Opinión

Columna invitada

Capacitación vs desinformación

Una imagen sacada de contexto, un dato incompleto presentado como oficial, una publicación que aparenta ser institucional. La desinformación opera de múltiples maneras durante los procesos electorales, no siempre con una mentira evidente, sino con fragmentos de verdad manipulados, generalmente con mala intención.

Frente a este problema cada vez más generalizado, el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) integró en el Programa de Educación Cívica y Construcción de Ciudadanía 2026 el curso virtual autogestivo “Detección de noticias falsas en el ámbito electoral”. Este curso está pensado para dar a la ciudadanía herramientas de evaluación crítica frente a la información político-electoral que circula en medios electrónicos.

Actualmente, buena parte del debate público se desarrolla en plataformas digitales. En estos espacios, la ciudadanía se informa, opina, participa e influye en la toma de decisiones. En el video introductorio del primer módulo, Catalina Balla, directora de Comunicaciones de la organización independiente Derechos Digitales América Latina, señala que la desinformación no surge de manera espontánea ni aislada. Puede apoyarse en algoritmos, narrativas emocionales, bots o cuentas automatizadas que amplifican los mensajes.

El primer módulo, “Espacios digitales y desinformación”, explica el funcionamiento de redes sociales, plataformas de video, aplicaciones de mensajería y sitios web como espacios de circulación de información. Además, diferencia entre información verificable, opinión, contenido generado por usuarios, propaganda, publicidad y desinformación. Esta distinción es relevante, ya que no toda crítica es falsa, no todo desacuerdo constituye desinformación y no todos los errores tienen la misma intención.

El acceso a información confiable constituye un principio fundamental para la toma de decisiones, plantea Norma Irene de la Cruz Magaña, consejera electoral del INE, en el mensaje de bienvenida del segundo módulo, dedicado al impacto de la desinformación. El módulo hace explícito que el problema de la desinformación no se limita a contenidos completamente falsos. Una imagen fuera de contexto, una afirmación sin fuente, un dato incompleto o una publicación presentada como oficial pueden influir significativamente en la conversación pública.

Del monitoreo de redes sociales a la colaboración con medios y el uso de verificadores, Karen Ahués Echeverría, jefa de Comunicaciones del Servicio Electoral de Chile, comparte en el tercer módulo su experiencia enfrentando la desinformación desde una institución electoral. Su intervención deja claro que este trabajo exige criterios claros, datos precisos y decisiones institucionales, más allá de reacciones inmediatas.

Analizar titulares, identificar la autoría o fuente, examinar la evidencia, verificar imágenes o videos y contrastar la información con fuentes confiables, son las recomendaciones generales del curso. Antes de compartir información, es importante que cada persona evite la amplificación de rumores o la propagación de noticias falsas. Nada de esto implica censurar opiniones ni restringir la libertad de expresión; implica, simplemente, no colaborar con la manipulación generada por terceras personas.

En un contexto de circulación inmediata de información, la verificación constituye una forma de participación activa. El Aul@ Ciudadana del IECM ofrece este curso como una herramienta de educación cívica destinada a promover el pensamiento crítico y fortalecer las capacidades cívicas ante un problema que impacta la conversación pública. Verificar la información antes de compartir, contribuye a proteger la confianza, la calidad de la información y nuestra democracia. La próxima vez que un titular te indigne antes de entenderlo del todo, tómalo como la señal para detenerte y reflexionar.

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