isla, como un ejemplo a seguir por los países latinoamericanos para solucionar sus problemas.
“En el discurso inaugural, el general Cárdenas, después de trazar a grandes rasgos las principales causas de la dependencia económica y política de la mayor parte de los países del globo, de los países económicamente fuertes, se refirió concretamente a Cuba en las siguientes líneas:
“El pueblo cubano, ¿encabezado por líderes incorruptibles (¿?), hizo caer no sólo a un gobierno antinacional, sino a los latifundistas extranjeros, a las compañías telefónicas, eléctricas y petroleras, a los grandes diarios subsidiados, a los ejércitos mercenarios y a los opositores criollos. Esto explica que el impacto de la Revolución Cubana haya repercutido en todos y cada uno de los países en que funcionan los mismos instrumentos que se rompieron en la mayor de las Antillas. Demuestra asimismo que un asunto estrictamente interno, como lo es la Revolución Cubana, se haya convertido en un problema internacional...”
Sin embargo, cuando --casi como brigadista-- en los días posteriores a la grotesca invasión, quiso viajar, López Mateos lo cercó en la terminal aérea mediante la cancelación de todos los vuelos a Cuba. Después quiso salir por Mérida. Tampoco pudo.
--¿Por qué el gobierno mexicano cuyos funcionarios habían expresado solidaridad con Cuba de muchas maneras no le permitió a un hombre de tal prestigio estar en La Habana?
Mucho tiempo después, Humberto Romero, en aquel tiempo secretario particular del presidente, me dijo:
“...El presidente no podía permitir que hubiera dos protagonistas en la política exterior, por mucho como respetara al señor General. El ex presidente ya no iba a lidiar con las consecuencias de todo aquello, especialmente con los Estados Unidos, y Don Adolfo, sí.”
Pero aquellos eran otros tiempos.
Hoy el ex presidente López sostiene una conducta activa (y activista) en su relación con Cuba, pero tal circunstancia ni ofende ni estorba a la actual titular del Ejecutivo quien --por el contrario-- le ha brindado al ex presidente todo su respaldo político y personal:
(Proceso). - La presidenta Claudia Sheinbaum respaldó el llamado que hizo el expresidente Andrés Manuel López Obrador para reunir donaciones destinadas a enviar ayuda a Cuba y criticó las reacciones de la oposición tras el mensaje que el exmandatario difundió en redes sociales para convocar a una colecta”.
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